Co19002a

De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20070812

Título: Hay que estar atentos a las diversas maneras como Dios nos visita

Original en audio: 3 min. 15 seg


El sentido inmediato de esta parábola de Cristo es relativamente claro.

Jesús no quiere que nosotros nos enredemos tanto con las cosas de este mundo, que estemos como adormecidos por los placeres o las ocupaciones de esta tierra.

Porque si estamos así adormecidos, no literalmente, con sueño, sino demasiado envueltos, demasiado atrapados por las cosas, los intereses, los negocios y los placeres de este mundo, entonces no vamos a tener el corazón despierto para recibir su visita.

Y las vistas de Él son muchas: la vista que Él nos hace cuando nos predica, la visita que Él nos hace cuando envía sus Ángeles, la visita que Él nos hace cuando hace descender su Espíritu, que entra profundamente en nuestros corazones, la visita que Él nos hace, finalmente, cuando morimos, la visita que Él le hará a la historia humana cuando llegue en final de los tiempos.

Son muchas las visitas, y Jesús quiere que estemos atentos a esas visitas; pero si uno está demasiado distraído en las vanidades y negocios de esta tierra, es posible que se pierda la visita de Jesús. Ese es como el sentido más obvio.

Pero hay un segundo sentido que es bonito. Jesús dice: "Estad preparados porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre" San Lucas 12,40. Y yo creo que si uno recuerda el propio proceso de conversión, uno puede decir que, efectivamente, Dios llegó a la hora menos pensada.

Es decir, la visita de Él no es únicamente como Juez, sino también es la visita inesperada de su amor, es la visita inesperada de su gracia, de su sonrisa; ¿quiénes éramos nosotros para recibir el encuentro del Señor? ¿Quiénes éramos nosotros para que Él se dignara visitarnos? De modo que podemos darle ese sentido también positivo y alegre a la lectura de hoy.

El Señor también hace visitas inesperadas, algunas de esas visitas, sin embargo, tienen un ropaje oscuro, por ejemplo, la persona que a través de una enfermedad se convierte, está recibiendo una visita inesperada de Jesús, y lo que él puede pensar es que ese Jesús es como el ladrón que le ha robado la tranquilidad, que le ha robado la salud.

Pero bendito robo, bendito Jesús cuando nos roba esas cosas que nos impedían mirarlo a Él, encontrarlo a Él, amarlo a Él.

Quedemos con esa certeza, hermanos; quedemos con la certeza del amor que visita; quedemos con la certeza del Señor que está a la puerta tocando que quiere entrar; quedemos con la certeza de que ese amor de Él no va a ser en vano, y abramos ampliamente nuestro corazón, para que cada vez que quiera visitarnos, estemos dispuestos a recibirle.