Co06001a

De Wiki de FrayNelson
Saltar a: navegación, buscar

Fecha: 19980215

Título: Es bueno que nos mantengamos duenos de nosotros mismos cuando nos alaban mas de la cuenta, para que sigamos siendo duenos de nosotros mismos cuando nos critiquen mas de la cuenta, asi como lo hizo Cristo

Original en audio: 7 min. 24 seg.


Queridos Hermanos:

Jesús predica hoy ante sus discípulos y ante una gran cantidad de gente, pronunciando bienaventuranzas y malaventuranzas.

Hemos escuchado la Palabra, y en esto sucede como con los alimentos, no basta con que lleguen a la boca, es necesario digerirlos para que aprovechen al cuerpo. Así también la Palabra de Dios, no basta con que llegue a nosotros, hay que rumiarla, hay que meditarla para que suelte su jugo, su sustancia y realmente pueda trasformarnos, pueda nutrirnos.

Dos evangelistas nos presentan bienaventuranzas: San Mateo en el capítulo quinto y San Lucas en el capítulo sexto. El hecho de que Cristo predique diciendo: “Dichosos" o "bienaventurados”, ya es una primera enseñanza. El Evangelio es una noticia de felicidad, es una noticia de dicha, es una buena noticia.

Pero en segundo lugar, el hecho de que Cristo predique diciendo: “Dichosos”, también responde al anhelo profundo del corazón humano, por diversos caminos y de diversas maneras parece que todos,en el fondo, deseamos ser felices, deseamos alcanzar la felicidad.

Por eso cuando Cristo presenta las bienaventuranzas, está hablando a cada corazón, está respondiendo al anhelo profundo del corazón humano, está refiriéndose a eso que hoy llamaríamos "el sentido de la vida", ¿para qué esta vida? ¿Qué se puede esperar de ella?

Hay unas pequeñas diferencias entre las bienaventuranzas como las presenta Mateo y las bienaventuranzas como las presenta Lucas. Una, que tal vez será la menos importante, es que Mateo habla de un discurso en una montaña, “El Sermón del Monte”, mientras que Lucas nos presenta estas palabras en un escenario de una llanura.

Es algo muy sencillo pero nos hace ver cómo se trata de dos versiones de los acontecimientos. Jesús, en Lucas, no sólo trae bienaventuranzas sino también trae malaventuranzas, y esto también es una enseñanza para nosotros.

Jesús no sólo muestra en dónde está la felicidad, sino por dónde se puede desaguar la felicidad, por dónde se puede perder la felicidad; y por eso no sólo nos dice en dónde está la dicha, sino también en dónde se puede perder la dicha.

El Evangelista nos cuenta que había gran cantidad de gente reunida, y, hablándole a los discípulos y a la gente, Jesús dice estas bienaventuranzas y estas malaventuranzas. Mateo también nos habla de que había mucha gente.

La enseñanza en este caso, me parece que es, que la gente se entusiasmó mucho con Jesús, y la gente veía todo como resuelto. Este evangelio que hemos escuchado se encuentra en el capítulo sexto, versículos diecisiete y siguientes.

Si usted lee en el evangelio de Lucas, capitulo sexto, unos versículos antes de lo que se leyó aquí en el templo, usted se encuentran con que la gente estaba exultante, entusiasmada con Jesucristo. Dice el Evangelista: “Se le echaban encima, porque de Él salía una fuerza que los curaba a todos” San Lucas 6,19.

Todos quieren los milagros de Jesús, pero no todos quieren las palabras de Jesús; todos quieren el entusiasmo de la sanación, pero no todos quieren la exigencia de la enseñanza; todos quieren ser curados, pero no todos quieren ser discípulos; todos quieren recibir dones, pero no todos están dispuestos a hacer el camino hasta la Cruz, hasta el sepulcro, hasta la Pascua, hasta el don del Espíritu Santo, que es el don por excelencia.

Y mira cómo nos dice el texto: “Jesús dirigió la mirada hacia sus discípulos" San Lucas 6,20, toda esa gente que estaba entusiasmada con Él, y empezó ha hablarles en este lenguaje extraño, de una dicha que es para los pobres, una dicha que es para los que pasan hambre, para los que lloran, para los que son odiados.

Indudablemente, estas palabras del Señor son muy poco políticas; a mí me parece que Jesús era un fracaso como político, por lo menos con actitudes como estas. "¿Cómo se le ocurre, -podría pensar alguien-, en un momento de entusiasmo colectivo, echarles semejante balde de agua fría a la gente?" Cuando todo el mundo levanta su entusiasmo, Jesús permanece dueño de la situación.

Es bueno mantenerse dueños, es bueno que nos mantengamos dueños de nosotros mismos cuando nos alaban más de la cuenta, para que sigamos siendo dueños de nosotros mismos cuando nos critiquen más de la cuenta, y eso fue lo que hizo Cristo.

El mismo pueblo que aquí está entusiasmadísimo con Cristo, luego estará disgustadísimo con Cristo; el mismo pueblo que aquí siente que está tocando el cielo, luego sentirá que hay que arrojar a Cristo al abismo y a la muerte, para que se salve el mismo pueblo.

Pero Jesús es dueño de sí mismo, Jesús permanece dueño de sí mismo, y por eso, ni el entusiasmo de la gente lo hace más bienaventurado, ni los insultos de la gente aumentan su tristeza por el rechazo de la Palabra de Dios.

Yo creo que este es también un modelo, esta es también una enseñanza para nosotros.