Co03006a

De Wiki de FrayNelson
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¡Feliz domingo para todos! el día domingo, el día del Señor, es el tiempo privilegiado de nuestra fe católica para acercarnos a las fuentes mismas de la fe. Cada domingo celebramos a Jesucristo, cada domingo Él está en el centro de nuestra atención, cada domingo su Palabra nos revela más y más cómo es el Reino de Dios y quiénes somos nosotros, recreados por el poder del Espíritu para ser hijos de Dios. Lo anterior es hasta cierto punto el resumen del Evangelio, es decir lo que nosotros escuchamos en los Evangelios, semana a semana, es siempre la maravillosa melodía del amor de Dios que nos dice cómo quiere reinar en nuestras vidas y cómo quiere que llevemos vida de verdaderos hijos e hijas suyos, para eso nos acercamos a la Iglesia, para alimentarnos así con la Palabra de Dios; pero además de esa mesa de la Palabra hay otra mesa que es la mesa de la Eucaristía, donde Cristo se nos da como alimento. Podemos ver la complementariedad que hay entre estas dos mesas, porque la mesa de la Palabra nos cuenta más y más quién es Cristo y la mesa de la Eucaristía nos da ese Cristo; por esta razón quien participa con atención de la mesa de la Palabra, recibe con mayor provecho la comunión eucarística. La Iglesia toma entonces muy en serio cuál es esa porción de la Palabra de Dios que nos va a ofrecer, especialmente los domingos, las lecturas están distribuidas de acuerdo con los distintos años, en este año 2016 por ejemplo, el evangelista san Lucas nos va a guiar durante los domingos, de hecho en la Fiesta del Bautismo del Señor, hace dos semanas ya escuchábamos un texto de Lucas, pero luego como un incio del ministerio del Señor, el domingo pasado tuvimos un breve pasaje de san Juan, sobre las bodas de Caná; de hoy en adelante es Lucas quien tiene la palabra, es Lucas quien nos va a guiar; a esto llamamos un ciclo de lecturas, ciclo porque le da la vuelta a todo el año, después de este ciclo C, vendrá el ciclo A en donde san Mateo nos va a prestar un favor semejante, después vendrá el ciclo B que es el de san Marcos y luego nuevamente el ciclo C con san Lucas; de ese modo los tres evangelistas van guiando nuestra atención y nuestro corazón para que nos encontremos con Jesús, para que no ignoremos el amor que Dios ha traído a nuestras vidas. Los evangelistas nos cuentan la misma noticia pero no de la misma forma, cada uno de ellos tiene un énfasis especial, comentemos brevemente cuáles son algunas de las particularidades de san Lucas que nos acompaña desde hoy.

Lucas como se nota particularmente en este texto le da mucha importancia a la acción del Espíritu, podemos decir que es el evangelista que más nos habla del Espíritu Santo como unción que acampó en Cristo y que habita también en los cristianos. Lucas que era de origen pagano, antes de llegar por supuesto a la fe cristiana, tenía una particular sensibilidad a este tema del Espíritu porque es el tema que nos hermana, el mismo Espíritu que estuvo en Jesús, el mismo Espíritu que santificó las entrañas de María, es el mismo Espíritu que también llega a nosotros por el bautismo, es el Espíritu que quiere reinar en nosotros en la confirmación, es el Espíritu que la Iglesia invoca sin cesar para que se renueve la faz de la Tierra.

Otro énfasis que tiene Lucas es en la persona de los pobres, Lucas nos va a recordar de manera insistente que el Evangelio tiene sus mejores oyentes en aquellos que son más necesitados, podemos decir que cuanto más se apoya una persona en sí misma, porque se cree muy inteligente, o muy rica, o muy fuerte, o muy simpática, o con muy buenos amigos, cualquier cosa que nos haga sentir demasiado fuerte en nosotros mismos, es un peligro potencial que nos aparta de la sencillez de corazón, la que va hacer que nos abramos al amor de Dios, como sólo los pobres saben hacerlo. Por una razón semejante, Lucas también le da un énfasis a la presencia de las mujeres, por ejemplo María Santísima está ahí en primera fila, pero también su prima santa Isabel que se llena del Espíritu, o una anciana llamada Ana que da un hermoso testimonio del Niño Jesús a los que vivían en esa época, y luego las mujeres que acompañaron a Jesús en su ministerio; el papel de las mujeres es bien destacado por san Lucas.

Finalmente Lucas es muy sensible al tema de la alegría, el gozo que trae el Evangelio, la vida cristiana no es una perpetua cuaresma nos decía el Papa Francisco en uno de sus primeros documentos, y esto tenemos que recordarlo. No se puede evangelizar sin alegría, no se puede contar la alegría del amor, a menos que ese amor haya llenado de gozo nuestra vida.

Sigamos el recorrido apenas iniciado de este Tiempo Ordinario y que Lucas nos siga enseñando sobre el poder del Espíritu, la sencillez del corazón y el gozo del Evangelio.