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Fecha: 20110222

Título: En San Pedro hay una gracia especial para preservar la fe, para dar testimonio de ella y para conservarla

Original en audio: 4 min. 26 seg.


Cada año, el veintidós de febrero, tenemos la fiesta de la "cátedra de San Pedro". Por supuesto, la palabra "cátedra" está relacionada con "catedral".

La cátedra es la silla del maestro, la silla del profesor, por eso también se dice que alguien es un catedrático, es decir, una persona que da clases, que es un profesor, sobre todo, si es un profesor con autoridad en la materia.

Pues bien, los grandes profesores y los grandes maestros de la fe cristiana son los Apóstoles. Recordemos que Cristo dijo a sus Apóstoles: "Id y enseñad" San Mateo 28,19.

Con esa palabras, que están en el capítulo veintiocho de San Mateo, Cristo los estaba constituyendo en maestros de las naciones, y esto significa que allí donde está un apóstol de Cristo, ahí hay una enseñanza.

De un modo material esto se representa con una cátedra, con una silla: la silla del maestro, y el edificio que contiene esa cátedra es la catedral.

Los sucesores de los Apóstoles son nuestros obispos, a ellos corresponde de manera privilegiada y de manera primera el seguir transmitiendo la verdad del misterio de Cristo, para que nosotros podamos alimentarnos en las aguas limpias y en las aguas sanadoras del Evangellio.

Pero entre todos los Apóstoles solamente hay uno que escuchó estas palabras de Cristo, palabras que recordamos en el texto del evangelio de hoy, capítulo dieciséis de San Mateo: "Tú eres Pedro, sobre esta piedra edificaré mi Iglesa" San Mateo 16,18.

Es decir que recibieron todos los Apóstoles el mandato de enseñar, pero Pedro recibió algo que no recibieron los demás.

También en el evangelio de Juan oímos hacia el final, cuando ya Cristo ha resucitado, se encuentra con ellos y le dice únicamente a Pedro que él tiene que "confirmar en la fe a sus hermanos, él tiene que pastorear el rebaño de Jesucristo.

Estos dos encargos que Cristo le da específicamente a este Apóstol, indican que hay una gracia especial en el primero de los Apóstoles, en San Pedro, hay una gracia especial para preservar la verdad de la fe, para conservar esa fe y para dar testimonio de ella.

Por eso la Iglesia considera que en el Papa, que es el sucesor de San Pedro, hay esa gracia particular.

No quiere decir que todo lo que diga el Papa es dogma, o que el Papa no se puede equivocar en algo, sino que cuando llega una discusión, cuando llega una incertidumbre, cuando llega incluso la división dentro del pueblo de Dios, hay una última instancia, hay un último bastión, una última fortaleza en la que estamos seguros que no puede fallar la acción del Espíritu, y esto es en el sucesor de Pedro.

Es decir, la enseñanza de Pedro y del sucesor de Pedro es roca firme en la que podemos apoyarnos. Así lo testifica el mismo Apóstol en elcapítulo quinto de su primera carta, la Primera Carta de Pedro, que también se escucha en la Misa de hoy.

Qué importante reconocer dos cosas: que Cristo nos ha dejado los tesoros de su luz, de la revelación del Dios verdadero y de la verdad del hombre, esta es la doctrina maravillosa de Cristo; y que esta doctrina está firme y segura en los Apóstoles y especialmente en el primero de ellos, en San Pedro.