Camino de Sanación Tema 3 de 5

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Mis Amigos:

Estamos avanzando en un camino de sanación. Lo primero que hemos hecho, nuestra primera charla: "¿Para qué quieres sanarte? Y lo que hemos hecho en esa primera reflexión es un meditar sobre una pregunta que Jesús le hace a un ciego: "¿Qué quieres que haga por ti?" San Marcos 10,51. La pregunta parece obvia, pero cuando uno mira mejor, se da cuenta que esa pregunta equivale a esto otro: "¿Hasta dónde quieres que llegue en tu vida?" Y también: "¿Hasta dónde me quieres acompañar?" Eso nos pregunta Jesús hoy.

La segunda charla: hemos hablado de la raíz de la persona humana, esa raíz profunda es el amor. Y por eso hemos hablado de la sanación de la afectividad, desde qué ángulo la libertad, nuestro texto central ha sido el capítulo quinto de la Carta a los Gálatas: "Nuestra vocación es la libertad Carta a los Gálatas 5,13.

Y tenemos que ser liberados de los Faraones, ¿cómo conozco yo mis Faraones? Los conozco siguiendo tres hilos: el hilo del miedo, cuáles son mis miedos, porque el miedo me hace esclavo; el hilo del deseo, manejado por la publicidad. El que maneja mis deseos, el que hace que yo quiera lo que quiero, me maneja. Y luego el hilo de la alegría: si para ser alegre necesito licor, el dueño del licor es mi dueño; si para ser feliz necesito droga, el distribuidor de la droga es mi dueño.

Una vez que uno conoce al Faraón, tiene que darse cuenta de que el Faraón no da vida, la quita, la succiona, se alimenta de mi vida, no me la da. En cambio hay otro que es el Dios vivo y vivificante, y hay que conocerlo; pero sobre todo hay que confiar en Él, y confiar en Él es decirle: "Quiero lo que tú quieras, cuando tú lo quieras, como tú lo quieras, mientras tú lo quieras", y esa es la libertad. Ser libre es servir a Dios, es escoger al verdadero Señor, el Señor que no me roba la vida, sino que me la da y me la renueva una y otra y otra vez.

Y por eso, los que esperan en el Señor: "Como las águilas, como las águilas, sus alas levantarán; como las águilas, como las águilas, sus alas levantarán" Isaías 40,31. Esa es la sanación de la afectividad: encontrar libertad, no una libertad para el egoísmo, no libertad para pecar: libertad para amar y servir. Por eso nos ha dicho el Apóstol que la libertad no es pretexto para el egoísmo, y dice: "Al contrario, sed esclavos, sed siervos unos de otros por amor" Carta a los Gálatas 5,13.

Esa es la idea que vamos a desarrollar en este tercera predicación: sanación a través del servicio. Le he pedido mucho al Señor que manifieste su amor en esta nación que es tan cercana a su corazón; le he pedido mucho que me ilumine cómo puedo explicarme mejor, cómo puedo hablar mejor. Vamos a ver esta comparación: vamos a comparar la mente de la persona que quiere ser servida y la mente de la persona que quiere servir.

Porque Jesús dijo: "El Hijo del hombre no ha venido para ser servido, ha venido para servir" San Mateo 20,28; San Marcos 10,45. Y por eso Cristo es el verdadero Siervo de Dios, es el verdadero Siervo de Yahvé.

En el evangelio según San Juan encontramos a Cristo en actitud de servidor: "Estaban comiendo la cena, -capítulo trece de San Juan-, el diablo ya había depositado o en el corazón de Judas Iscariote el propósito de traicionarle. Jesús, por su parte, sabía que el Padre había puesto todas las cosas en sus mano, y que había salido de Dios y que a Dios volvía, entonces se levantó de la mesa, se quitó el manto, se ató una toalla a la cintura, echó agua en un recipiente y se puso a lavar los pies de los discípulos y luego los secaba con la toalla que se había atado" San Juan 13,2-4.

"Cuando terminó de lavarles los pies, se puso de nuevo el manto, volvió a la mesa, y les dijo: "¿Comprenden lo que he hecho con ustedes? Ustedes me llaman Maestro y Señor, y dicen bien porque lo soy. Pues, si yo, siendo el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros. Yo le he dado ejemplo, y ustedes deben hacer como he hecho yo" San Juan 13,12-14.

Es clarísimo el mensaje: Cristo, servidor de Dios; Cristo, servidor del hombre, es claro el mensaje, pero parece muy difícil de aplicar. Porque cuando uno toma actitud de servidor, fácilmente tiene miedo de que los otros se aprovechen: "Ya me vieron la cara de tonto, se van a aprovechar de mí".

Además, el mundo nos habla un lenguaje totalmente distinto, el mundo nos enseña que hay que abrirse camino como sea, aplastando al que sea, traicionando al que sea. El mundo nos enseña que el fin justifica los medios, el mundo nos enseña que la debilidad, la fragilidad, la compasión, la ternura son los adornos de los fracasados. En cambio, la dureza, la astucia, el egoísmo, la hipocresía son los adornos de los vencedores. Y muy pronto en la vida nos preguntamos si queremos ser fracasados o queremos ser vencedores.

Y por supuesto, muchos sentimos el deseo de ser vencedores, y sentimos, entonces, que eso de servir, de ayudar, de compadecerse, de ser débil, tierno, solidario, eso es para los perdedores, "yo quiero ser un ganador". Y esa manera de ver las cosas está muy metida en nuestro corazón, ¿cómo la sacaremos de ahí? Una manera es comparando la mente del que quiere ser servido y la mente del que quiere servir.

En el Nuevo Testamento, tenemos varios ejemplos de personas que les encantaba el poder, que querían ser servidos, que querían sentirse en la cumbre. Uno de ellos, es un hombre llamado Herodes, hijo de otro Herodes. Herodes el Grande, Herodes papá fue el que quiso matar a Cristo recién nacido, ése es el de la matanza de los niños en Belén. El otro Herodes, digno hijo de su papá, fue el de la época de Jesús.

Y de este Herodes, Herodes Antipas, es del que quiero hablar, porque es la representación de lo que significa tener una mente que quiere ser servida. El que quiere ser servido, el que quiere sentirse en la cumbre, se vuelve insaciable, se vuelve temeroso, se vuelve injusto, se vuelve cruel, se vuelve incoherente, este es el camino que lleva el que quiere ser servido, según lo que aparece de Herodes, y vamos a verlo en el pasaje de Marcos, capítulo seis.

"Herodes había mandado apresar a Juan, Juan el Bautista y lo había encadenado en la cárcel por el asunto de Herodías, mujer de su hermano Filipo, con la que se había casado. Juan le decía: No te está permitido tener a la mujer de tu hermano. Herodías lo odiaba y quería matarlo, pero no podía, pues Herodes veía que Juan era un hombre justo y santo, y le tenía respeto, por eso lo protegía y lo escuchaba con gusto, aunque quedaba muy perplejo al oírlo" San Marcos 6,17-20. Esto es del evangelio de Marcos, capítulo seis, versículos del diecisiete al veinte.

Amigos, entremos en la mente de Herodes. Por un lado, Herodes se da cuenta que Juan es un hombre justo, un hombre santo. Herodes escucha a Juan, lo escucha con gusto, y sin embargo, lo tiene metido en la cárcel, lo mantiene encadenado, y en la escena que sigue en ese capítulo sexto de San Juan, ya sabemos lo que sucede. Herodes, obligado por un juramento, manda que Juan sea decapitado en la cárcel y que su cabeza se traiga sobre una bandeja.

Manda decapitar a su amigo, manda decapitar a un hombre justo y santo, manda decapitar a un hombre verdadero, ¿por qué Herodes llega a ese punto? Porque el que desea ser servido, no sabe ponerse un límite.

Herodes, con mirada impura, deseaba a Herodías, que era la mujer de su propio hermano, el hermano de Herodes se llamaba Filipo, o sea que Herodías era su cuñada. Herodes empieza a desear a su cuñada, a la mujer de su hermano. ¿Qué sucede cuando una persona se entroniza, cuando una persona se pone en el centro y dice: "Yo soy poderoso, yo mano, yo merezco, yo quiero, yo, yo, yo"? ¿Qué pasa cuando una persona está repleta de su yo? Que ese "yo" se vuelve un monstruo insaciable.

El "yo" es un a pequeña bestia que seguramente habita en los rincones de tu corazón. ¿Y qué pasa si tú tienes un cocodrilito y empiezas a alimentar al cocodrilito? ¿Qué le pasa? Crece. Y tú alimentas más al cocodrilito, ¿y qué pasa? Crece más. Y ahora que está más crecido, el cocodrilito pide más, y entonces tú le das más, ¿y qué hace el cocodrilito? Crece más. ¿Y cuando crece qué hace? Pide más, y entonces tú le das más. ¿Y qué hace el cocodrilito cuando crece más? Pues cuando crece tanto ya no es cocodrilito, ahora ya es cocodrilo.

Y entonces tú le das más al cocodrilo, ¿y el cocodrilo qué hace? Crece más; y tú le das más al cocodrilo, ¿y qué hace? Crece más, y es un cocodrilote, empezó siendo un cocodrilito, después pasó a ser cocodrilo y ahora es un cocodrilote. El cocodrilote ya no se llena con nada, el cocodrilote es un monstruo que tú has criado, y ese cocodrilote cada vez te pide más y más, y ya no admite la palabra "no". Cuando era un cocodrilito tú le podías decir que no; pero ahora es un cocodrilote, ya tú le tienes miedo, ya no te atreves a decirle que no. Es un cocodrilote que ya no se sacia con nada.

Y el cocodrilote vive en el corazón de Herodes, y Herodes creía que él mandaba, pero en realidad el cocodrilote lo mandaba a él, el cocodrilote era el tirano que él tenía a dentro. Y ese cocodrilote, con su mirada fría y cruel, le pedía más y más y más. Y el cocodrilote se volvió dueño de la vida de Herodes, ya Herodes no mandaba, Herodes era un esclavo.

Cuando el cocodrilito era chiquitico, Herodes llevaba con una cuerdecita al cocodrilito. El cocodrilito se volvió cocodrilo, el cocodrilo se volvió cocodrilote, el cocodrilote lleva con una cuerda a Herodes.

Cuando el ego, cuando el yo está chiquito, tú lo llevas, es el cocodrilito. Pero tú lo alimentaste, creció, y creció, y creció, y ahora el cocodrilote es el que te lleva a ti. ¿Ustedes no han visto a algunas personas que sacan a pasear al perro y no saben si ellas están paseando al perroo el perro las está paseando a ellas? Así pasa con el cocodrilote.

Y Herodes creía que mandaba, pero ese yo insacaible era el que lo mandaba a él. Y entonces Herodes un día vio a su cuñada, una mujer con todas las características de una verdadera arpía, una mujer sin principios, una mujer esclava de su propio cocodrilote, mujer codiciosa, lasciva, una mujer inescrupulosa, ambiciosa, de corazón sucio, una mujer dominada por sus pasiones.

El cocodrilote de Herodes vio a la cocodrilota de Herodías, y este par de esclavos tontos siguieron sus pasiones. Herodías no amaba a Herodes, Herodías amaba el poder de Herodes, así tuviera que entregarle su cuerpo, porque ella tampoco amaba su cuerpo, ella solamente amaba a un monstruo llamado la cocodrilota, y ella era esclava de la cocodrilota, y Herodes era esclavo del cocodrilote; y ella o amaba a Herodes, y Herodes no la amaba a ella, Herodes amaba el placer que iba a sacar de ese cuerpo corrompido por los más bajos deseos.

Y el cocodrilote mueve a Herodes para donde quiere, y la cocodrilota hace lo que quiere con Herodías, esa es la mente insaciable del que quiere ser servido. El que únicamente quiere ser servido termina en la peor de las esclavitudes, tenga en cuenta esa frase, por favor. El que únicamente quiere ser servido, el que quiere ser dueño y jefe y emperador y rey, ése acaba como el peor de los esclavos, obedeciendo a u monstruo al que he llamado el cocodrilote y la cocodrilota.

Herodes ya no era dueño de sí mismo, por eso el cocodrilote juega con Herodes, como se dice de algunos animales, que cuando ya tienen completamente dominada a la presa, juegan con ella. El cocodrilote ya tenía en su poder a Herodes, jugaba con él. Y por eso Herodes, por una parte se daba cuenta de la grandeza y de la santidad de Juan el Bautista, pero por otra parte el cocodrilote le decía: "Tú haces lo que yo quiera".

Hay que anotar una cosa: aunque Herodes tenía un cocodrilote, y Herodías tenía una cocodrilota, la cocodrilota le ganó al cocodrilote, era Herodías la que mandaba. Ese dato es bíblico: cuidado con la maldad de la mujer; la mujer tiene un poder inmenso. Mujeres, ustedes tienen un poder inmenso para el bien o para el mal. Fíjate el caso de Sansón: Sansón podía vencer a diez mil filisteos, pero le ganó una filistea. Una mujer hace más que diez mil hombres.

Herodías es la que maneja a Herodes; Jezabel, en tiempos del profeta Elías, Jezabel es la que domina a Ajaz. La mujer tiene un poder inmenso, ¿por qué? Porque la mujer tiene las llaves de la vida. Cada una de tus células es femenina, estimada mujer; cada una de tus células tiene el secreto de la vida. Todo en el organismo y en la mente de la mujer está hecho para acoger la vida, y eso significa que la mujer tiene una percepción increíblemente amplia y profunda de dónde están las fuentes, dónde está el cimiento, dónde está la estructura, dónde está el punto neurálgico.

La mujer percibe, con una tremenda agilidad, profundidad y alto porcentaje de acierto en dónde está el cimiento de otra persona, dónde está su corazón. Las mujeres tiene un entrenamiento impresionante. Desde el año y medio o dos años de edad, o quizás antes, la niña pequeñita empieza a utilizar sus mecanismos de recolección de información, ella no tiene ojos, tiene mecanismos de recolección de información, y la niña empieza a detectar, ¿qué detecta una niña? Yo, como no tuve hermanas, he tenido que aprender a golpes en la vida cosas como esto que les comparto.

La niña pequeña observa: "¿Quién me quiere? ¿A quién le caigo bien?" Si yo salgo de su campo visual, ¿me busca? Si yo entro en su campo visual, ¿se alegra? Quién quiere a quién, quién le importa a quién, quién se muere por quién, quién se enamoró de quién, quién le gobierna la vida a quién. Una muchachita, a los dieciséis, diecisiete años de edad, tiene la información que un hombre no recogerá en ochenta años. Esas mujeres tienen una capacidad de percepción muy grande, eso es muy importante, eso le da un poder muy grande a la mujer.

Si una mujer educa su percepción, tiene una gran capacidad para saber en dónde está el punto débil, en dónde está el punto fuerte, de qué se siente orgullosa una persona, a qué le tiene miedo, a quiénes considera sus aliados, cuáles son sus temores reales, ¡estas son las preguntas fundamentales para gobernar! ¡La mujer tiene un poder muy grande! Lo puede utilizar bien.

Si una mujer tiene su corazón en Dios, puede utilizar ese poder para decir la palabra justa que consuela, levanta, renueva, pone en la ruta hacia Dios. Pero si la mujer se vuelve egoísta, si la mujer se vuelve materialista, si la mujer se vuelve codiciosa, si la mujer se vuelve impura, si la mujer vive únicamente para su propio placer, para su propia conveniencia, para sus propios intereses, esa mujer es un monstruo temible que se llama Jezabel, es un monstruo terrible que se llama Herodías.

Herodías manejaba a Herodes, así, con este dedo; Herodías tenía un poder muy grande. La mujer tiene un don especialísimo de Dios para reconocer en dónde se apoya otra vida humana.

Queridas mujeres, de parte de Jesús, yo les pido: guarden su corazón para Dios, porque el corazón de ustedes, si no está en Dios, es un arma temible en manos del enemigo. Mujeres, guarden su corazón para Dios, cuídenlo, sánenlo, límpienlo, que permanezca luminoso, puro, perfumado, dispuesto a recibir el incienso de la ofrenda en oración.

¿Cómo es la mente de la persona insaciable? Es la historia de Herodes y el cocodrilote: la persona cree que manda, cree que es señor, y en realidad es esclavo, triste esclavo de las más bajas pasiones, triste esclavo de aquello que le destruye. Herodes fue obligado por el cocodrilote, fue obligado a matar a su amigo.

El cocodrilote que yo he llamado no es otra cosa sino la presencia consolidada del poder de las tinieblas en tu vida, y por eso el cocodrilote siempre será homicida. Vamos a suponer: soy un hombre joven, soy un profesional exitoso, la vida me sonríe. Pero no me gusta estar solo: "Me merezco una mujer a mi lado, no puede ser cualquiera, tiene que ser muy bella, una mujer de la que yo me sienta orgulloso, una mujer que deleite mis ojos y mis sentidos, una mujer que complete ese cuadro maravilloso de éxito en el que yo vivo".

"Ya tengo esa maravillosa novia, ese cuerpecito, ese cuerpecito madurito, yo me lo merezco, poque yo no voy a renunciara semejante banquete de placer, yo me lo merezco". El cocodrilote va creciendo, "yo me lo merezco", "sería yo un tonto", -dijo Holofernes-, sería yo un tonto si dejara pasar a esta mujer" Judit 12,12; "¡ah, esta tiene que ser mía! Esta ya está preparada y madura, esta es para mí, yo me la merezco". Y el yo, el yo del orgullo, el yo de la codicia, el yo de la lujuria, va creciendo y va formando a ese monstruo, a ese cocodrilote.

"Y yo quiero tener sexo con ella, y quiero tener sexo con ella cuando yo quiera; a mí no me vengan a decir, a mí no me vengan con historias del "método natural", ¡qué método natural, lo natural es que esta mujer es para mí, eso es lo natural! Y entonces yo tengo sexo cuando yo quiera, y para eso soy inteligente, y para eso ella es inteligente, porque yo no me meto con cualquier mujer, es una mujer inteligente, es bella, disfrutamos de la vida, paseamos el mundo, y esa mujer sabe que ella tiene que cuidarse".

De pronto, un día, llamada, teléfono: "-Hola, mi amor". "-Te dije que estaba en reunión, ¿para qué me interrumpes? Tú sabes que tengo reuniones importantísimas, ¡porque acuérdate que yo soy ni más ni menos que yo!". "-Mi amor, perdona que te interrumpa tu reunión tan importante, es que te quiero decir que vas a ser papá, luego hablamos". "Que yo voy a..., ¿que yo qué? ¡Esta mujer está loca! ¡Yo le dije a ella que se cuidara! ¡Esa mujer está loca! ¡Problema de ella!"

Esa noche hablan, ella está confundida, ella no sabe que hacer, ella le conoce el temperamento a ese monstruo, un monstruo que ella ha estado criando, óiganme mujeres: ustedes a menudo crían monstruos, ustedes, mujeres, ustedes los crían. Ella habla tímidamente: "-Amor, ¿ahora qué vamos a hacer?" "-¡Qué vamos a hacer qué! Qué irás a hacer tú, ese es problema tuyo".

"-Amor, pero no te pongas así". "-¡Pero cómo me voy a poner de qué! Yo tengo unos planes muy claros en mi vida, por ahora soy un gerente regional, pero tú sabes que yo voy para arriba, yo voy a ser un gerente general, y luego, voy a ser emperador del mundo, señor de la Galaxia, viceministro del Universo"

"-Amor, yo sé que tú vas a ser viceministro del Universo, pero es que en mi vientre hay un hijo tuyo"."-Ya te dije y te expliqué, ese es tu problema. Desde el principio fui muy claro, desde el principio yo te expliqué que yo no estaba para ser papá, por lo menos no en este momento, ni está en mis planes ser papá en los próximos quince años.

Esta mujer se queda sola, ustedes saben qué destino amenaza a ese bebé. ¿ahora sí entienden por qué digo que el cocodrilote se alimenta de sangre humana? A Herodes, el cocodrilote le obligó a matar a su amigo; a este hombre, le obligó a matar a su hijo; a esta mujer, la obligó a convertir su vientre en una morgue, en un cementerio. Hasta el último día de su vida esa mujer lamentará haberle quitado la vida a su hijo, ¿por qué había que quitarle la vida a ese bebé? Porque el cocodrilote lo mató.

Lleguemos a una respuesta. ¿Cuál es la mente del que quiere ser servido? Es una mente arrogante, dura, incoherente, insensible, homicida y, sobre todo, es un engaño. Porque ese señor, ese hombre, cree que él maneja su vida, el cocodrilote le está gobernando la vida a él.

Y esta chica, caderoncita ella, está chica creía que estaba haciendo el negocio de la vida: "Ya puso sus ojos en mí el futuro gerente general de la empresa, emperador del mundo y viceministro de la Galaxia y del Universo; y ella creía que ella con su caderita, y su piel bonita y perfumandita, ya, "yo tengo ganado el mundo", no sabía la trampa en la que estaba entrando; pero esos sí, entraba moviendo cadera. Ella pensaba que estaba haciendo el negocio de la vida; y él pensaba, y sigue pensando: "Soy un hombre de éxito, es decir, como yo no nace otro, y si nace no se cría". Esa es la mente que quiere ser servida.

La palabra fundamental es "insaciable"; el que quiere ser servido se vuelve insaciable, sólo conoce de derechos, no conoce de límites, no conoce de obligaciones, no conoce de solidaridad, no conoce de compasión. Es esclavo de sus pasiones, es esclavo de sus tentaciones, dice mentiras y se las cree, rompe los acuerdos, anestesia, duerme y mata cada vez más su conciencia. Porque así como empujó al aborto a esa mujercita, así como empujó a la muerte a ésa, ha empujado a la muerte a otras tres o cuatro.

Es homicida, es cómplice del diablo, es servidor de Satanás; pero él cree que va camino de ser el gerente de gerentes, emperador del mundo entero, viceministro del Universo, esa bestia, ese cocodrilote nunca se sacia.

Hablemos de la otra mente, la mente del que quiere servir. Jesús para sanar a sus discípulos los puso a servir. El servicio sana, ¿por qué? Por las siguientes razones. El que quiere ser servido se vuelve insaciable, su mente se obsesiona con lo que no tiene. El que quiere ser servido se obsesiona con lo que no tiene: "Yo debería tener un carro mejor, una casa más grande, un yate, un avión, dos naves espaciales, debería tener un planeta".

El que quiere ser servido se vuelve insaciable. Ser insaciable es mantener el desasosiego de no tener, por eso no puede tener paz, porque su corazón está puesto en lo que no tiene: "Ya soy gerente regional, pero debería ser gerente general; ya soy gerente general, pero debería ser emperador, emperador del mundo, debería ser viceministro del Universo, debería ser dios". Es locura. El que quiere ser servido se concentra en lo que no tiene; el que quiere servir descubre lo que tiene, y lo agradece, y lo celebra, y lo comparte, y Dios se lo bendice, y se multiplica.

Acuérdate de la escena de la multiplicación de los panes: "Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes y dos peces, ¿qué es eso para tanta gente?"San Juan 6,9. A los discípulos les parecía poquito, a Jesús no: "Tráiganlo". El que quiere servir descubre lo que sí tiene, lo que sí puede, lo descubre, lo agradece, lo celebra, lo disfruta,lo comparte, dios se lo bendice, se le multiplica. El que tiene la mentalidad del servicio experimenta bendición, experimenta abundancia.

Entonces, primera razón por la que es importante el compartir y el servir. La primera razón es: porque el que sirve no vive obsesionado con lo que no tiene, sino que descubre agradecido lo que sí tiene. Segunda razón. ¿Qué hacemos para lavar? Para lavar necesitamos que venga el agua y se vaya el agua, a eso se le añade jabón, detergente, lo que sea, pero lo esencial es: agua que viene, agua que se va. Esa es la ley del tubo. Si tú tienes este vaso con agua, y tú no le sacas esta agua, en cuestión de días o de semanas, esto se pudre. Si tú tienes un tubo, agua que viene, agua que se va.

Si tú quieres ser limpio, necesitas: agua que viene, agua que se va; si tú quieres ser sanado, necesitas: amor que llega, amor que tú entregas; si quieres ser sanado, necesitas: poder de Dios que llega, poder de Dios a través de ti. La clave para una vida sana, pacífica, feliz, fecunda, es siempre la misma: recibir y dar, esa es la clave para la vida.

El que sólo quiere ser servido, sólo quiere recibir, y recibir, y recibir, como ya no entra más, ya no recibe más, se le pudre lo que tiene. Los dones de Dios que no pones a su servicio, se te pudren. Lo que Dios te ha dado, si no lo pones a su servicio, se te pudre; la inteligencia que Dios te ha dado, de la que te sientes tan orgulloso, si esa inteligencia no está al servicio de Dios, se te pudre; ese cuerpo tan bello que Dios te ha dado, si no está al servicio del Señor, se te pudre.

A esa hermosa modelo, ¿se acuerdan? La preciosa modelo caderoncita, tenía un bello cuerpo, ¡se le pudrió! ¡Se le pudrió el bebé en el vientre, se le pudrió! ¡No fue capaz de hacer nada! ¡Se le pudrió la vida! ¡Se le pudrió el cuerpo! ¿Para qué le sirve ese cuerpo escultural, si ese cuerpo es una tumba? ¡Es un sepulcro, señora! ¡Muy bonitas sus caderas de sepulcro! Y esa mujer sabe: "Tengo caderas de sepulcro".

La única manera de estar sano, es que lo que tú recibes lo compartes; ¡la única manera: recibir, compartir, no hay otra manera! El dinero que no das, el dinero que no está al servicio de tus hermanos, es dinero que se te pudre. "¡Ay, no, Padre, no diga eso! ¡No diga eso, Padre, tan duro! Si yo le pienso dejar una pequeña herencia a mis hijos", los cuales hijos se va a agarrar, apenas usted se muera, está todavía caliente el cadáver, mi señora, está caliente el cadáver, caballero, y ya están los hijos peleando por unos millones. Lo que no compartes se te pudre.

La ley para estar sano es compartir, servir, entregar, ¡es la única ley que redime! ¿Y qué tengo que entregar? Todo, todo hay que entregarlo, todo hay que compartirlo, todo tiene que estar al servicio del Señor, todo, todo, porque lo que no, se pudre. ¡Es sencillo!

Ahora, entre usted a su casa y empiece a revisar su casa, que ya de pronto se le están pudriendo algunas cosas. Esto es para aplicarlo ya. ¿usted no sabe que la evangelización, usted no sabe que la Iglesia, usted no sabe que su amada república del Paraguay necesita hombros generosos, corazones honestos, inteligencias despiertas, voces valientes? Si usted esconde su voz, ¿para quién la reserva? Si usted esconde sus talentos, ¿son para servicio de quién? En lo material, en lo intelectual, en los talentos, en el arte, en la ciencia, en los estudios, lo que usted tiene.

Y termino denunciando un peligro: a veces en la Renovación Carismática nos volvemos gente insaciable. Por eso hay gente que corre detrás de todos os padres que tiene sanación: "que llegó un padre que tiene sanación", "-corramos para allá"; "llegó otro padre que tiene sanación", "-vamos para allá", ¿eso está mal? No, eso puede estar bien, pero cuidado, acuérdate de la primera reflexión: ¿Para qué quieres sanarte? Para seguirte llenando tú: "Yo me lleno, aquí yo me lleno, yo con yo, conmigo y para mí", ese es el mantra de algunos carismáticos: "Yo con yo, conmigo y para mí, mmmmm". ¡No, señor! Póngase a servir al Señor, póngase a servir y verá que se le despejan muchas cucarachas, telarañas que usted tiene en su cabeza.

Termino confesándoles esto: en los casi cuarenta y siete años de vida que Dios me ha regalado, no he conocido una sola persona que tenga espíritu de servicio y que sufra de depresión, no he encontrado una sola, eso no existe.Yo no voy a hablar aquí de los caso clínicos de depresión, que eso también requiere a veces de medicamento y todo lo que tú quieras; pero en lo que ha sido mi vida,yo no he conocido una persona que sufra de depresión y que viva un espíritu de servicio.

Si quieres sanarte, si de veras quieres sanarte, si quieres una vida en paz, con alegría, con fecundidad, te digo lo que dijo Jesús: "Levántate y anda" San Mateo 9,5; San Marcos 2,9; San Lucas 5,23,. Anda a servir, pónte a servir, deja de esperar que todo te llegue y te llegue y te llegue.

Es la hora de poder dar para que Dios pueda darte también a ti. Tú no sabes cuántas bendiciones te estás perdiendo porque Dios no tiene cómo llenar más tu vaso. Desocupa, entrega, da, y verás como Dios te renueva todos sus dones, todo su poder y todo su amor.

Vamos a hacer una oración de liberación. ¿Por qué hablo de liberación? Porque el asunto del cocodrilito y el cocodrilote es de verdad, es de verdad; y es de verdad que eso viene de Satanás, eso es de verdad, no es un chiste; y es de verdad que ese cocodrilito, esa bestia que usted ha permitido que dé vueltas en su corazón, es verdad que eso es homicida. Hay que pedir liberación, vamos a pedir liberación.

Dentro de unos minutos vamos a tener la Santa Misa, pero ya en este momento hay que pedir liberación. Hay que pedirle al Señor que dejemos de ser esos niños pedigüeños que todo o esperan de allá arriba, de afuera: "A ver cuándo el gobierno se acuerda de mí, a ver cuándo la Iglesia hace algo por mí, a ver cuándo China, o los Estados Unidos, o Alemania, o el que sea, viene y hace algo aquí". A ver cuándo tú, lo que importa es a ver cuándo tú pones a caminar al Paraguay, eso es lo que importa.

"Se levanta Dios y huyen de su presencia los que lo odian" Salmo 68,2. Jesús, en este momento clamo el poder de tu Espíritu Santo. En este momento, por los méritos de tu gloriosa Pasión, imploro liberación para este pueblo; en este momento, clamo, Señor, que nuestra mente sea desatada, que dejemos esa mente infantil, insaciable que a todas horas sólo sabe pedir, reclamar y quejarse.

Yo te pido madurez, te pido liberación, te pido poder y fuego del Espíritu Santo, que levante este hermoso pueblo, Señor. Yo te pido, Señor, que te glorifiques. Es grande, Señor, este pueblo que te ama. Te pido, Señor, que arranques de nosotros ese cocodrilo, ese insaciable "yo", ese pretender que todo se dé hecho, sin esfuerzo, sin problema y sin dolor.

libéranos, Señor, de esa mentalidad facilista, libéranos, Señor, de ese engaño. Muéstranos el camino de la generosidad, muéstranos el camino del servicio, muéstranos el camino que tú mismo recorriste, Jesús, el camino hermoso, el camino bello, el camino santo, Señor, el camino precioso que tú recorriste.

Bendito seas, bendito seas. Hermanos, hay que alabar con poder a Jesús en este momento, y hay que decirle que arranuque de nosotros ese cocodrilo, ese "yo" insaciable, ese "yo" cobarde, ese "yo" perezoso, ese "yo" que quiere tenerlo todo hecho sin problemas, sin dolor y sin esfuerzo.

Arranca de nosotros, Señor, arranca ese cocodrilo, Señor; arranca esa bestia espantosa, Señor. No queremos, Señor, ser víctimas de esa bestia insaciable. Queremos ser para ti, Jesús, queremos vivir para ti, Jesús, queremos ser siervos fieles a tus órdenes, que tú cuentes con nosotros. Cuenta, Jesús, conmigo, cuenta con mi cansancio, cuenta con mi voz, cuenta con mi mirada, cuenta con mi dinero, cuenta con mi casa, cuenta con todo lo que tengo, todo es tuyo, Señor, todo es tuyo.

¡Bendito seas, bendito seas, Señor, bendito seas! Hermano, abre tu boca, entrégate a Jesús, qué importante que eches de tu vida al cocodrilo, es importante que eches de tu vida a ese "yo" insaciable, que únicamente busca placer, que únicamente busca complacerse, una y otra y otra vez.

Sácalo, arranca de tu vida, háblale con poder: "En el Nombre de Jesús, !afuera!" ¡Sácalo! ¡Saca de tu vida esa mentira! ¡Saca de tu vida ese engaño! ¡Saca de tu vida ese "yo" insaciable! Dile a Jesús: "Hoy escojo servir, hoy escojo amar, hoy escojo recibir tu Evangelio con todas sus consecuencias.

¡Bendito seas Jesús, bendito y amado seas, Jesús! ¡La glria para ti, Jesucristo! ¡Bendito seas, bendito seas!.