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Fecha:19971221
Título: Maria, Madre del Adviento, prepara nuestros corazones para la llegada de Cristo
Original en audio: 4 min. 59 seg.
Hermanos:
El Adviento es un tiempo litúrgico privilegiado. En otra predicación decíamos que debíamos estar muy contentos los que veníamos a Misa, los que participamos de la Eucaristía, porque el Adviento existe aquí en las iglesias, existe en la predicación de la Palabra; ahí existe el Adviento.
Fuera de aquí, esa palabra ni se conoce, y por todas partes se nos habla es de Navidad o de regalos, ¿pero quién hace posible el regalo? ¿Y cuál es el regalo grande? Se nos está olvidando.
En el parque Simón Bolívar hicieron un monumento a una vela: "Enciende una luz para volver a creer". Eso suena bonito, pero ¿creer en qué? ¿Creer en quién? ¿En qué? ¿En una luz? ¿Creer en qué? ¿Creer en Colombia? ¿Creer en que nosotros todos juntos sacaremos esto adelante?
El verbo creer se puede aplicar y conjugar de muchas manera. Muchas de ellas son muy bonitas. Creer en nuestra juventud, creer en la paz, eso suena precioso. "Vamos a creer que sí podemos"; eso da ánimo.
El Adviento no es para ninguna de esas creencias. Es para creer en Aquél que viene como Salvador, es para creer en Jesucristo, y el nombre de Jesús es el gran excluido, el gran excluido de la Navidad.
Aquí pasa lo mismo que sucedió con la revolución francesa: fraternité, liberté, égalité. Fraternité, ¡la fraternidad!, hermanos. ¡Ah sí, muy bonito! ¿Y dónde está el papá, hermanos, hijos de una misma familia? ¿De cuál familia? ¿Dónde está el papá?
Así como la revolución francesa quiso tener hermanos sin papá, sin mamá, sin principio de generación, así también nosotros queremos tener, -nosotros no, yo creo que ustedes no-, pero mucha gente quiere tener Navidad sin Cristo.
El nombre de Jesucristo es el gran excluido en muchos lugares, en muchas partes, en muchas reuniones. Afortunadamente para nosotros hay una persona que nos recuerda cuál es el sentido de esta Navidad, alguien que sí no se va a olvidar nunca de Jesús, Ella se llama María.
Para hacer un buen Adviento y tener una verdadera Navidad la escuela se llama Virgen María, María Santísima. Ella es Maestra del Adviento. Por Ella vino Cristo a esta tierra por primera vez. Por Ella se prepara el camino de la gracia en los corazones de los que se convierten, y por Ella nosotros esperamos que Dios cumpla su promesa y vuelva el Señor.
Porque es parte de nuestra fe el creer que Jesucristo volverá glorioso y poderoso; aparecerá sobre las nubes del cielo. El Señor Jesús retornará a juzgar a vivos y muertos, decimos en el Credo.
Y un santo, Luis María de Montfort, decía que así como María preparó la primera venida de Cristo, los últimos tiempos de la humanidad van a ser tiempos marianos. Va a haber una presencia especial de la Virgen María en los corazones creyentes cuando ya esté cerca el retorno de Cristo.
Donde está María, ya está cerquita el Señor. Por eso se la ha llamado Aurora, Aurora del día de nuestra salvación. Así como antes de que salga el sol el cielo se va poniendo de hermosos colores claros, luminosos, así también, antes de que llegue Jesucristo, hay una Aurora, y esa aurora es la Santísima Virgen.
Unidos a Ella, amorosos con Ella y en Ella, encontramos el sentido del Adviento y el regalo precioso de la Navidad.