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Fecha: 20111230

Título: El Estado no es el encargado de definir que es o que no es familia porque no es su creador. El valor de la familia reside en Dios mismo

Original en audio: 4 min. 41 seg.


La Octava de Navidad va desde el veinticinco de diciembre, inclusive, hasta el primero de enero, inclusive.

En la mayor parte de los años hay siempre un domingo entre esas dos fechas, cuando esto sucede, ese domingo se elige para celebrar a la Sagrada Familia. Pero hay otras ocasiones, y es el caso en este año 2011, en que el veinticinco de diciembre es un domingo, y por consiguiente, el primero de enero también lo es, entonces no hay ningún domingo entre esas dos fechas.

Cuando eso sucede, como es el caso en este 2011, la fiesta de la Sagrada Familia se celebra el día treinta, y eso es lo que tenemos en esta ocasión: el treinta de diciembre, fiesta de la Sagrada Familia.

Qué buena ocasión para redescubrir el valor que tiene la familia, un valor que recibe de Dios mismo, no lo recibe de ninguna ley humana, porque no fueron las leyes humanas las que hicieron que el hombre y la mujer pudieran ser fecundos. La fecundidad del hombre y la mujer no proviene de ningún acuerdo de un Congreso, de un Parlamento, de una Cámara, de un Senado.

La fecundidad del hombre y la mujer viene de lo que nosotros somos por naturaleza, y por supuesto que cuando uno es creyente, al decir "por naturaleza", uno está diciendo "de acuerdo con el plan de Dios". Por algo nosotros, cristianos católicos, somos entusiastas y vivos defensores de la ley natural.

Pues bien, si el Estado no es el creador de la familia, lo que puede hacer el Estado es proteger la familia, defender la familia, ayudar a la familia. Pero el Estado no es el que va a definir qué es familia, qué no es familia; sobre todo por un problema gravísimo que tenemos, y ese problema es que las leyes, en un contexto de democracia, dependen simplemente de números, dependen de mayorías, y las mayorías provienen de quién consigue más votos.

Por ejemplo, si llega una ley y dice que un hombre se puede casar con otro hombre y que eso se llama familia, si esa ley consigue el número suficiente de votos, pues eso pasa a ser vigente, eso pasa a a ser la definición de familia en ese país.

Pero fíjate que cuando las leyes dependen únicamente del número de diputados o de congresistas o de senadores que den un voto, pues toda la estructura moral de la sociedad está en gravísimo peligro, porque finalmente ¿de qué dependen esos congresistas? ¿De qué dependen esos diputados? Ellos dependen a su vez de obtener votos de la gente, y ese proceso de obtener votos de la población es un proceso que suele estar marcado por poderosas inversiones económicas y por la astucia, cada vez más refinada, del mundo de la publicidad y del uso de la Psicología para manipulara la mente y los valores de la gente.

¿Entonces en manos de quién quedamos? Si la economía y la publicidad determinan quién llega a una Asamblea, a un Congreso, y si luego una mayoría de votos ahí va a decir que la familia es esto o es esto otro, ¿quién está gobernando ahí? ¿Cuáles son los intereses que se mueven ahí?

Por eso, mis hermanos, en esta fiesta de la Sagrada Familia debemos acostumbrarnos a que no todo lo que es legal es correcto, ni es normal, ni es vinculante, y eso, oigase bien, puede traer una nueva generación de mártires. No hay que tener miedo, la familia no la inventó el Estado, la familia viene de Dios.