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De Wiki de FrayNelson
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Como hemos comentado en otras oportunidades, este año el evangelista que nos va guiando, que nos va enseñando es San Marcos, los domingos está marcado por la presencia de este texto bendito que nos muestra a Cristo en acción; esta es la característica principal del Evangelio de Marcos, él tiene esa gran interés: mostrarnos qué cambia en la vida humana cuando Jesús llega a ella y por eso no es extraño que en este Evangelio aparezcan tantas veces los prodigios, los milagros, los exorcismos que son tan propios de la misión de Cristo.

Es el caso el día de hoy, un ciego grita, clama al Señor: “¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí!” (Mc 10,47); finalmente logra lo que quería, Cristo lo llama y después de esa insistencia, después de esa maravillosa profesión de fe le devuelve la vista (cf. Mc 10,49).

Aprendamos unas dos o tres cosas de este Evangelio; el primer lugar que Cristo marca un antes y un después en nuestra vida, las cosas tenemos que aprender a verlas de otro modo cuando Cristo ha llegado a nosotros. Es posible que tengamos el uso de la vista, ¡bendito sea Dios!, pero eso no significa que ya estemos viendo las cosas como Dios quiere que las veamos, en ese sentido tal vez todos somos un poco ciegos. Después de encontrarme con Jesucristo tengo que aprender a mirar el amor de otra manera, la pareja de otra manera, la amistad de otra manera, el triunfo en la vida lo voy a ver de otra manera.

Tomemos estas palabras y descubramos lo que significa esa nueva mirada, por ejemplo tomemos la palabra “amistad”, para muchas personas esta palabra significa prácticamente lo mismo que complicidad, es una especie de compañía agradable que me va a apoyar en todo, incluso si estoy equivocado, incluso si estoy haciendo trampa, incluso si estoy denigrando de mi dignidad humana o estoy destruyendo mi propia pareja, o estoy destruyendo mi familia. Para muchos el amigo es en realidad un cómplice y muchos quieren del “Cristo amigo” es que sea quien les respalde, les aplaude o por lo menos les apruebe todo lo que ellos están haciendo. Pero una vez que me encuentro con Cristo la palabra “amistad” pasa a significar otra cosa, Cristo dice: “vosotros sois mis amigos si haceis lo que yo os mando” /(=  ; con esa manera de hablar Cristo está mostrando que la amistad no es simplemente camaradería, palmaditas en la espalda o aprobación de todo lo que hago, la amistad es una relación creativa en el sentido más puro de la palabra, porque le estoy dando permiso al Hijo de Dios para que creé de nuevo, para que haga una realidad nueva en mi vida, eso es lo que significa verdaderamente amistad, entonces necesito que Jesús cure mis ojos para que pueda aprender a ver la amistad de esa manera, hasta que descubra lo que significa ser amigo.

Lo mismo podemos decir de otras palabras, incluyendo las que ya he mencionado, que tal la palabra “triunfo”, la palabra “éxito”; para muchas personas tener éxito en la vida es tener ciertas posesiones materiales, tener un cierto reconocimiento en la sociedad, incluso para algunos tener éxito es asunto de fama, ser reconocido; pero Cristo nos muestra un modelo diferente de éxito, el verdadero triunfo, lo máximo que he de esperar de mi vida va en una línea muy diferente, tiene que ver con el conocimiento, con la acogida gozosa y obediente de la voluntad de Dios, esto no me lo enseña el mundo, me lo enseña Jesús; de manera que en Cristo y con Cristo la palabra “triunfo”, la palabra “éxito”, adquiere un nuevo significado. Podemos decir que Cristo nos cambia el diccionario de nuestra vida, y en ese sentido, a medida que nos enseña a ver las cosas de otra manera, Él está renovando nuestro corazón y nuestra vida para que seamos verdaderamente expresiones de su Reino y para que seamos plena y verdaderamente felices.

Es el precioso contenido del Evangelio de hoy, todos podemos entonces repetir: “Jesús, Jesús ten compasión de mí”.