Bo28003a
Fecha: 20001015
Título: Cristo esta unido a nosotros a traves de sus Llagas; a traves de nuestras llagas nosotros estamos unidos a Cristo
Original en audio: 7 min. 2 seg.
Una de las cosas que nos enseña este evangelio, que acabamos de escuchar, es que Cristo considera como ricos a aquellos que han puesto su confianza en el dinero. Esa es la riqueza que entorpece la entrada al Reino de Dios, porque al Reino de Dios se entra como necesitado.
Llegamos a Dios como necesitados para que Él se convierta en nuestra riqueza. Encontramos a Dios, precisamente, en el rastro y en el rostro de nuestras necesidades y pobrezas.
Claro, este es un lenguaje un poco extraño, porque uno quisiera encontrarse con Dios en todo lo que tiene de bueno, en toda la fachada buena que tiene.
Pero Cristo quiere llegar a nuestras vidas, no por aquellas cosas que son nuestro orgullo, sino por aquellas cosas que son nuestra vergüenza. Cristo quiere llegar a nosotros, no a través de aquellas cosas en que nos sentimos fuertes, sino a través de aquellas en las que nos sabemos débiles.
Cristo quiere llegar a nosotros, no a través de aquellas cosas en las que todo está funcionando, sino quiere llegar a nosotros en eso que no está funcionando, en eso que es problemático.
¿Quieres encontrarte rápidamente con Cristo? Encuéntrate rápidamente con tu necesidad, con tu indigencia, con tu problema. Tu verdadera fortaleza, la fuerza del puente que te une a Cristo, es esa puerta, ese camino de tu fragilidad, de tu debilidad, de tu tentación, de tu humillación, de tu problema.
En la sociedad, Cristo estuvo rodeado de la gente que era así: la gente que era despreciada, la gente que no contaba. Si hubiera llegado el momento del censo, cuando Cristo estaba ejerciendo su ministerio en Galilea y en Judea, la gente que no contaba, esa fue la gente que andaba con Él, tanto que murmuraban de Él y decían: “Este señor anda con publicanos y con pecadores” San Mateo 9,10.
Cristo quiere llegar a nuestra vida, quiere entrar a nuestra casa por la puerta de a basura. Lo he dicho otras veces, lo repito, porque es así, porque es verdad. Es la puerta de la basura, la puerta por la que Cristo quiere llegar a tu vida. La puerta de tu carencia, eso que te puede, eso que te gana, allí donde eres pobre, ahí es donde puede entrar el Reino de Dios.
¿Y qué es lo que te gana a ti? Yo no sé, yo no te conozco, pero tú si sabes, o estarás aprendiendo; y Cristo sí sabe, y te lo estará enseñando.
Ahí donde tú pienses que las cosas no funcionan, ahí donde tienes una profunda carencia afectiva, ahí donde tienes una profunda carencia económica, ahí donde tienes una profunda carencia de gozo, de felicidad, ahí donde estás necesitado, donde eres pobre y mendigo, ahí donde te vuelves débil, ahí dejas toda presunción, y es ahí es donde Cristo puede empezar a reinar.
Por eso, mis hermanos, esas son nuestras verdaderas bendiciones, esas son. Claro, este es el lenguaje que no entiende el mundo, pero nuestras verdaderas bendiciones son esas carencias.
¿Y por qué ese lenguaje tan raro? Porque resulta que en nuestras carencias desaparece el enemigo principal, que es la soberbia. De acuerdo con los estudiosos de la vida espiritual, la madre de todos los pecados, y que está siempre en todo pecado, es la soberbia, la afirmación de nosotros mismos, incluso delante del plan de Dios.
En nuestras carencias desaparece la soberbia, y por eso, la única área de tu vida que está totalmente limpia de soberbia, es el área de tu necesidad.
En esos problemas que te la ganan, en esas situaciones donde no te alcanzan tus recursos, allí donde has reportado derrota, allí, en esas carencias, ahí, esa es la única zona limpia de soberbia de tu vida, porque ahí no puedes enorgullecerte de nada.
Y por eso Cristo escoge esa puerta; no es capricho de Él, es porque esa es la única parte que está limpiecita para que Él entre entre, ¿limpia de qué? Limpia de soberbia.
Y Cristo atraviesa la cloaca apestosa, el basurero de todas tus miserias y de las mías también; Cristo se mete por esos basureros, ¿por qué? Cristo se mete por ahí y soporta ese hedor, no porque le guste, sino porque es la única parte que está limpia de soberbia, y desde ahí, limpia toda la casa y la organiza, y por eso, esa es la entrada para el Reino de los Cielos.
Una vez que uno entiende esto, se da cuenta de que todas las cosas de la vida de uno, incluyendo cosas buenas, como la salud, la estabilidad económica, los conocimientos, la inteligencia, qué sé yo, tantas cosas buenas que uno tiene, todo eso no vale tanto, no es tan importante, eso fue lo que nos dijo la primera lectura.
La primera lectura nos habló de la sabiduría de Dios, que era preferible que todas las riquezas y que todos los tronos, y la sabiduría de Dios se manifestó finalmente en Cristo, y de ahí nos dimos cuenta: “Oiga sí, es mejor conocer a Cristo que conocer toda la ciencia, todos los libros, todas las enciclopedias".
"Es mejor conocer a Cristo que conocer todas las artes, todos los oficios, todos los negocios. Es mejor conocer a Cristo que conocer cualquier otra cosa".
Demos gracias al Señor en este día por nuestras necesidades. Vamos a decirle: "Señor, estoy unido a ti a través de mis necesidades". Fíjense que Cristo está pegado a nosotros a través de sus Llagas.
Está pegado a la cruz a través de las Llagas, la Llaga está atravesada por el clavo, el clavo atraviesa la Llaga, a través de sus Llagas Cristo está pegado a nosotros; a través de nuestras llagas Dios está pegado a nosotros.
Benditas esas llagas, benditas esas necesidades, deje de renegar de sus llagas, ¡se le mete una alegadera! ¡Deje de renegar de sus llagas! ¡No proteste más de sus llagas! Las llagas suyas están atravesadas por clavos, y a través de esos clavos, usted está unido al Señor crucificado. ¡Benditas Llagas de Cristo! ¡Benditas llagas nuestras!
Amén.