Bo26009a

De Wiki de FrayNelson
Saltar a: navegación, buscar

Los evangelistas nos presentan aquello que Cristo dijo, hizo y padeció; a través de sus palabras, lo mismo que a través de sus acciones y también a través de sus padecimientos, Nuestro Señor Jesucristo nos revela el amor del Padre, su plan de salvación, la victoria sobre el pecado y nuestro futuro junto a Dios. Los Evangelios en este sentido son camino para reconocer quién es Dios en nuestra vida y quiénes somos nosotros para Él, por eso las palabras de Cristo son un tesoro que desde muy temprana época la Iglesia supo transmitir con fidelidad.

Hay colecciones de las palabras de Cristo, sin duda alguna, desde los primeros tiempos del cristianismo, esas colecciones de palabras sirvieron de base seguramente, para que luego los evangelistas como Marcos, Mateo y Lucas pudieran componer los textos que han llegado hasta nosotros. Un ejemplo probable de esas colecciones de dichos de Cristo es lo que tenemos en el Evangelio de hoy tomado del capítulo noveno de San Marcos, tal vez eso puede explicar por qué las palabras que aparecen, los dichos que aparecen en el texto de hoy pareciera que no tienen una lógica interna, muy seguramente se tratan muy seguramente de colecciones de palabras del Señor, es decir tesoros que estaban en la memoria colectiva, en la memoria del pueblo de Dios y que repetidos durante varias generaciones tuvieron un impacto profundo en la vida de aquellos creyentes, así como indudablemente el Espíritu Santo quiere que también tengan impacto en nosotros.

Existen dos ideas dentro de la colección de palabras del Señor que aparecen en el Evangelio de hoy, dos ideas que deseo subrayar; primera, como Cristo nos enseña a sumar y segunda cómo Cristo no enseña a restar. Por supuesto estas operaciones aritméticas no son lo que aparece en el Evangelio de Marcos, son palabras que utilizo para que recordemos mejor el contenido del Evangelio de hoy. Digo que Cristo nos enseña a sumar por aquella frase: “el que no está en contra nuestra, está a favor nuestro” (  ; es una invitación a reconocer que podemos sumar con otros, que la vida del cristiano no es simplemente una búsqueda permanente de enemigos, algo así como “quién está en contra mía, quién se opone a mí”; más bien, por lo menos en este texto de hoy, Cristo nos invita a sumar, si no se están oponiendo al bien que haces, considéralos en primer lugar, como aliados con quienes puedes construir algo, nuestra manera de ver a quienes piensan distinto de nosotros o a quienes tal vez tienen otro camino en su fe, en su pensamiento; cambia si tomamos en serio el Evangelio de hoy. No vamos a encontrar aliados incondicionales, sino en aquellas personas que tengan exactamente nuestra misma fe y un mismo camino de amor con nosotros, pero el hecho que no sean aliados incondicionales, no quiere decir que no podamos encontrar aliados, en más de una oportunidad nos damos cuenta que personas que tienen una fe distinta, sin embargo nos pueden apoyar, o podemos hacer una causa común con ellos. Por ejemplo, en esta época en que la familia fundada en la unión estable entre un hombre y una mujer, está siendo tan atacada, vamos a encontrar que quizás personas de religión musulmana, en este punto específico de la familia están con nosotros y nosotros con ellos, podemos hacer un frente común para defender ese aspecto; no quiere decir que nos vamos a volver musulmanes, ni que ellos automáticamente se van a volver cristianos, pero a veces hacen falta aliados sobre todo cuando el combate es tan duro, tan amargo como suele presentarse en estos temas de familia.

Cristo nos enseña en este Evangelio también a restar, en el sentido de ser un poco más críticos y más capaces de ser radicales con nosotros mismos, por eso dice: “si algo te hace caer, quitalo de tu vida”; observa cómo se unen estas dos ideas: aprender a sumar, buscando aquello que realmente es común con otros, y aprender a restar, quitando de mi vida aquello que me aleja de Dios; podríamos sintetizarlo, por favor más radicales con nosotros mismos y más comprensivos y abiertos con nuestros hermanos.