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De Wiki de FrayNelson
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Ya hemos comentado en otras ocasiones, que una característica muy propia del Evangelio según San Marcos es el énfasis en las obras de Jesús, lo que Jesús hace. Esta opción del evangelista Marcos, es particularmente bendición para nosotros, porque al reconocer lo que Cristo hace, también podemos comprender cómo cambia una vida humana cuando se encuentra con Jesucristo.

Las acciones de Cristo no son una historia que se queda en el pasado; son el programa de vida de todo aquel que tenga fe en el Hijo de Dios, y por eso nosotros tenemos el derecho, y casi el deber de aplicar a nuestra vida, cada pasaje del Evangelio, en este caso del evangelista Marcos. Fíjate lo que nos dice; nos dice que un sordo que apenas podía hablar, se encuentra con Cristo; una persona que tiene sus oídos bloqueados (cf. Mc 7,31-37), ese puedo ser yo también. Quizá no sufro la misma clase de sordera de este hombre, pero tal vez mis oídos están bloqueados para escuchar el dolor de mis hermanos pobres; tal vez mis oídos están bloqueados para escuchar la Palabra del Señor, que me llama a través de la Biblia, a través de la predicación; tal vez mis oídos están bloqueados para escuchar la dulce música, la hermosa música de la creación; tal vez no me doy cuenta todo lo que me estoy perdiendo.

Quizá mis oídos están bloqueados a tantas cosas buenas que Dios quiere darme, porque mis oídos tal vez están demasiado abiertos para otras voces. ¡Qué tal!, entonces, permitirle a Cristo que llegue a nuestra vida, que llegue a nosotros, que tome nuestra cabeza en sus manos, y que pronuncie esa palabra que hemos oído en el Evangelio de hoy; ¡qué tal!, Cristo pronunciando su “¡Effetá!” “¡Ábrete!”, para que nuestros oídos se abran a su Palabra, para que se abran a las maravillas de la creación, para que se abran a las voces de nuestros legítimos pastores; ¡qué tal!, esos oídos realmente abiertos para recibir el mensaje del Señor, oídos capaces de percibir el querer y la voluntad de Dios.

¡Este es el día!, no te quedes pensando en lo que sucedió, piensa en lo que puede suceder hoy, aquí, a partir del momento en el que tú te acercas al Señor y le dices: “pongo mi esperanza, pongo mi confianza en ti”, y Jesús cumplirá su cita. No se nos olvide, sin embargo, un último detalle; el Evangelio de hoy nos dijo que a este hombre que estaba sordo, y que apenas podía hablar, “otros”, lo llevaron donde Cristo, es decir, que la salvación, aunque es un encuentro personal, al mismo tiempo suele suceder que acontece gracias a otros; también nosotros podemos ser de aquellos que acercan a sus amigos, para que Cristo haga su obra en ellos.

Así que la invitación es doble; permite que Cristo destape tus oídos al poder de su Palabra, y luego ayuda a otros, para que también se acerquen al Señor y experimente su amor y su poder.