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Fecha: 20030713

Título: Descubre, mas alla de tu oficio, cual es tu vocacion

Original en audio: 17 min. 48 seg.


Queridos Hermanos:

Hoy vamos a aprender o a repasar la diferencia que hay entre un oficio y una vocación. Es la primera lectura la que nos va a servir especialmente para que aprendamos esta diferencia que es muy interesante y que es muy útil además.

Un oficio y una vocación, son dos cosas que deberían coincidir. El ideal es que la persona que tiene la vocación, tenga también el oficio; y la persona que tiene el oficio, tenga la vocación.

Pero eso no suele suceder. Muchas veces, por ejemplo, en este país pasa que la gente tiene que dedicarse a un oficio porque las circunstancias le llevaron a eso. Pero fueron las circunstancias, no su vocación.

Por ejemplo, cuando un profesional tiene que dedicarse a un oficio técnico, sencillo, elemental porque es lo único que consigue para lograr un sueldo, su oficio es, por ejemplo, conducir un automóvil, conducir un taxi; pero su verdadera vocación era ser arquitecto o ser médico. Su oficio no coincide con su vocación.

Cuando las cosas no coinciden, es decir, cuando el oficio no coincide con la vocación, el desempeño es, normalmente, pobre; las cosas se hacen a disgusto, y, además, hay un sedimento de frustración que se va acumulando en el corazón y de ahí va surgiendo una especie de tristeza, una rebeldía, una amargura, una depresión; incluso puede llegar al caso de dar caspa y otros daños.

El hecho es que el oficio no siempre coincide con la vocación; pero a veces el oficio es inferior a la vocación, a veces Dios tiene una llamada, porque vocación significa eso, llamado; tiene una llamada que va más allá del oficio.

La mayor parte de los Apóstoles tenían sus propios oficios y sin embargo Cristo les dio una nueva vocación. Sabemos el caso de cuatro que eran pescadores, ¿cierto? Pedro y Andrés que eran hermanos, Santiago y Juan que eran hermanos.

Estas dos parejas de hermanos eran pescadores, ese era su oficio, pero Dios les dio una nueva vocación, y, luego, con esa nueva vocación, les dio un nuevo oficio.

Luego, no siempre que el oficio está en discordancia con la vocación es una tragedia. A veces la vocación nos puede llevar más allá de nuestro oficio. A veces podemos utilizar nuestro oficio únicamente como el lugar para desarrollar una determinada vocación.

Mateo era cobrador de impuestos, un oficio, ese era su oficio, un oficio detestable, sobre todo porque se ejercía en contra de los más pobres; era exprimir a los más débiles, ese era el oficio de él. Jesucristo le hace un llamado, y a través de ese llamado le mejora la vida.

En la primera lectura aparece el caso de alguien que tenía un oficio, su oficio era ser agricultor, él era pastor y cultivador de higos, su nombre, Amós. Ese era su oficio, pero recibió una vocación, llevar una palabra de parte del Señor.

En esa época el pueblo de Dios estaba dividido en dos reinos: el reino del sur que se llamaba Judá, y el reino del norte que se llamaba Israel.

Amós pertenecía al reino del sur, pero fue tan curioso que Dios no lo llamó para que llevara su Palabra en el reino del sur, sino se lo trasteó para otra región, se lo llevó para el reino del norte, para Israel, a un lugar llamado Betel.

Y allá, aunque el oficio de él era ser pastor y cultivador de higos, lo puso a hacer una cosa distinta, que fue llevar su mensaje, además, un mensaje muy complicado de transmitir porque era un mensaje con una carga de denuncia muy grande.

A Amós lo recordamos en la Escritura como el gran profeta de la justicia social, -y este tema siempre es espinoso, siempre levanta roncha-, hasta que se cansaron de él. Entonces ahí fue donde Amasías apareció, apareció el sacerdote a poner orden en ese asunto.

Y Amasías le dijo, mire: "Deja tu vocación y vuelve a tu oficio" Amós 7,12, eso fue lo que le dijo Amasías: "Deja tu vocación de profeta y vuelve a tu oficio" Amós 7,12; pero en realidad no le dijo: "Vuelve a ser pastor ni a ser cultivador de higos", lo que le dijo fue: "Refúgiate en tierra de Judá, come allí tu pan y profetiza allí" Amós 7,12.

Es decir que Amasías mira la vocación de Amós como un oficio. Amasías se imagina que Amós hace eso como un oficio, tal vez porque el mismo Amasías es un sacerdote por oficio.

Y resulta que Amós dice: "No, es que para mí profetizar no es un oficio, yo tengo mi oficio, y yo sé hacer mi oficio. Mi problema no es que yo sea un desempleado o que yo no tenga oficio, mi problema es que tengo mi vocación, mi llamado es mayor que mi oficio". Es muy bonita esa respuesta de Amós.

Y de hecho, pues Amós siguió profetizando y siguió teniendo problemas pero no se detuvo. Bueno, eso en cuanto al texto. Ahora, ¿cómo podemos aplicar eso a nuestra vida? Lo podemos aplicar por ejemplo, cultivando higos, pero sería una aplicación pobre. Intentemos una mejor.

Se puede aplicar este texto a nuestra vida también, si nosotros vamos más allá de nuestros oficios. Cada uno de nosotros tiene su propio trabajo. De pronto eres profesor, de pronto eres comerciante, de pronto eres odontólogo, de pronto tienes tu oficio.

Primer mensaje para aplicar este texto hoy: ve más allá de tu oficio, además de tu oficio tú tienes una vocación; no importa cuál sea tu oficio, descubre tu vocación más allá de tu oficio.

Y el primero que tiene que oír esto es el sacerdote, porque el sacerdote también tiene la tentación de quedarse sólo en su oficio, es decir, decir su misa, "ahora me toca hablar la homilía, después me toca confesar a una hermana, después...", hago mi oficio.

No vivas tu vida como un oficio. Cuando uno vive la vida sólo cumpliendo un oficio uno termina sintiéndose como una rueda, como un engranaje dentro de una maquinaria, y finalmente uno siente que eso no tiene sentido.

El sabor de la vida no te lo va a dar tanto tu oficio como tu vacación. Descubre tu vocación más allá de tu oficio. No importa cuáles hayan sido tus circunstancias, no importa en qué oficio te encuentres hoy, trata de descubrir tu vocación más allá de tu oficio.

Eso fue lo que le sucedió a Amós, eso fue lo que le sucedió a Mateo, eso es lo que te puede suceder a ti. Descubre tu vocación, tú puedes ser mucho más, mucho más de lo que eres. Puedes llenar de mucho más color, perfume y sabor tu vida.

Yo puedo decir una homilía porque me toca decirla, ¿y usted qué va a sentir? Usted va a sentir que usted está obligado a oírme y yo estoy obligado a hablarle. Es muy aburrido para usted y es muy aburrido para mí.

O yo puedo tratar de vivir esta homilía como un encuentro con el Dios vivo, como un encuentro con la Palabra que transforma; y usted puede vivir esta homilía como un encuentro con el Dios vivo. Y entonces vamos a descubrir que este momento no es un protocolo en el que a usted le toca oír y a mí me toca hablar, sino que los dos nos estamos encontrando con el Dios vivo.

¡Dios es tan creativo! No puede ser de otra manera, es el Dios creador. Dios es tan creativo porque es Creador, y es tan creativo, que tiene caminos nuevos para embellecer tu oficio.

Por ejemplo, hace un tiempo estábamos trabajando con un proyecto que llamamos el "Proyecto Promesa", era un proyecto de recoger gente para que hiciera oración en torno al año 2000, al cambio de milenio.

Y entonces era muy bonito para mí ver, por ejemplo, el caso de una persona, digamos una odontóloga. Una odontóloga se puede limitar a hacer su trabajo; eso significa muelas, colmillos, incisivos, tratamientos de conducto, puede limitarse a eso o también puede darle un nuevo color a su vida.

Entonces, en medio de la conversación con el paciente, donde cabía lugar, la amiga odontóloga le comenta a la gente sobre el proyecto "Promesa", y la mayor parte de los orantes que se recogieron en ese consultorio, se recogieron entre una muela y un colmillo. Eso es darle color a la vida, eso es darle sentido a la vida.

Tú no eres la pieza de una maquinaria, tú no eres un engranaje de una máquina, eres un hijo de Dios y más que tus ovejas, o tus higos, o tus hijos también, -porque también uno puede ser papá por oficio, o ser mamá por oficio-; más que tus ovejas, o tus higos, o tus hijos, tú puedes descubrir tu vocación porque tu vocación es más grande que eso, y tú puedes convertirte en un testigo de amor, de reconciliación, de paz. Es una cosa fantástica.

La vida se vuelve aburrida no porque las circunstancias sean aburridas; somos nosotros los que nos volvemos miopes y no descubrimos la riqueza del momento. Albert Einstein escribió la teoría de la relatividad en el aburridísimo oficio de una oficina de patentes, cuando ya se creía que casi todo estaba inventado.

Había días que no tenía casi nada más que hacer sino ver pasar las horas; pero él convirtió ese aburrimiento en una aventura de pensamiento, y utilizó su trabajo como una oportunidad para escribir una teoría científica que le cambió el rostro al mundo.

Tú puedes hacer de tu oficio una cosa apasionante. Cuánta gente evangeliza, por ejemplo, en los taxis. Los taxis son lugares predilectos de evangelización. Claro que en esto nos dan más testimonio los protestantes, son menos aburridos que la mayor parte de los católicos.

El católico siente que cuando tiene un oficio, "pues este es mi oficio, y aquí nací y aquí envejecí"; "este es mi oficio que es aburrido, hasta el día que esté tan tieso que no pueda hacer mi oficio. Entonces me entierren y se acabó mi oficio".

¡Sea creativo, hermano! Usted puede hacer cosas maravillosas. Utilizo con máxima frecuencia posible el hábito de mi Comunidad, o sea, se nota que soy un sacerdote católico. Me subo a un taxi, y entonces la emisora está puesta en "Colmundo" o en alguna de las emisoras protestantes y, obviamente, están evangelizando.

Ya el taxista pone la emisora para evangelizar al pasajero, llámese sacerdote católico o llámese como se llame, él está evangelizando, él no se queda en su oficio, él o ella busca su vocación.

Con varios de esos taxistas he tenido conversaciones muy interesantes; y muchos de esos taxistas que evangelizan han descubierto que ese es un mecanismo muy bueno, por eso lo intentan con todo el mundo, por eso lo intentan también con sacerdotes.

Una vez una señora taxista empieza a evangelizarme y a decirme todas las razones por las que se había salido de la Iglesia Católica: que era lo más aburrido y triste del mundo, en cambio ahora ella vivía la aventura de creer en Jesús, ahora ella creía en Jesucristo y experimentaba milagros de poder en su vida.

Ella no se quedaba en su oficio de taxista, ella descubrió una vocación. ¿Es esa la mejor vocación? Pues a mí me gustaría que tuviéramos en la Iglesia Católica a esa mujer y a muchas otras mujeres y a muchos otros hombres que tuvieran esa misma actitud. El reto es ese: no te quedes en tu oficio; puedes hacer muchas cosas fantásticas.

Piensa, por ejemplo, un profesor, todo lo que puede hacer, piensa el bien que puedes hacer. Si tú eres profesor piensa el bien que puedes hacer. Son muy pocas las profesiones u oficios donde no tengas contacto con mucha gente.

Por ejemplo, si tienes una venta, estás vendiendo zapatos, sí, tú puedes vender zapatos, pero la manera misma como vendes zapatos, así no estés evangelizando y dando catequesis: que Jesús y Jesús a todas horas, porque eso también puede cansar; la sola manera de vender, la sola manera de atender y la sola manera de escuchar.

Hay lugares donde uno va a comprar y uno quisiera que lo atendiera una máquina y no ese ser impotable, amargado que sale ahí detrás del mostrador. En cambio, hay otros lugares donde uno llega y lo atienden de tal manera y se siente tan acogido, tan escuchado que es como una terapia el sólo saludar a esas personas. Y dicho sea, entre paréntesis, esto mejora las ventas, ¿no?

De manera pues que tú puedes quedarte, puedes limitarte a tu oficio, o puedes preguntarle a tu Dios cuál es tu vocación más allá de tu oficio. Amós no se quedó pastoreando sus ovejas y cultivando sus higos, tuvo sensibilidad para hacer algo más.

Supongamos que Amós no hubiera hecho eso. Supongamos que Amós hubiera sentido el llamado a profetizar pero dice: "Ah eso es para otra gente, para eso hay sacerdotes". Imaginémonos que Amós hubiera dicho eso. Nunca hubiéramos sabido que Amós existía y nos hubiéramos quedado sin la profecía de Amós.

Nunca digas: "Para eso hay sacerdotes". En primer lugar, muchos sacerdotes no somos muy eficientes para llevar la Buena Nueva; muchos sí, muchos no. Eso sólo lo sabe Dios. Y en segundo lugar, hay mucha gente a la que no le va a llegar el sacerdote y sí le vas a llegar tú. Así que deja de estarte descargando en que "para eso hay sacerdotes", "y los que no se conviertan con los sacerdotes, para eso están las Nazarenas".

No. Una cosa básica es: no te fíes demasiado de las Nazarenas. La Nazarenas hacen lo que pueden, es una comunidad bonita, pero no te fíes demasiado; hay mucha cosa que no van a hacer ellas. Muchísimo que no van a hacer ellas y no van a hacer los sacerdotes.

Amós tuvo la sensibilidad para percibir el paso del Señor y para dejarse llamar más allá de su oficio. Y es fascinante lo que puede suceder.

El último ejemplo que les quiero contar es el de un rapero católico. Yo no sabía qué era el rap; eso lo aprendí hace dos meses en una misión en Ibagué. Bueno, resulta que allá la gente canta, hoy en todas partes cantan y aplauden, y los tambores, y uno tiene que acostumbrarse, suenen bien o mal los tambores, uno tiene que acostumbrarse a eso, hacerse a la idea y salir adelante con la Misa.

El hecho es que estábamos en una de esas celebraciones y la gente cantando y celebrando y entonces de pronto me dijeron: "Padre, que si podemos cantar tal canción". Yo no sabía ni cuál canción era, pero como veía que era gente como piadosa, dije: "Pues no será una cosa mala, bueno, canten su canción".

Pues en medio de la canción salió el rapero que era el artista del asunto. Pues es un tipo de música que yo no había oído en mi vida. Este muchacho estuvo metido en no sé qué pandilla, no sé qué cuento.

Y él se convirtió a Jesús, y ahora él hace rap cristiano católico. Entonces manda a la gente a bendecir al Señor. Y todo es con que: "Si tú crees en Dios, salta en una pata, que yo no sé qué..", unas cosas raras. Y pone a la gente a que salte, y pone a la gente a que baile y no sé qué. Eso sí todos son delgaditos. Por ese lado me llama la atención.

El hecho es que este rapero descubrió una vocación de evangelización a través de eso, y desde luego, el hombre cautiva y atrae a jóvenes todo lo que ustedes quieran. Y yo decía: "Ya quisieran muchos sacerdotes tener la capacidad de convocatoria que tiene este muchacho".

Una maravilla de evangelización la de ese muchacho. Él no se quedó en su oficio de estudiante universitario o de hijo de familia. Descubrió una vocación. No te quedes en tu oficio, descubre, más allá de tu oficio, tu vocación.