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Fecha: 20120205

Título: El Proposito evangelio de San Marcos es enamorarnos de Cristo, del poder de su palabra y de la bondad de sus manos

Original en audio: 4 min. 47 seg.


¡Feliz domingo mis hermanos! Este es el quinto domingo del tiempo Ordinario. Y cada domingo es memoria, es fiesta, es solemnidad de la Resurrección de Jesucristo.

Todos los domingos reciben su color, reciben su música, reciben su aroma del gran domingo, y el gran domingo es el domingo de Pascua. Así que, nosotros cristianos, en realidad celebramos siempre a Cristo, Él es el motivo de nuestro gozo, Él es el motivo de nuestra esperanza, Él es el centro de nuestra fe, Él es el maestro de nuestras vidas.

¿Cómo celebrar, cómo conocer a Cristo? Pues la manera que utiliza la Iglesia es a través de ciclos de lecturas. Cuando una mamá va a alimentar a un niño no le inyecta litros y litros de leche, no le hace comer kilos y kilos de carne y de arroz, el plátanos, ¡lo mataría! Lo que hace la mamá es dispensar, de un modo ordenado y amoroso, los alimentos al niño; le va dando poco a poco lo que puede comer, lo que le sienta bien, lo que le va haciendo fuerte, lo que restaurará sus fuerzas.

Si uno suma lo que uno ha comido a lo largo de los años, pues resultan ciertamente esos litros y esos kilos, tal vez toneladas; si se sumara, por ejemplo, todo el arroz que uno ha comido, se podría llenar seguramente una bodega muy grande; pero uno lo ha comido poco a poco.

Pues bien, hermanos, eso es lo que hace la Iglesia con nosotros, y por eso tenemos que recibir este alimento, cada domingo hay que recibir el alimento, hemos de acudir al templo con el espíritu de aquellos que tiene hambre de Jesús, que quieren alimentarse de Él, pero que saben que no pueden atragantarse ni indigestarse. Entonces, la porción que mi Madre la Iglesia me ha dado, la porción que mi Madre ha preparado para este domingo es la que me sirve en este momento.

A través de esos ciclos de lecturas el cristiano va a prendiendo a conocer a su Salvador, va a prendiendo cómo servirle, va a prendiendo cómo dar testimonio de Él, va a prendiendo cómo defenderse de las insidias del enemigo, cómo aprender a rechazar las burlas del mundo, cómo llegar a tener un verdadero crecimiento espiritual.

Los domingos tienen distintos ciclos, lo hemos dicho otras veces, estamos en el Ciclo B, el de San Marcos, por eso hoy hemos tenido ese pasaje tan hermoso en el que el Evangelista nos cuenta cómo Jesús está en plena acción, cómo además de sus palabras tan sabias, Jesús tiene sus manos llenas del poder de Dios en favor tuyo y en favor mío.

Este es el Jesús que cura las enfermedades, este es el Jesús que levanta al que está postrado en el lecho de dolor; este es el Jesús que restituye la dignidad del leproso que antes estaba alejado porque no podía ni siquiera juntarse con su familia; este es el Jesús que aleja de nosotros las tinieblas, que separa de nosotros esa fuerza maligna de Satanás; este es el Jesús que nos reconstruye; este es el Jesús que nos vuelve a crear.

Sí, para eso es el evangelio de Marcos, para que nos enamoremos de este Cristo, para que creamos más y más en la bondad de ese corazón, en el poder de ea palabra, en la santidad de esas manos, y para que siendo tocada nuestra vida en ese amor de Cristo, sea también transformada y podamos así anunciar a los demás el Evangelio de salvación.

¿No es bello ser cristiano? ¿No es hermoso pertenecer a nuestra Iglesia y recibir tantos bienes?