Bk05001a

De Wiki de FrayNelson
Saltar a: navegación, buscar

Fecha: 19970316

Título: Buscar en el corazon el anhelo de ver a Cristo

Original en audio: 6 min. 27 seg.


Queridos Hermanos:

El evangelio de Juan está lleno de sorpresas, de palabras que uno quizá no entiende de la primera vez.

Unos griegos se acercan para conocer a Jesús, griegos significa aquí que no pertenecen al pueblo de la Alianza, no son judíos, no han escuchado a los profetas, no saben de las promesas de Dios para el pueblo de Israel.

Estos griegos, quieren ver a Jesús, y en su súplica está también la súplica de hombre y mujeres de todos los tiempos, quizá nosotros mismos, que también querríamos decir: "Queremos ver a Jesús" San Juan 12,21.

¿Por qué querían verlo? Porque habían oído maravillas sobre Jesús, del poder de sus milagros, de la elocuencia de su palabra, de la gracia, del Espíritu que brotaba de Él, de su potencia para expulsar el dominio de Satanás, de la paz, del consuelo que Él daba a todas las personas.

"Queremos ver ver a Jesús" San Juan 12,21, dijeron estos griegos, y en ellos estaba hablando la humanidad entera, porque nosotros, pienso que en nuestra inmensa mayoría, no tenemos en nuestros ascendientes, padres, abuelos, no tenemos a nadie de raza judía.

Nosotros somos esos griegos y también nosotros estamos diciendo en esta Cuaresma, les estamos diciendo a los Apóstoles: "Queremos ver a Jesús" San Juan 12,21. Los Apóstoles hablan con Jesús, y la respuesta del Señor nos puede parecer un poco extraña: !Ha llegado la hora en que sea glorificado el Hijo del hombre" San Juan 12,23.

¡Como rara esa respuesta! Si se hubiera tratado de una simple entrevista, pues la cosa hubiera sido más sencilla. Llegaban allá Felipe y Andrés y le decían: "Oye, Jesús, que quieren verte allá unos señores", y Jesús hubiera dicho: "Ah, bueno, voy y los saludo".

No era asunto de un saludo, el problema no era el saludar o el entrevistar; el problema es que Jesús, desde que le dijeron que querían verlo, Él ya sintió el hambre de Dios y la inmensa pobreza en que está el ser humano cuando no tiene a Dios.

Y por eso la verdadera respuesta a la súplica de esos griegos, de esos no judíos, la verdadera respuesta está al final del evangelio, cuando Jesús dice:"Ha llegado la hora, y cuando yo sea levantado, atraeré a todos hacia mí" San Juan 12,31-32.

Cristo, Cristo crucificado, Cristo glorificado, Cristo lleno de amor y de gracia, ya no solo por su pueblo sino por toda la humanidad, esa es la respuesta a la súplica de estos paganos. A quienes dicen: "Queremos ver a Jesús" San Juan 12,21, Jesús les dice: "Aquí lo puedes ver, levantado en la cruz, para salvación tuya".

Aquellos hombres no preguntaban eso simplemente por curiosidad, había en ellos un deseo de Dios, y Jesús lo comprende, y comprende que solo podrá dar respuesta a ese deseo, cuan elevado en la cruz, derrame torrentes de amor y de perdón, de luz y de gracia para esos judíos, que son los Apóstoles, para esos griegos que le estaban rogandolo, para toda la humanidad.

"Queremos ver a Jesús" San Juan 12,21, dicen estos paganos, y Jesús responde: "De ustedes me dejaré ver, y a todos voy a atraer, precisamente desde la cátedra y el altar, desde la belleza terrible del sacrificio de la cruz".

Queridos amigos,está culminando el tiempo de Cuaresma, el próximo domingo es ya la entrada de Jesús en Jerusalen, el que nosotros reconocemos como Domingo de Ramos, ¿cuál es nuestra enseñanza, cuál es la aplicación de esta palabra a nuestra vida? Esa voz de estos hombres existe también en nosotros.

Cada uno busque en su corazón el anhelo de ver a Cristo; cada uno dése permiso de sentir, sienta sed de Jesús, y sáciese, llénese, cólmese de Jesús en el altar de la cruz, en la altura de la cruz; llénese de Jesús en esa cruz que veremos levantarse en la Semana Santa.

"Queremos ver a Jesús" San Juan 12,21, y la respuesta es una cruz que se levanta. Es también el papel de la educación. Una educación se puede llamar cristiana, una educación cuando suscita y acoge el deseo de ver a Jesús; el deseo de encontrarse personalmente con Él, y el deseo de decir, como pueblo de una misma alianza, como miembros de una misma familia en torno a Él.

En un momento de silencio, vamos a dejar que brote de nuestro ser el hambre y la sed de Cristo, y vamos a desear esto especialmente para estos niños y para estas familias. Prueben ustedes ese momento de interiorización, de silencio y de oración, para que esa súplica: "Quiero ver a Jesús", encuentre camino, encuentre carrera en su propio corazón.