O192001a
Fecha: 19960813
Título:
Original en audio: 3 min. 14 seg
"Hijo del hombre" (véase ), o literalmente, "hijo de Adán" (véase ), le dice Dios al Profeta Ezequiel. Cuando le dice: "Hijo de Adán" (véase ), lo reconoce como hermanos de los demás israelitas; pero cuando le manda: "No seas rebelde" (véase , quiere que sea distinto de la casa de Israel, a quien el mismo Ezequiel llama continuamente "la casa rebede".
En cuanto hijo de Adán, igual que todos; en cuanto obediente al mandato de Dios, distinto de todos. Igual pero distinto, esa es como la esencia de la profecía. Sólo porque es igual a sus hermanos les puede hablar al corazón, pero una vez que les habla al corazón tiene que darles alegrías, lamentos y ayes.
Y por eso, la misma palabra que a veces sabe diulce al decirla y parece bien construída o elocuente o retórica, esa misma palabra cuando llega al estómago, genera esa amargura o descontento. Y así le pasó efectivamnete a Ezequiel.