O132002a
Fecha: 19980630
Título:
Original en audio: 4 min. 22 seg
Viene Nuestro Señor Jesucristo no sólo para dar respuesta a nuestras preguntas, sino también para darle preguntas a nuestras respuestas. Viene Jesucristo a traer paz y también a inquietar. Viene el SDeñor Jesucristo a poner orden en esa tierra, y eso, a desarmar el orden que a veces creemos que tienen nuestras cosas en esta tierra.
Causa profunda admiración entre sus discípulos calmando la tempestad. Pero como decíamos en otra ocasión, esto en realidad lo que logra es que la tempestad se les entre a los discípulos. Ahora ya el temporal, y las olas que suben y bajan, no son las aguas del mar; lo que sube y baja es el desconcierto de ellos.
Y si antes era la barca la que estaba azotada, quizá por vientos o por la lluvia, ahora son los corazones de ellos los que se sienten azotados, golpeados por las preguntas.
En cierto modo, Jesús no desapareció la tempestad, la cambió de lugar, para que el ser humano aoprenda a buscar las pregiuntas fundamentales no fuera de sí mismo sino a dentro, y para que allá adentro, tenga que preguntarse: "¿Quién es este que hasta el viento y el agua le obedecen?" (véase San Mateo 8,27).