O105001a
Fecha: 19980612
Título:
Original en audio: 4 min. 25 seg.
Ese viento huracanado que pudo escuchar Elías, descuajaba los montes, tenía poder sobre los montes,pero ese no es el verdadero poder. Ese fuego impetuoso tenía poder para arrasar, calcinar, pero no tenía poder sobre el corazón, no tenía poder sobre la historia. Ese terremoto tiene poder para derrumbar, pero no tiene poder sobre el corazón del hombre, y por consiguiente no tiene poder en la historia humana.
Viento huracanado, fortísimo terremoto, fuego impetuoso, aunque parezcan tener gran poder, tiene poder sobre las cosas pero no tienen poder sobre el corazón del hombre. En cambio, la unción de Dios, esa es al mismo tiempo viento, terremoto y fuego.
La unción de Dios se entra en el alma y hace que el cristiano, como Elías, se consuma por dentro. A Elías no le impresionó mucho ese fuego devorador que estaba afuera, porque él tenía ya fuego adentro. Fíjate lo que dice: "Mi pasión por el Señor Dios de los ejércitos; me consume el celo" (véase 1 Reyes 19, ),