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Fecha: 19980521
Título:
Original en audio: 36 min. 31 seg.
Amigos:
Hay algo que tienen en común las dos lecturas que acabamos de escuchar nos hablan de alegría y de tristeza, nos hablan de momento de gozo y de momentos de lucha y de dificultad.
El evangelio es la aventura más fascinante que puede tener una persona humana, el evangelio es el camino más extraño y al mismo tiempo el más simple, lo que sucede es que el mundo se ha vuelto tan complicado pero simple para lo extraño.
El evangelio de nuestro señor Jesucristo pasa por muchas aventuras, pasa por aventuras de tristeza y pasa por pasajes de alegría también.
Hay conversiones inesperadas y hay terquedades insalvables, hay barreras indestructibles y hay caminos que de pronto se abren.
El señor Jesús comparó una vez el evangelio a la mas pequeña de las semillas, la semilla de mostaza, que de pronto se convierte en el árbol mas grande. Comparó la obra del evangelio también al trigo que crece junto con la cizaña, comparó el evangelio también con una perla preciosa que hace que quien la encuentre vende todo lo que tiene para adquirirla, pero el evangelio siendo la mejor y la mas grande de las noticias, siendo la noticia que lleva el universo, es también un secreto.
Yo quisiera compartir con ustedes exactamente esta idea, el Evangelio que es la mas grande de las noticias, es al mismo tiempo un secreto, no se acredita por su presentación, por su empaque ¿en donde va empacado el evangelio? en la vida humana, son vidas humanas como la de Pedro, Pablo, Timoteo su empaque discreto es un no tiene grandes pretensiones, sin embargo como dijo el apóstol San Pablo, en esa vasija de barro va todo un desorden.
Hay veces que queremos recibir al evangelio como una gran noticia, que cambie, que resuelva, que transforme todos los problemas que conocemos y en esos momentos nos parece que es inútil por ejemplo cuando uno se pregunta bueno pero cuantos años de cristianismo y en que ha cambiado la historia de la humanidad realmente, pero cuando creemos que el evangelio es demasiado pequeño, entonces resulta que es capaz de cambiar las vidas de muchas personas, también de ti y de mi.
Aceptemos el evangelio como ese misterio, aceptemos el evangelio como ese secreto, hay momentos en que parece todo claro, como por ejemplo cuando en las épocas de esplendor de la teología, parece que tenemos como todo explicado, como que todo encuentra su lugar, como que todo encaja.
En la obra teológica de un santo como Tomás de Aquino, todo parece tener su sitio y todo parece encajar y de alguna manera todo parece estar claro, pero cuando pasa el tiempo, y resulta que todo parece estar oscuro y confundido, pero yo pienso en el tiempo que estamos viviendo es decir, en estos días nuestros en los que nos correspondió vivir, yo pienso que estos son días para vivir el evangelio como ese secreto, como ese misterio.
Los nuestros no son tiempos de completa y gran claridad, sino tiempos de confusión, tiempos en los que las cosas están muy revueltas y por eso nos corresponde a nosotros vivir el secreto del evangelio sin grandes pretensiones, pero con grandes aspiraciones.
¿Qué es tener grandes pretensiones? Creer que vamos a tener una gran estructura, creer que vamos a lograr resultados visibles en esta tierra y en este mundo, resultados que van a acreditar nuestra opción ante las demás personas.
Pero yo creo que lo mejor es darle nombre propio a estas opciones, este grupo protestante que se llama “Los hombres de negocios del evangelio completo” es un modelo de grandes pretensiones, es decir, yo creo en el señor Jesús y eso hace que todo en mi vida, que todo me valla bien y así nos estamos uniendo unos con los otros y nos vamos conociendo y entre todos hacemos una gran obra; eso se llama tener grandes pretensiones. Así no es, la Iglesia, de arriba abajo tiene que aprender a caminar descalza, humilde.
Estamos cansados de los privilegios, de las pompas, del obispo lejanísimo, del sacerdote inaccesible, estamos cansados del modelo jerárquico, lejano, eso no le dice nada a nadie y si pretendemos repetir en las estructuras laicales o en asociaciones de seglares, si pretendemos repetir lo mismo, no estamos haciendo nada, yo ya conozco varios sacerdotes y laicos que están llenos de grandes pretensiones “y vamos a hacer” “y luego haremos y después de eso levantaremos y luego construiremos” esas son grandes pretensiones, no es así.
Miremos como llegó Pablo a evangelizar Corinto, haciendo tiendas, casas de fieles, oficios anuales. Rechazado echado de una parte y llegando a otra. A mi me parece que nuestros tiempos se parecen mucho a los tiempos del apóstol Pablo y sobre todo en una ciudad como Corinto, Corinto era la ciudad de las grandes confusiones, allá llegaba cuanta religión hay en esta tierra, como sucede hoy.
Amigos, este no es tiempo para grandes pretensiones, a mi como sacerdote me tienta eso, tu sabes lo que es sentir que uno dirige, coordina o liredea una inmenso movimiento, una gran estructura, una fraternidad gigantesca, es una tentación de poder y esta tentación le llega a uno de sacerdote; pero no solo a uno sino también muchas otras personas les llega esta tentación dentro de la Iglesia.
No evangelicemos con grandes pretensiones, pero si evangelicemos con grandes aspiraciones. Hace poco en la Primera lectura de la santa Misa, se nos mostraba el apóstol Pablo cuando recorría las calles de Atenas, Atenas repleta de ídolos, repleta de templos a los dioses paganos y Pablo caminaba por Atenas; y que dice san Lucas, que san Pablo se le dolía el corazón, se le recomía el corazón por dentro.
Amigos, como explicábamos que la fuerza que conquista al mundo es esa, que la única manera, la única grandeza que Dios ha permitido a la Iglesia es la grandeza del amor, que cualquier otra grandeza que busquemos en edificios, en publicaciones, en numero de personas, en amistad entre nosotros, todo eso es carne y es mundo y no convierte al mundo.
Jesús dice “os aseguro que vais a llorar y afligiros mientras que el mundo va a alegrarse” (véase San Juan 16, 20) ese es el sello del verdadero evangelizador “os aseguro que vais a llorar y afligiros” les dijo Cristo a los que son fuente de toda evangelización para todos los siglos “os aseguro que vais a llorar y afligiros”.
Si tienes un amor suficiente como el de Pablo para llorar por los ídolos que se reparten en las calles de las Atenas de hoy, si tienes un corazón que pueda dolerte del pecado de tu hermano, eres un evangelizador; pero si no tienes eso, ya puedes llenarte de libros, de canciones, de amigos, de enseres o de computadores; ya puedes llenarte de instrumentos, de estructuras, de reuniones, de asambleas, de consejos, ya puedes llenarte de equipos coordinadores, nada vas a lograr.
Dios solo le dio permiso a la Iglesia de tener una grandeza, solo una, la grandeza del amor, cualquier otra grandeza que tenga la Iglesia, cualquier otra grandeza que pretenda tener la Iglesia, cualquier otra grandeza que pretenda tener el cristiano se vuelve en contra suya.
En la Biblia hay un santo fantástico, literalmente fantástico, que lamentablemente no tiene un día propio para que lo celebremos, san Felipe diacono, no San Felipe apóstol. Los Hechos de los Apóstoles nos cuentan de este diacono que fue el que bautizó a aquel etiope que iba en un carro y que iba leyendo el libro del profeta Isaías y se encontró con el diacono Felipe y Felipe le evangelizó y lo bautizó.
Lo más hermoso de esa historia es la agilidad de Felipe, la movilidad de Felipe. Felipe recibió del Espíritu Santo uno de los dones mas extraños, yo no se que nombre tiene eso, no le conozco ningún nombre, pero es el mismo don que el Espíritu Santo le dio al profeta Elías, podríamos llamarlo un don de volatilización o algo parecido, eso raya con la ciencia ficción, es uno de los dones mas extraños, casi tan extraño o paralelamente extraño al don de ubicuidad y que Dios le ha dado a algunos santos como a san Martín de Porres, que estuvo en dos lugares al mismo tiempo, hecho probado históricamente ¿Cómo sucedió? nadie lo sabe, pero de que sucedió, sucedió.
Pues así existen dones extrañísimos del Espíritu Santo y uno ve como ese don de volatilización, que el Espíritu Santo le concedió al diacono Felipe, es el mismo don que tuvo el profeta Elías, que consiste en que la persona puede recorrer grandes distancias de manera inexplicable, si su fantasía se va a viaje a las estrellas está pensando en lo correcto, esa es la idea, la persona se desaparece literalmente y aparece en otro sitio.
Es uno de los dones que manifiesta más claramente la infinita soberanía del Espíritu Santo, que llega a vencer todas las leyes de la física y de la materia. ¿Por qué estoy hablando del diacono Felipe? porque el diacono Felipe, lo mismo que el profeta Elías, recibió de Dios este don que hace que una persona humana en esta tierra, llegue a parecerse a la movilidad y agilidad que tienen los santos ángeles.
Ese es un evangelizador, alguien liviano, alguien que puede volar, alguien a quien Dios puede quitar de aquí y poner allá, ese es un evangelizador, alguien infinitamente atento a la voz de Cristo, alguien infinitamente libre en el aura del Espíritu, en el viento del espíritu para salir y volar.
Pero en el caso del diacono Felipe y del profeta Elías, esa maravilla sucedía al pie de la letra con sus cuerpos. Nosotros por lo menos, por lo menos digo yo, en la disposición de nuestro corazón estemos así. ¿Y que pasa? porque Dios necesita que nosotros sólo tengamos la grandeza del amor, porque nos necesita livianos, volátiles, ágiles; la evangelización requiere agilidad, sobre todo hoy.
A varios de ustedes personalmente les he dicho algo, que ahora en algún sentido me siento como un guerrillero de Dios o algo parecido. Tal como están los tiempos hoy, necesitamos cristianos católicos convencidos, ágiles, gente que sepa meterse hasta el último rincón, desaparecer como Felipe, gente que pueda sembrar una inquietud y volar, gente que pueda hacer un milagro y desaparecer.
Estos no son tiempos para crear grandes y pesadas estructuras. Otra cosa, el apóstol san pablo tenía dos oficios, un oficio para esta tierra y un oficio para el cielo el oficio para esta tierra era hacer tiendas de campaña y el oficio para el cielo era evangelizar, pero estos dos oficios se parecen porque pablo cuando evangelizaba lo hacia como en tienda de campaña, estos oficios se parecen hay que saber hacer la tienda de campaña y hay que saber desarmarla hay que saber vivir sin mucha estructura hay que estar livianos porque vamos a ser perseguidos.
Hay que estar muy livianos no hay que hacer mucho ruido, hay que saber meterse hasta el último rincón, inyectar medicina de Jesús y saber perderse, necesitamos obrar con rapidez, con precisión con inteligencia, necesitamos eso y necesitamos gente así metidas en muchos lugares, lugares que están mas cerca de la Iglesia y lugares que están mas lejos de la Iglesia.
Yo les invito a que piensen en grande a que sientan en grande pero no edifiquen en grande, San Pablo yo creo que sabía de evangelización porque no hizo grandes estructuras, no se amarren se los digo por amor del Señor, no se amarren a las estructuras de este mundo, todo lo que pertenezca o tenga que ver con la asociación de Kejaritomene yo quiero que sea como una tienda de campaña de San Pablo algo que pueda desaparecer en cualquier momento.
Muchos católicos fueron perfectamente concientes de que el comunismo era incompatible con la fe católica, pero muchos católicos se han dado cuenta de que el sistema económico de los liberales es incompatible con la fe católica esto quiere decir que vivimos en un mundo que no nos quiere, que no nos acepta, en un mundo para el que nosotros muchas veces somos un estorbo y yo esto lo he podido ver claramente cuanto mas clara se vuelve la opción de una persona mas fastidiosa se vuelve y mas continua y profundamente es marginada.
El papa Juan Pablo II vivió su juventud en un país comunista, un país que no quería a Dios, era un país de mayoría católica; pero bajo un régimen comunista. El papa Juan Pablo II cuyo cumpleaños es en este mes, 18 de mayo, el papa hizo su seminario donde no pudo ir a una institución como al Seminario Mayor como el que nosotros tenemos, trabajaba en minas picando y recogiendo piedras casi como un condenado, así trabajó el papa y de noche, con la colaboración de algunos amigos católicos y con otros que veían en el un buen corazón, de noche preparaba sus materias de formación sacerdotal sin que nadie supiera, en ese tiempo nadie podía saber y luego una ordenación sacerdotal como a escondidas.
Esas estructuras que tuvo que vivir la Iglesia bajo el comunismo, de alguna manera son estructuras que también nosotros, en este régimen anti-Dios, porque es anti-Dios lo que estamos viviendo, nosotros tenemos que aprender a vivirlo.
Bueno, entonces alguien dirá que ese padre lo que necesita es un análisis psicológico, porque el tipo está paranoico, el hombre siente que lo están persiguiendo, hagan revisar a ese padre por favor. A quien así piense, yo le invito a que se haga esta pregunta ¿usted que ha hecho seriamente por su hijo? No me diga, no me responda yo asisto a un grupo de oración y asisto a los congresos católicos que se organizan.
Los congresos todavía no han empezado a cambiar a la sociedad, yo amo a los congresos, ya les decía esto en otra ocasión, hago que se predique el nombre de Jesús y que se celebre, pero este mundo sabe cuando uno empieza realmente a cambiar y cuando no, que tu vas semanalmente y alabas y cantas, eso no tiene nada de raro, semanalmente miles de jóvenes, muchísima mas gente de la que va a los grupos de oración juntos, van a las discotecas o como se llamen, a maldecir a Cristo.
De manera que unos tres o cuatro bobos que alaben a Cristo no hace mucho peso frente a los otros cientos o miles que maldicen o blasfeman y que no hacen una vida serena.
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