Jsan005a
Fecha:20010412
Título:
Original en audio: 24 min. 20 seg.
Muy Amados Hermanos:
Nos hemos reunido recordando esa tarde en que Cristo celebró la Pascua con sus discípulos en medio del dolor de la partida.
Cristo Nuestro Señor llega al final de su vida, y como otras personas, también Él deja su testamento. El testamento de Jesucristo es lo que nosotros hemos recibido en este evangelio.
Cuando una persona deja un testamento dice qué hay que hacer con los bienes suyos, así también Cristo tomó sus bienes y los repartió;y los bienes de Cristo, repartidos, son los que nosotros encontramos hoy en la Iglesia. Cristo no se guardó nada, Cristo lo repartió todo; y eso que Cristo repartió, eso que Cristo dio, eso es lo que nosotros tenemos hoy.
Pero hay una diferencia: la persona que se muere, muerta queda; pero Cristo, en cambio, aunque ha muerto en la cruz verdaderamente, también ha resucitado verdaderamente del sepulcro; y por eso, lo que nosotros recibimos de Cristo, los tesoros de Cristo que nosotros compartimos no son una herencia muerta, sino una herencia viva, es decir, esa la misma vida del Resucitado