Camino de Sanación Tema 3 de 5

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Mis Amigos:

Estamos avanzando en un camino de sanación. Lo primero que hemos hecho, nuestra primera charla: "¿Para qué quieres sanarte? Y lo que hemos hecho en esa primera reflexión es un meditar sobre una pregunta que Jesús le hace a un ciego: "¿Qué quieres que haga por ti?" San Marcos 10,51. La pregunta parece obvia, pero cuando uno mira mejor, se da cuenta que esa pregunta equivale a esto otro: "¿Hasta dónde quieres que llegue en tu vida?" Y también: "¿Hasta dónde me quieres acompañar?" Eso nos pregunta Jesús hoy.

La segunda charla: hemos hablado de la raíz de la persona humana, esa raíz profunda es el amor. Y por eso hemos hablado de la sanación de la afectividad, desde qué ángulo la libertad, nuestro texto central ha sido el capítulo quinto de la Carta a los Gálatas: "Nuestra vocación es la libertad"Carta a los Gálatas 5,13.

Y tenemos que ser liberados de los Faraones, ¿cómo conozco yo mis Faraones? Los conozco siguiendo tres hilos: el hilo del miedo, cuáles son mis miedos, porque el miedo me hace esclavo; el hilo del deseo, manejado por la publicidad. El que maneja mis deseos, el que hace que yo quiera lo que quiero, me maneja. Y luego el hilo de la alegría: si para ser alegre necesito licor, el dueño del licor es mi dueño; si para ser feliz necesito droga, el distribuidor de la droga es mi dueño.

Una vez que uno conoce al Faraón, tiene que darse cuenta de que el Faraón no da vida, la quita, la succiona, se alimenta de mi vida, no me la da. En cambio hay otro que es el Dios vivo y vivificante, y hay que conocerlo; pero sobre todo hay que confiar en Él, y confiar en Él es decirle: "Quiero lo que tú quieras, cuando tú lo quieras, como tú lo quieras, mientras tú lo quieras", y esa es la libertad. Ser libre es servir a Dios, es escoger al verdadero Señor, el Señor que no me roba la vida, sino que me la da y me la renueva una y otra y otra vez.

Y por eso, los que esperan en el Señor: "Como las águilas, como las águilas, sus alas levantarán; como las águilas, como las águilas, sus alas levantarán" Isaías 40,31. Esa es la sanación de la afectividad: encontrar libertad, no una libertad para el egoísmo, no libertad para pecar: libertad para amar y servir. Por eso nos ha dicho el Apóstol que la libertad no es pretexto para el egoísmo, y dice: "Al contrario, sed esclavos, sed siervos unos de otros por amor" Carta a los Gálatas 5,13.

Esa es la idea que vamos a desarrollar en este tercera predicación: sanación a través del servicio. Le he pedido mucho al Señor que manifieste su amor en esta nación que es tan cercana a su corazón; le he pedido mucho que me ilumine cómo puedo explicarme mejor, cómo puedo hablar mejor. Vamos a ver esta comparación: vamos a comparar la mente de la persona que quiere ser servida y la mente de la persona que quiere servir.

Porque Jesús dijo: "El Hijo del hombre no ha venido para ser servido, ha venido para servir" San Mateo 20,28; San Marcos 10,45. Y por eso Cristo es el verdadero Siervo de Dios, es el verdadero Siervo de Yahvé.

En el evangelio según San Juan encontramos a Cristo en actitud de servidor. "Estaban comiendo la cena, -capítulo trece de San Juan-, el diablo ya había depositado o en el corazón de Judas Iscariote el propósito de traicionarle. Jesús, por su parte, sabía que el Padre había puesto todas las cosas en sus mano, y que había salido de Dios y que a Dios volvía, entonces se levantó de la mesa, se quitó el manto, se ató una toalla a la cintura, echó agua en un recipiente y se puso a lavar los pies de los discípulos y luego los secaba con la toalla que se había atado" San Juan 13,2-4.

"Cuando terminó de lavarles los pies, se puso de nuevo el manto, volvió a la mesa, y les dijo: "¿Comprenden lo que he hecho con ustedes? Ustedes me llaman Maestro y Señor, y dicen bien porque lo soy. Pues, si yo, siendo el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros. Yo le he dado ejemplo, y ustedes deben hacer como he hecho yo" San Juan 13,12-14.

Es clarísimo el mensaje: Cristo, servidor de Dios; Cristo, servidor del hombre, es claro el mensaje, pero parece muy difícil de aplicar. Porque cuando uno toma actitud de servidor, fácilmente tiene miedo de que los otros e aprovechen: "Ya me vieron la cara de tonto, se van a aprovechar de mí".

Además, el mundo nos habla un lenguaje totalmente distinto, el mundo nos enseña que hay que abrirse camino como sea, aplastando al que sea, traicionando al que sea. El mundo nos enseña que el fin justifica los medios, el mundo nos enseña que la debilidad, la fragilidad, la compasión, la ternura son los adornos de los fracasados. En cambio, la dureza, la astucia, el egoísmo, la hipocresía son los adornos de los vencedores