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Fecha: 19961004
Título:
Original en audio: 48 min. 30 seg.
Puede preguntarse alguien por qué este dominico llama padre suyo a San Francisco de Asís, como todos sabemos fundador de los hermanos menores, frailes menores mas conocidos hoy como franciscanos, alguien podrá decir ¿será que el hombre ha entrado como en cierta duda en su vocación dominicana? o en cierta nostalgia.
Francisco de Asís y Domingo de Guzmán, el fundador de los Hermanos Predicadores, mas conocidos hoy como dominicos, fueron contemporáneos.
Domingo nació hacia el año 1170 finales del siglo XII y murió en 1221, Francisco nació hacia el 1182 y murió en 1226. parece que alguna vez por lo menos se encontraron en Roma, hay muchas leyendas o historias sobre la amistad o relaciones entre estos dos grandes santos y depende de si la historia la ha hecho un Franciscano o un dominico, las versiones que resultan son ligeramente distintas, por ejemplo se cuenta que uno de los dos sugirió al otro que unieran las órdenes que estaban fundando, pero casi siempre el franciscano dice que fue santo Domingo el que quiso eso, y el dominico dice que fue San Francisco el que quiso eso.
Lo único que parece constar históricamente es que alguna vez se encontraron, son dos grandes santos, dos gigantes de la santidad, dos respuestas del amor de Dios a un siglo sumamente difícil, sumamente convulsionado a una época de la Iglesia, en la que por todas partes parecía como hacer agua la barca de Pedro.
Nosotros los dominicos nacimos entonces como contemporáneos de los franciscanos o hermanos menores, pero siempre ha sido mas popular San Francisco, no es por eso por lo que yo hablo con tanto amor de San Francisco, si yo hablo con tanto cariño de Francisco de Asís, no es por aquel refrán de “si no puedes contra ellos únetele” no es ese el motivo, ni tampoco es que sienta mi corazón una especie de celos por la popularidad indiscutible e indiscutida a lo largo e siglos y siglos que este hombre, al que hoy en la gloria de Cristo estamos celebrando.
Francisco de Asís, no es por eso, es por una parte de una especie de aire de familia que nos rodea. Me decía un amigo laico, que después de tratarnos mucho tiempo a nosotros, ha tenido ocasión de hablar con algunos franciscanos y dice que se siente efectivamente como si ustedes fueran más o menos primos, hay bastante similitud, hay también diferencias desde luego, yo creo que lo mas bello que pudiera yo decir como fraile predicador, como dominico, lo mas bello que pudiera yo decir de Francisco es que Francisco es una predicación, él mismo, es una predicación del Padre celestial, y yo creo que lo mas entrañable de mi amor por Francisco de Asís, no es ni siquiera un asunto de familia sino es eso, no tengo que dejar de ser dominico, no tengo que dejar de ser predicador para hablar de Francisco, todo lo contrario, él mismo es una predicación.
No sobresalió ciertamente como predicador en cuanto tal, aunque ya diremos una palabra sobre esto, no sobresalió estrictamente hablando como predicador, pero si sobresalió y cuanto como predicación.
Francisco de Asís es una predicación del Padre celestial, Francisco de Asís es lo que está llamado a ser cada cristiano, una página del Evangelio, de tal manera hemos de vivir efectivamente nosotros hermanos, de tal manera estamos llamados a vivir que nuestra vida pueda ser escrita y agregada a las páginas de la escritura, de tal manera hay que vivir que se pueda agregar nuestra historia a las historias que se cuentan en los santos Evangelios, porque al fin y al cabo las historias que aparecen en los evangelios ¿Qué son? No son sino historias de vidas rotas reparadas, son vidas rotas reconstruidas, son vidas derrumbadas y arruinadas, levantadas pacientemente por el amor, por la ternura de Dios.
Eso es lo que nos encontramos en los Evangelios, vidas desorientadas, vidas perdidas, vidas ya sin entrañas, que de pronto encuentran la vida entrañable de Dios y en esa vida son reconstruidas. Si eso es así hermanos, bien puede suceder que una nueva visión de la Biblia tenga que agregar un capítulo mas en la que aparezca tu vida y en el que se cuente “había una vez un cierto “terco” que creía que nadie lo iba a poder salvar, que creía que se iba a morir así y que de pronto vio amanecer en su existencia la luz de la pascua de Cristo y este cierto “terco”, a fuerza de ese amor, descubrió que podía florecer y que podía dar fruto y por eso damos testimonio que esto es un milagro mas del amor de Dios” Efectivamente, usted y yo estamos a ser destinados páginas en el libro eterno de la gracia de Dios.
Dice el Evangelio de Juan, que si intentáramos narrar todas las cosas que hizo Jesucristo, los libros no cabrían en esta tierra, así dice, efectivamente en este mundo, en esta tierra, no caben los libros, pero en el cielo si van a caber, porque nosotros, dice San Pablo, somos esa carta escrita, esa carta de recomendación que habla bien del Apóstol y el Apóstol por excelencia es Cristo.
Pues si en esta tierra no pueden caber los libros que cuentan y cantan la obra de Dios en el cielo, ustedes y yo pertenecemos a una misma obra, en el cielo ustedes y yo somos capítulos sucesivos de una misma gracia y en el cielo, donde si caben todas las páginas de la gracia, que ya serán páginas de la gloria. Ahí usted será un capítulo, usted será un versículo y yo seré otro versículo u otro pie de página, o alguna cosa.
Nosotros somos parte del libro eterno de la gracia y de la gloria de Cristo Jesús y eso es lo primero que nos enseña la vida de Francisco, Francisco de Asís un hombre tomado, arrebatado por la gracia de Dios, un hombre poseído por el amor de Cristo y como el amor hace semejantes los seres, un hombre semejante a Cristo, tal vez sea este el elogio mas hermoso que se ha hecho de Francisco de Asís y no me tiembla la voz para repetirlo, lo mas precioso, lo mas bello que se ha dicho de él, que quizá sea el santo que mas se ha asemejado a Jesucristo en toda la historia de los siglos.
Bueno, yo recibo ese elogio y lo repito con gusto, pero haciendo bien la anotación de que ningún santo agota la santidad de Jesucristo, porque por volver un poco aquella comparación entre Domingo y Francisco, la inmaculada vida de Domingo, manifiesta aspectos de Jesús que no aparecen en los tormentosos inicios de la vida de Francisco, de manera que ningún santo tiene completa la imagen de Jesús, pero hay tanto y tanto que contar de Jesucristo en la vida de Francisco, que están bien que empecemos pronto.
Resulta que Francisco de Asís tiene quizás la raíz de su popularidad de ser uno como nosotros, un hombre fascinado por las cosas de esta tierra, si el pecado de acuerdo con los moralistas es volver los ojos a las criaturas y retirarlos de Dios, si el pecado es darle nuestro afecto a las cosas creadas y quitárselo al creador, y si esa es la fuente de todos nuestros pecados, pues podemos reconocernos hermanos en el pecado, y hermanos de Francisco.
Un hombre fascinado por las cosas de esta tierra, lo conocemos, creo que muchos de ustedes quizá mejor que yo, y por eso tendré que hablar con tiento y sólo sobre seguro. Francisco un hombre de temperamento alegre, geográficamente se movió muy poco, de esto también se diferencia también de Domingo.
Casi toda la epopeya franciscana tiene su lugar, su epicentro, su escenario, estrictamente ahí en Asís y en las cercanías de Asís, pero cuando llega el momento de la conversión a este Francisco, esa poca movilidad geográfica, se convierte en un elogio mas del santo. En esto se parece a San Antonio Abad, resulta que cuando San Antonio se convirtió, regaló sus bienes a los pobres y se fue a vivir a la calle del frente donde estaba, pero ya no como rico propietario, sino como mendigo.
Imagínese que usted regala todo lo de su casa y se fue a vivir en la esquina pidiéndole al celador que le de un poco de sopa, algo parecido fue lo que hizo Antonio Abad. Antonio, uno de los padres de la vida religiosa en la historia de la Iglesia, gran ermitaño, poderoso en la lucha contra el demonio, Antonio hizo eso, pues algo parecido hizo Francisco, Francisco se convierte y no se va lejos, se queda ahí y por eso multitud de burlas y de insultos caen sobre su cabeza.
En un invierno por ejemplo, está él asistiendo a los oficios religiosos, la Iglesia plena construcción medieval, tiene mucha piedra y por consiguiente muchísimo frío y el santo no por ser santo no está por eso vacunado del invierno, ni de la gripa, incluida la que está dando ahora.
Pues este Francisco asiste a la Iglesia , resiste el frío, pasa necesidad y de pronto se acerca uno de sus antiguos vecinos a burlarse de el y le dice “a como nos estás vendiendo hoy las gotitas de sudor” se burlan de el precisamente porque le conocían y por eso es mérito suyo el haber vivido toda su conversión delante de los suyos, es decir, precisamente delante de los que tenían menos motivos para creerle, en esto me parece que Francisco nos da un gran ejemplo, y se convierte también en una gran ayuda para nosotros, porque si hay algo que le cuesta a uno trabajo es vivir la conversión delante de los de la casa, de los vecinos, de los amigos, eso si que es difícil.
Convertirse uno aquí en Bogotá y aparecer en las tierras del casanares diciendo “os anuncio que Dios es amor” ah eso es muy fácil, porque donde no lo conocen a uno no está de visita, y donde uno está de visita pues ahí puede aparecer y ahí puede aparentar lo que no es, en cambio, la gente de la familia, esa si que sabe donde están las debilidades de uno y donde están los problemas de uno y esos si que tienen razones para no creerle.
Ya les he comentado como de las últimas personas en creer que el señor Dios pudiera regalarme algo como el don de lenguas fue precisamente mi querida madre, si usted me oye orar en una lengua extraña, usted dirá bueno es posible que este señor esté orando en lenguas, eso puede decir usted, pero la mamá que lo vio a uno, que lo conoció, que le sabe todos los vericuetos y que de pronto vean el tipo por allá orando yo no se que. Trabajo le costó a mi mamá admitir que lo que ahí estaba sucediendo pudiera venir del Señor y cuando Dios me reveló algunas cosas sobre mi primera infancia y antes de mi infancia y antes de mi nacimiento y de las condiciones en que fui engendrado, cuando eso sucedió y cuando yo lo comenté con mis padres, ahí si tuvieron que decir “démosle gloria a Dios, y nos pusimos a orar, mi mamá mi papá y yo, cuando Dios concedió eso.
Entonces fíjate que precisamente a quienes les da mas trabajo, a quienes les cuesta muchas veces creer las cosas, es a los que nos han conocido de cerca y eso fue lo que le pasó a Francisco.
Francisco se convirtió en Asís y los bosques donde el cantaba a las criaturas y donde invitaba a los pájaros a bendecir al Señor eran los bosques de Asís y la Iglesia donde asistía a los oficios era en Asís y el Procomio donde el asistía a los enfermos era ahí muy cerca de Asís
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