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Fecha: 20001009

Título:

Original en audio: 12 min. 26 seg.

Tres puntos quiero compartir con ustedes sobre la santidad de Luis Bertrán.

Releyendo su biografía, nos encontramos con un dato sorprendente: Luis, desde su adolescencia y en todo el ardor de su juventud, nada deseó con tanta pasión como consagrarse a Dios.

Se trata del ímpetu de un muchacho,pero que no va detrás de los placeres de esta tierra ni de experiencias novedosas, deleites extraños, tierras raras; es un muchacho apasionado por el Evangelio. Necesitamos muchachos así.

el mal hace presa en los jóvenes, también en gente de todas las edades; pero donde más hiere a la sociedad y en donde más se nota es en los jóvenes; precisamente porque es aquel periodo de la vida en donde con más fuerza, con mayor impulso, con mayor amor se emprenden las cosas.

había un movimiento de renovación en la Orden Dominicana, movimiento que en últimas se remonta a las sabias directrices de Raimundo de Cápua y a los consejos de Catalina de Siena, a comienzos del siglo XV. Un siglo de reflexión, de predicación había hecho que ya este siglo no tomara fuera de base a la Orden Dominicana que estaba en un camino muy serio de renovación y de interés genuino por la predicación del Evangelio.

Luis comprende que ese ideal es el suyo, y se lanza. Nunca subestimemos lo que puede hacer un muchacho, nunca. Un muchacho tiene suficiente fuerza para mutilarse dos falanges de un dedo y mostrarle así a sus compañeros del grupo satánico que sí es un macho; un muchacho puede despedazar el corazón de la propia madre envuelto en todo género de vicios; o un muchacho, como Luis Bertrán, puede decir: "Por Cristo y por su Iglesia, hasta el final".

Este ardor juvenil de Luis Bertrán, esta pasión por Jesucristo, la necesitamos. A veces me parece que una mala entendida pedagogía quiere que todo el mundo repita los mismos pecados para estar seguro de que llevó una vida normal. Ustedes no se dejen engañar por eso ni engañen a nadie con eso. La normalidad de la vida no está en repetir los pecados, sino está en una sinceridad que sólo se tiene ante la propia conciencia....................