Bo28001a
Fecha: 19971012
Título: Jesus dice que es dificil que un rico entre en el Reino de Dios.
Original en audio: 14 min. 24 seg.
Este es uno de esos evangelios incómodos.
Incómodos tal vez para oirlos, incómodos también para predicarlos, aquí dice Jesús que es difícil que un rico entre en el reino de Dios ¿Qué puede hacer el predicador con su palabra, si la palabra de Dios ha dicho lo que ha dicho?.
Algunas veces, el predicador empieza a darle vueltas al texto, esquiva el tema evita el problema y sigue rápidamente con la misa. Otras veces, el predicador toma una actitud beligerante, toma partido abiertamente por los pobres y en contra de los ricos y declara como ya en el evangelio es incompatible la posesión de la riqueza con el reino de Dios. A partir de aquí, ese predicador será calificado de comunista, de peligroso, seguramente no será escuchado mas como testigo de Cristo sino como revolucionario político.
Hay todavía otra posibilidad, hay otros que dicen: bueno aquí se refiere a la riqueza en una manera general y cada uno puede aplicar a su modo, porque hay ricos que aunque son ricos tienen grandes necesidades, por ejemplo de depresión, de soledad. Y esa es su pobreza y de esa manera este texto no viene a tocar la estructura económica y la estructura social, se convierte en un texto inocuo y en un texto inofensivo.
No es fácil saber que es lo que quería Cristo con estas palabras, pero hay algo que sí podemos afirmar, si miramos el conjunto de la vida y de la misión de Jesucristo podemos asegurar que Cristo jámás predicó para que sus palabras se convirtieran en armas, que unas personas le tiraran a las otras.
Jesús no predicó para que sus palabras se convirtieran en dardos de unas personas contra otras. Y esto se puede comprobar, si usted busca en el evangelio todas y cada una de las palabras duras, incluidos los insultos, hipócritas por ejemplo. Si usted busca cada una de esas diatribas, cada una de esas posturas radicales de Jesucristo, usted encuentra que Jesús sólo le dice lo duro a cada persona, Jesús no es de los que manda razón. Jesús no es de los que dice: "mira ve y dile a ese que es un desgraciado", "ve y dile a ese, que ese no se va a poder salvar". Jesús va a donde ese y a ese en su cara le dice hipócrita, si sigues así no te vas a salvar.
La palabra de Cristo no es para que nosotros hagamos de ella una especie de chismografía a ver a quien le tengo que mandar a decir esto.
Esto es tan cierto, que incluso en palabras llenas de misericordia, como esa famosa parábola del hijo pródigo (veáse Lucas 15), el evangelista registra para quien iba esa parábola y yo creo que un poquito de comparación entre la parábola del hijo pródigo y lo que hemos escuchado hoy hasta nos puede orientar. El evangelista dice: "viendo Jesús la actitud de los fariseos les dijo esta parábola; y cuenta la historia de un padre que repartió la herencia y el hijo menor fue y despilfarró y luego volvió y el padre amoroso y lo acogió" (veáse Lucas 15, 11-24).
Esa es la parte que interesa mas a la mayoría de nosotros, cómo el Padre amoroso acogió a ese pecador, esa es la parte que a uno mas le llama la atención; pero pregunta, ¿era ese el propósito de Cristo? parece que no, parece que la palabra de acuerdo con el evangelista no tiene su centro en lo que hizo el hijo pródigo, sino lo que hizo el hijo mayor.
El hijo mayor como recordamos de esa parábola, quizá la mas famosa de todas las de Jesús, el hijo mayor no quiere entrar a la fiesta. El hijo mayor se siente iracundo por la misercordia del Padre, "y el Padre bueno le dice al hijo mayor: todo lo mio es tuyo; pero hay que alegrarse porque este hermano tuyo ha vuelto a la vida" (veáse Lucas 15, 25-32). Lo mas simpático en este último de este diálogo de esa parábola, es que el hijo mayor le dice al papá: "este hijo tuyo despilfarró los bienes, y el papá le responde: este hermano tuyo ha vuelto" (veáse Lucas 15, 31-32).
Es un lenguaje completamente distinto y por consiguiente, la parábola está dirigida a enseñarle a los que se creían buenos y que eran incapaces de alegrarse por el perdón de Dios, enseñarles a ellos como es Dios.
Bueno ahí tenemos un primer criterio de lectura de este evangelio, Jesús no es de los que mandan razón, no está Jesús aquí frente a un grupo de oprimidos para concientizarlos y decirles: "y vayan y cuéntenle a los ricos que no entrarán al Reino de los cielos".
Ya tenía voz Cristo para hablarle a los ricos y decirles qué podía pasarles, ya tenía voz Cristo y coraje y valentía para decirle a cada quien lo que tenía que decirle el evangelio. No es una chismografía, no es un correo, así fuera un correo electrónico. El evangelio está dirigido fundamentalmente para que cada persona lo aplique a su propia vida, para que cada persona descubra en su propia vida este texto. Esa es una primera enseñanza.
Una segunda enseñanza nos puede servir también de otros textos parabólicos, Jesús tiene varias parábolas sobre el reino de Dios, especialmente en el tercer evangelio, en Lucas, ahí nos cuenta por ejemplo:
"La alegría de un hombre que accidentalmente descubrió en un terreno un inmenso tesoro, y este hombre va y vende todo lo que tiene y compra ese terreno y desde luego que al adquirir ese terreno adquiere el tesoro, va y vende todo lo que tiene y compra el terreno y con el terreno gana el tesoro" (veáse Mateo 13, 44).
Y otra comparación que hace Jesús es el de un comerciante en perlas finas "y de pronto llega una que es de gran valor y el comerciante se da cuenta que esta es la perla de su vida, no es una perla más, es la perla de las perlas y el comerciante va vende todo lo que tiene para adquirir esa única perla" (veáse Mateo 45).
Que es lo que ha sucedido en estas parábolas, el hombre que vendía todo lo que tenía para adquirir todo ese campo y el hombre que vendía todo lo que tenía como el mercader para adquirir esa perla, ¿que pasó con ellos? ¿que ellos sintieron que estaban perdiendo? no creo, porque son parábolas llenas de alegría y ellos sintieron que estaban haciendo el negociazo de la vida.
Ese hombre que vendió todo y perdió todo sintió que estaba haciendo el negociazo de la vida, estaba adquiriendo el tesoro de los tesoros y por eso se llena de gozo. Ese gozo fue el que no pudo tener el hombre de este evangelio, porque el hombre de este se fue entristecido, y se fue entristecido porque no fue capaz de hacer el negociazo de la vida.
Y el mercader ¿se fue triste? no creo, el mercader sintió que había hecho el negocio mas espectacular de todos los que había podido hacer, el mercader sintió que con esa perla estaba adquiriendo lo que no había podido adquirir y lo que no le iba a volver a pasar por delante de los ojos. De manera que, en estos dos casos, estos dos personajes hacen como una proporción entre lo que reciben, el reino de Dios y lo que tienen, mejor dicho, todo lo que tienen.
Que es lo que se nos está diciendo en el evangelio de hoy, que cuando uno hace esa comparación y la hace como el mercader en perlas finas, descubre que el Reino de Dios es ganar muchisimo, así yo perdiera todo por el Reino, cuando yo descubro eso, descubro que estoy haciendo el negociazo de la vida.
Pero ahora vamos a ver que es lo que significa la palabra rico aquí. Cual es el "plutos", es la palabra que se utiliza aquí, para indicar rico, el adinerado, el rico es aquel que no descubre el negocio. ¿Cuál es el rico?, este hombre que ha hablado aquí, es el hombre que no se ha dado cuenta, es el hombre que no percibe lo que Dios le está proponiendo, es el hombre que se afianza que se endurece en su opción, es el hombre que no percibe el paso del reino, es el hombre que no descubre todo lo que podría ganar, es el hombre que se considera el gran comerciante pero que deja perder el negocio de la vida, es el hombre que cree que lo gana todo y en realidad lo estáperdiendo todo. Un hombre así no puede entrar en el Reino de Dios, un hombre así no tiene entrada para la palabra del Señor, un hombre así pierde su tiempo tratando de escuchar a Cristo y a un hombre así se pierde el tiempo hablándole de Jesucristo.
Y que hacemos con la pregunta última de los discípulos, ¿quien puede salvarse?, Jesús responde: para los hombres es imposible. Efectivamente, los ojos humanos no pueden percibir la grandeza del Reino de Dios, no se puede percibir la grandeza de una vida como la que llevaba Cristo, un pobre mendigo, medio campesino de lado a lado, asoleado, muerto de hambre, con un poco de pecadores, prostitutas, ¡que vida es esa hombre!.
Pues para el que recibe la gracia, la luz, la moción de Dios, esa es la vida mas grande, esa es la vida mas bella, es la vida que vale la pena; pero esto no lo pueden descubrir nuestros ojos, nuestros ojos saben de cuentas bancarias, saben de clubes y yo no estoy hablando aquí de cuantos ceros tenga tu cuenta corriente, porque a mi me parece que tan amarrado está a las riquezas tanto el que las posee como el que las codicia, igual de amarrado está. Por algo Jesús dice en el evangelio según San Mateo, que se trata de aquellos que son pobres, aquellos dice esa traducción, aquellos que tienen espíritu de pobres.
El problema no está tanto en los ceros de la cuenta corriente, el problema está en la manera como la persona se descubre ante el Reino de Dios. De pronto alguno de los presentes dice: Ah! entonces puedo respirar, quiere decir que no tengo que dar nada. Bueno mira, si eso fue lo único que entendiste perdí mi tiempo simplemente, si tu percibes la grandeza del reino de Dios empezarás a mirar tus bienes de otra manera y descubrirás sobre todo cuanta gente tiene derecho ya sobre esos bienes y cuanta felicidad te estás perdiendo por amontonarlos.
Que Dios en su bondad destape nuestros ojos, descorra el velo y nos permita contemplar la belleza y la grandeza del reino para que también nosotros también nos sintamos pobres de ese Reino y podamos entrar en él.
Amén