Fdif005a
Fecha: 20111102
Título:
Original en audio: 4 min. 41 seg.
Ayer, primero de noviembre, celebramos el esplendor, celebramos la hermosura de la Iglesia Santa, alguien dijo: "Los santos son los mejores hijos de la Iglesia", y así es. Cada santo es como una página del Evangelio, cada santo es como un eco de la gracia de Dios en los caminos de la Historia, cada santo es una realización peculiar, única, de eso que nos dice el Génesis, "que somos imagen y semejanza de Dios".
Cada santo es un modelo, un punto de referencia; cada santo también, como nos lo ha recordado no hace mucho el Papa Benedicto, es uno de aquellos que empuja la historia de la humanidad, el verdadero progreso de todos nosotros. Porque la humanidad entera se levanta con cada santo, así como lamentablemente queda herida y disminuida con los pecados de todos nosotros.
Así que la santidad es la vocación cristiana, una vocación que sin embargo presenta subidas y bajadas. San Pablo, predicando a una comunidad cristiana, en lo que en aquella época se llamaba Asia Menor y hoy llamamos Turquía, les decía: "Hay que pasar por mucho antes de entrar al Reino de Dios. Y ese "mucho" es mucho, y por eso hay subidas y bajadas, hay cansancios, hay caídas, hay estancamientos y retrocesos, hay dudas, preguntas y tinieblas, puede haber niebla, puede haber extravíos