I076002a
Fecha: 20010224
Título:
Original en audio: 24 min. 50 seg.
En transcripción
A veces nos hacemos tantas preguntas sobre qué quiere decir eso de aceptar el reino de Dios como un niño, que cuantas más preguntas hace uno, más siente que se está alejando de la sencillez, de la ingenuidad, de la confianza, de la docilidad que suelen tener los niños con aquellos que saben que los aman.
¿Cómo se puede descubrir la sencillez? ¿cómo se puede volver a la simplicidad? ¿cómo puede uno ilusionarse de nuevo con el candor, con la inocencia de los niños? ¿quién puede traerle sorpresas a un corazón arrugado por las desilusiones? ¿quién puede hacer que de nuevo se acelere el pulso y vibre el alma cuando ya tantas veces comenzamos tantas cosas solo para darnos cuenta de que no valía la pena tanto entusiasmo?
¿Puede Cristo volver a entusiasmar un corazón decepcionado un, corazón cansado? yo creo que estas preguntas existenciales que tienen que ver con el curso de la vida cristiana, estas preguntas tienen alguna relación con el evangelio del día de hoy, porque a medida que ha pasado el tiempo resulta como mas difícil ilusionarse, bien se ha dicho que las pasiones son propias de la juventud y esto se refiere no solamente a la sensualidad sino a la capacidad de apasionarse.