O225002a
Fecha:19980904
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Original en audio: 28 min. 14 seg.
Amigos Míos:
Hay un refrán que puede servir para aplicarlo a las palabras de Jesucristo: "Lo mejor es enemigo de lo bueno". Una medio solución a 0:25 verdadera solución, y esto se aplica a una cantidad de cosas. Cuando uno es casi bueno, tiene buena disculpa para ser malo; cuando uno no es tan malo, tiene buena disculpa para no ser bueno.
Lo mediocrre, lo acostumbrado, es uno de los grandes obstáculos para que llegue lo excelente, lo precioso, lo perfecto.
Los fariseos tenían una solucíón a medias, ellos sabían que pertenecían al pueblo elegido, al pueblo de Dios; ningún fariseo podía cumplir la Ley de Moisés, pero como no podían cumplirla, le habían añadido más leyes. Bien se ha dicho que donde abundan las leyes, abundan los infractores, y las naciones más corruptas son las naciones que tienen más leyes.
Pues así también los fariseos, como no podían cumplir la Ley de Moisés, habían añadido muchas otras leyes. Algo así como cuando uno crea una confusión, que es una cortina de humo para que no se vea quién es uno.
O sea que los fariseos tenían una solución a medias: bueno, porque se sabían miembros del pueblo de Dios, pero malo porque no cumplían la alianza que Dios les había propuesto por medio de Moisés; pero más o menos... 2:24:..
Si nosotros leemos loe Evangelios, nos encontramos con que la gente que estaba bien mal, se acercaba a Jesús, incluso pasando por encima de su orgullo, de su fama. Recordamos el caso, por ejemplo, de la vez que un fariseo lo invitó a comer, y una pecadora pública, delante de todos, se acerca donde Jesús, llora a sus pies, le besa los pies y seca las lágrimas con sus cabellos.
Una escena tierna para el corazón de Cristo, ridícula para el corazón del fariseo: "¡Cómo se le ocurre a esta mojerzuela venir aquí!" Y luego: "Si éste hombre fuera profeta, sabría qué clase de mujer es la que le está tocando"San Lucas 7,39 .
Sabe Dios si ese fariseo había pecado con esa mujer, que era pecadora pública. Pero ahí estaba el supuesto profeta. Y entonces el fariseo dice:"Si éste fuera en verdad un profeta, sabría qué clase de mujer lo está tocando" San Lucas 7,39 .
Comparemos esos dos adjetivos: el fariseo no tiene una solución para su vida. Si nosotros miramos la vida de ése fariseo, nos encontramos con que él no puede cumplir con sus propios principios, él no vive su propia religión, no la cumple, él está en conflicto consigo mismo, es un mediocre. Pero a veces es mejor estar mal que estar a medias.
Esta pecadora sintió que había tocado piso. En las piscinas que no son demasiado profundas, a veces dan este consejo a los que están aprendiendo a nadar: "Si la situación se le volvió insoluble, y usted siente que se está hundiendo, déjese llegar al fondo y ahí pisa fuerte y sale".
Eso si la piscina no es muy profunda, si es una piscina de clavados, de ocho metros de hondo, la persona llega y pisa el fondo y se queda en el fondo. De manera que el fondo tiene también su gracia, porque el fondo sirve para que uno se apoye y salga.
Entonces la pecadora aquella sintió que había tocado fondo y dijo: "Yo tengo que salir", y estab tan convencida y cogió tanto impulso en ese fondo, que se acercó y tocó a Jesucristo: "¿Qué van a pensar de mí? ¡Pues qué van a pensar! ¡Ya qué más van a decir de mi! Todo el mundo sabe loque yo soy, ¡ya qué más van a decir!"
Ya no le importó lo que dijera la gente, porque se había impulsado en el fondo, y en el fondo sacó fuerzas para subir y para salir. En cambio el fariseo se estaba ahogando a cuotas, ahí en medio del agua, bajaba un poquito. ¡Qué angustia ver a una persona ahogarse! Esa era la vida del fariseo. no terminaba de hundirse ni terminaba de sobreaguar; un poquito de aire y mucho ahogo.
Metido entre dos aguas, no se sentía tan mal; pero yo creo que a veces es bueno que uno se sienta mal y que uno toque fondo.
Yo le decía una vez a una persona sobre la vida que llevaba esta persona, no estba llevando una vida recta ni una vida según Dios, una vida mala, una vida desagradable a Dios, y hablamos y hablamos, y luego seguimos hablando y volvimos a hablar, finalmente yo llegué a una conclusión: "Se necesita un golpe muy fuerte para que esta persona caiga en la cuenta de que su sistema no sirve".
Hay veces que se necesitan hechos. Y si nos vamos a la sagrada Escritura nos encontamos con que Dios a aveces trae esos "hechos" concretos, porque sino, uno no toca fondo. Un ejemplo muy típico lo encontramos en el Primer libro de los Reyes.
Resulta que la gente del pueblo de Israel estaba entre dos aguas: un ratico para Baal que era el Dios de la fecundidad, además el culto a Baal era chévere porque los que ofrecían los holocaustos eran hombre y el culto a Baal era con sacerdotizas, existía la prostituciónm sagrada. Un ratico de culto a Baal y otro ratico de culto a Yavhé.
Pero cuando Yavhé se ponía así como muy antipático, muy exigente, muy intansigente, entonces: "No, dejamos a Yavhé y nos volvemos a Baal".
Ajías, un profeta, estaba aburrido con ese gueguito