O195001a
Fecha: 19960812
Título:
Original en audio:3 min. 28 seg.
EN TRANSCRIPCIÓN
El mismo pueblo terco de corazón, que había logrado de Moisés autorización para el divorcio, ese mismo pueblo, terco y obstinado en su pecado, obtuvo sin embargo de Dios misericordia.
Hasta el punto de que Dios no quiso divorciarse de su pueblo, sino que a pesar de que el pueblo se portó como una esposa desagradecida e infiel, Dios anuncia, por el profeta Ezequiel, que no sólo no se va a divorciar, sino que va acelebrar una especie de nueva alianza, como un matrimonio más alto, una unión más perfecta que va a servir para sonrojo de este pueblo, de este esposo, y va a servir, sobre todo, para gloria de Dios.
Así lo afirma el profeta Ezequiel cuando dice en otros pasajes: "No lo hago por vosotros, sino por mi santo nombre que ha sido profanado por vosotros a las naciones a donde habéis ido" ]]. Category:Ezequiel .
Ese contraste entre el amor humano, que se cansa que busca pretextos para separarse, y el mor de Dios, que se sostiene y que busca pretextos para perdonar, es como el contraste que nos ofrece la Iglesia el día de hoy