O046002a

De Wiki de FrayNelson
Revisión del 01:29 17 ene 2010 de Esmeralda (Discusión | contribuciones) (New page: '''Fecha: 20020209''' '''Titulo: El corazón de Salomón''' '''Original en audio: 14 min. 34 seg'''. Hace poco escuchábamos sobre el testamento que el Rey David le había dejado a s...)

(dif) ← Revisión anterior | Revisión actual (dif) | Revisión siguiente → (dif)
Saltar a: navegación, buscar

Fecha: 20020209

Titulo: El corazón de Salomón

Original en audio: 14 min. 34 seg.


Hace poco escuchábamos sobre el testamento que el Rey David le había dejado a su hijo Salomón, ya próximo a la muerte. David llama a Salomón y lo invita ante todo a ser fiel a Dios, a unirse de corazón a Dios; felizmente la primera lectura que hemos escuchado (véase 1 Reyes 3,4-13) nos muestra al joven Salomón en una actitud bella de apertura a Dios.

El Señor Dios, abre los tesoros de su poder y de su amor, y la suplica que hace Salomón esta tan llena de sensatez; el Señor se le apareció a Salomón y le dijo: “Pídeme lo que quieras” Esa es la tentación grande que podría llegar a un corazón como el mío, tal vez como el tuyo.

Qué es lo que la gente tanto busca en la magia o en el esoterismo o en todas estas cosas, ¡eso tener un gran poder¡ Y que tal que le diga a uno el Dios del cielo “Pídeme lo que quieras”, pero el Dios del cielo sabe a quién se lo dice y se lo dijo a Salomón y Salomón prevenido por la gracia de Dios, primero obrando esa gracia en él da una respuesta llena de sensatez que no nos cansamos de meditar.

Respondió Salomón: “Señor, tú has hecho que yo suceda a David mi padre, aunque soy un muchacho y he de gobernar, da a tu siervo un corazón dócil para gobernar a tu pueblo, para discernir el mal del bien, pues quién sería capaz de gobernar a este pueblo tan numeroso”.

Vamos a meditar en esta respuesta tan bella que da Salomón y que es modelo especialmente para los jóvenes ¿Cuánto quisiera yo ver este corazón y éste modo de hablar en nuestros jóvenes?. Detengamos a ver que es lo que ha hecho Salomón, Dios, Dios le abre los tesoros de su amor y de su poder “Pídeme lo que quieras” ¿Qué hace Salomón?

Salomón en primer lugar es agradecido reconoce lo que Dios ha hecho por David su padre, y renococe el regalo que significa para él estar en ese trono. Recordemos que a Salomón según las costumbres de las dinastías y de los reyes no le correspondía ese trono, Salomón no era el primogénito del rey David, fue en cierto modo la imposición de un capricho de David.

Pero un capricho que tenia su fuente en el querer de Dios, fue la imposición de David la que hizo que Salomón quedara de rey, y Salomón es conciente de que ese trono le llega como un regalo, es un regalo es algo que él no merece.

Por eso la gratitud lo segundo que él tiene no es menos admirable. Reconocimiento de lo que él es, esta traducción dice: “Sólo un muchacho y no sé desenvolverme”. Todo lo contrario de esa presunción que tan fácilmente empaña la mente y ensordece el alma, si queremos darle oídos al corazón hay que primero recordarle cuál es su verdad y eso es lo que hace Salomón.

“Yo no sé desenvolverme soy un muchacho” primero: agradece el don que viene de Dios y segundo reconoce su limite, esas son las dos puertas amplias para entrar en la sabiduría. Todos sabemos que Salomón es ponderado y es recordado especialmente por la sabiduría, pero si Salomón es el sabio aprendamos de donde le viene la sabiduría.

Aprendamos cómo obro y cómo recibió esa sabiduría las dos puertas amplias que abren sus hojas para que nosotros podamos entrar al templo de la sabiduría, estas puertas son primero: el agradecimiento y segundo el reconocimiento de nosostros mismos y podemos usar la misma palabra, el reconocimiento de los bienes de Dios y el reconocimiento de nuestros limites.

Esos dos reconocimientos nos conducen al verdadero reconocimiento, reconociendo la bondad de Dios y reconociendo lo que yo soy, llego a conocer la sabiduría, porque la sabiduría esta fundada en la gratitud y en la humildad, por lo menos eso es lo que nos enseña la lectura de hoy.

Y tiene mucha lógica lo que sigue. Salomón que agradece bienes y que reconoce sus limites, entonces dice: “Dame un corazón dócil”, pero hay otra traducción que me gusta más, y que creo que es fiel al texto hebreo: “Dame un corazón que sepa escuchar”.

Sí, ser agradecido es condición, es fundamento, reconocer los propios límites, sí, es condición, es fundamento; pero reconocer los propios limites todavía no es ser sabio, sobre ese fundamento se edifica la sabiduría pero ahí todavía no esta la sabiduría, reconocer mis limites todavía no es sabiduría.

La sabiduría empieza cuando desde el reconocimiento de mis limites me hago discípulo, y eso es lo que tiene esa palabra que dice Salomón: “el corazón que sepa escuchar” saben que otro modo de traducir esa súplica, es como si Salomón dijera: “ Recíbeme como discípulo” ¡Qué lindo¡ “Recíbeme como discípulo, admíteme en tu escuela, sé mi maestro”. Un maestro que me puede enseñar de tantas maneras y en horarios tan diversos y se puede convertir como acontecimiento de mi vida en un aula, por lo cual yo no le pondre condiciones a este maestro y únicamente le digo: “Señor dame un corazón que sepa escuchar, un corazon que sea dócil”.

Porque la obstinación, la terquedad no es compatible con la sabiduría y por eso salomón pide: “Dame un corazón que sepa ecuchar, recíbeme como discípulo tuyo”. Ahí firmo la matricula.

Y como ultimo punto de nuestra meditación dice: “Un corazón dócil para gobernar a tu pueblo, para discernir el mal del bien” Para discernir, para separar, necesito discernir, necesito separar; ¿Y esto qué está indicando? Que la separación entre lo malo y lo bueno, a veces no es sencilla porque a veces el bien parece un mal, y a veces el mal parece un bien.

Veamos porque: a veces un mal parece un bien cuando es un bien arduo, para nuestro cuerpo a veces mal acostumbrado, cuando el medico le dice a uno que no puede comer mas grasas ni carnes rojas, y que tiene que bajar la sal al mínimo y olvidarse del azúcar, entonces el cuerpo protesta y el paladar protesta, eso le parece un mal.

Esta comida esta fea, que vida aburrida, para qué esto, por qué esto, me siento castigado; cuando el bien es arduo, hay muchísimos bienes que son arduos, a veces el bien nos parece un mal, la lucha por la virtud siempre supone victorias que son duras y que suponen sacrificio, que suponen abnegación y que requieren perseverancia y ahí el bien parece un mal.

Pregúntale al atleta que se levanta todos los días en la madrugada para correr 10, 15 kilómetros, si todas las veces se siente feliz de salir con sol con lluvia, con frío con calor ha hacer su recorrido; y muchas veces te dira: “Me cuesta trabajo, es difícil”.

El bien a veces parece un mal, lo que parece bueno es la camita tibia, caliente que me arropa, y lo que parece mal es el frío de la madrugada. Pero tengo que escoger eso que parece mal porque es mi verdadero bien.

Y lo contrario también sucede: a veces el mal parece bueno, parece atrayente y en esto creo que no hay que dar muchos ejemplos porque todos sabemos que la tentación precisamente tiene esa cualidad la de parecer buena.

Sí, se le da cimiento a la sabiduría, así:

Primero. Agradecimiento por los bienes recibidos. Segundo. Reconocimiento de lo que uno es y de sus limites. Tercero. Deseo sincero de matricularse en la escuela, deseo sincero de ser discípulo. Cuarto. Una clara conciencia de que el bien se viste de mal y que el mal a veces se viste de bien, que la cosa es confusa y que necesitamos de la ayuda de Dios, para que nuestra conciencia pueda distinguir muy bien una cosa de la otra.

Y quiero hablar sobre algo en lo que el Papa Juan Pablo II, ha insistido muchas veces: la diferencia entre la autenticidad y la verdad. Me explico: hay gente que considera que simplemente cuando es coherente consigo misma, es decir, yo hago lo que a mí me parece correcto, yo hago lo que a mí me gusta, yo no muestro una cosa y soy otra, entonces consideran que porque son coherentes consigo mismos, ya eso es bueno.

Pero la honestidad y la sinceridad ahí simplemente significan. Acuerdo conmigo mismo, yo estoy de acuerdo conmigo mismo, yo soy así porque así me parece bien. Esa postura que sirve para legitimar cualquier cosa, pregúntele a los novios, pregúntele al que rompe su matrimonio, pregúntele al que hace todo tipo de negocios.

Esa manera de pensar es pavorosamente ingenua, en el fondo que esta diciendo ese modo de hablar.” Sí a mí el bien se me aparece con éste rostro, eso es lo bueno”. Esa es una gran ingenuidad y de esa ingenuidad tendría que salvarnos Salomón con su ejemplo particularmente del día de hoy.

El bien a veces parece mal y el mal suele disfraz hacerse de bien, no seamos ingenuos en eso, que porque yo creo en eso y esos son mis criterios. Es necesaria la formación de la conciencia, es necesario saber si eso que me parece bueno, que me parece excelente y maravilloso, si eso es verdaderamente así o no y para eso necesitamos ayuda, necesitamos escuela, necesitamos educación y necesitamos acción del Espíritu Santo en nuestra vida.

Amén