I346001a
Fecha: 20011201
Título:
original en Audio: 22 min. 19 seg.
De parte de Jesucristo quiero decirles: gracias. De parte de Jesús, gracias por estar aquí. La presencia de ustedes significa mucho.
Cristo no alimenta con su Palabra y con la Eucaristía. Cristo se parece a un ama de casa que ha preparado un maravilloso banquete, como lo dice el libro de los Proverbios, y que invita para que nosotros participemos de su banquete.
Y así como el ama de casa es feliz cuando la gente llega y recibe los alimentos y ase come todo, así también quiere Jesús con noostros. Y ustedes, amigos, le están dando ese gusto a Jesús. Pensemos en eso.
Jesús estuvo una vez en casa de dos hermanas, se llamaban Marta y María. Y Marta atendía a jesús con mucho amor, con cuánto amor lo atendía, y le daba, seguramente, agua para que lavase sus pies, y le daba de comer, y le daba de beber, y trataba de que estuviera lo mejor posible, y preparaba, seguramente, algunos alimentos.
María, en cambio, sentadita a los pies de Cristo, se quedaba oyéndole y oyéndole, bebiéndose las palabras, comiéndose ese banquete deliciosos que salía de la predicación de Cristo. Y a Jesús le gustó más que lo oyeran, a que lo atendieran.