I226001a
Fecha: 19970906
Título: “La Carta a los Colosenses es un documento cristológico irremplazable”
Original en audio: 7 min. 4 seg.
La Carta a los Colosenses es uno de los documentos básicos para la Cristología del Nuevo Testamento. La meditación sobre la persona de Jesucristo; elaborada con cierto sistema, con cierto orden, y tratando de completar del mejor modo los datos que tenemos; eso es la Cristología.
Los fieles de Colosas eran una comunidad bastante distinta de las otras que fundó, o que atendió el Apóstol San Pablo. ¿En qué consistía la diferencia? Cuando uno lee sobre los Corintios, por ejemplo; se encuentra con que era gente entusiasta, carismática, con muchos dones, con muchos ministerios, pero también con muchos desórdenes, divisiones, y también con alguno, que otro escándalo como el problema del incestuoso aquel.
Los Corintios eran una comunidad en la que se reflejaba bien el espíritu de los vicios, de la época en Grecia; y, en general en el Mediterráneo. En los Colosenses, en cambio, no es necesario mandar recomendaciones sobre malas costumbres de esta clase; pero, esto no quiere decir que los Colosenses estuvieran inmunes de pecados, o estuvieran al margen de todo peligro.
Más bien, diríamos que el peligro era más sutil en los colosenses; porque era gente interesada más en las cosas espirituales; y, que habían tenido un contacto, quizá, no mayor en cantidad, pero si mejor en calidad con distintas formas de culto; con distintas religiones, especialmente, con religiones, según parece, de tipo místico, mistérico, misteriosos; todo eso viene de las mismas raíces. ¿No?
Religiones, y cultos que tenían que ver con las fuerzas cósmicas. Con aquellos que gobiernan el universo. A todo ese género de fuerzas que entran dentro de la Providencia de Dios, y que expresan su grandeza, y su gobierno; nosotros, hoy, las llamamos con nombre genérico de “ángeles”
Pero, en rigor de lo que se trataría, es de seres espirituales racionales, pero distintos de los seres humanos. Porque, los nombres de ángeles, o de arcángeles, había que resérvalos a aquellas potencias espirituales que han intervenido, de manera más directa, en la historia de la salvación, y que son, por eso, muy caseros.
La palabra: “ángel” Indica eso. “Mensajero” Son mensajeros de Dios. Mensajeros de Dios para el ser humano. No todas las potencias espirituales; no todos estos seres de naturaleza racional inimaginable, en general, para nosotros; no todos estos seres han sido enviados directa, y expresamente para nuestra salvación.
Es decir, para intervenir como, por ejemplo, lo hicieron el arcángel San Gabriel, o el arcángel San Miguel. Pertenecen como una expresión del Señorío, del Gobierno, y de la Belleza de la creación; pero, aunque no todos son enviados del mismo modo, o del mismo modo que los ángeles custodios; la iglesia, actualmente, llama “ángeles” a todos esos seres espirituales.
Los colosenses estaban fascinados por ese mundo espiritual. En eso podemos encontrar una relación, y un parentesco con lo que sucede en nuestros días; pues, bien; Pablo en esta carta, sin negar, y sin polemizar sobre la grandeza y la belleza de esos seres espirituales; tiene que mostrar, esa es su tarea, la supremacía de Cristo sobre todos esos seres.
Tiene que mostrar, y lo muestra que Cristo es el Señor de los tronos, las dominaciones, los principados, las potestades. Estos nombres que luego pasaron a la teología católica para indicar jerarquías de ángeles; indican, sin lugar a dudas, invocaciones, e incluso huellas, quizá, de cultos mal entendidos entre los Colosenses.
Porque, ellos veían en esas potencias espirituales, algo así, como unos semidioses, y estaban empezando a revolver en su cabeza, y en su corazón el culto al Dios verdadero. Al que hay que amar sobre todas las cosas; con una fascinación, y una cierta curiosidad sobre estos otros seres.
Y, por eso Pablo tiene que hacer una exposición, diríamos muchísimo más amplia, muchísimo más completa, por que no decirlo, mucho más sublime sobre el misterio de Cristo, y por eso, la carta a los colosenses es un documento cristológico irremplazable.