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Fecha: 19990825

Título:

Original en audio: 28 min. 9 seg.

El apóstol San Pablo nos presenta en este breve texto, de la Carta a los Corintios, nos presenta dos maneras de escuchar la predicación, una es escucharla como palabra de hombre y otra es escucharla como palabra de Dios.

Dice al final de este pasaje de la primera carta a los Tesalonicenses "no cesamos de dar gracias a Dios porque al recibir la palabra de Dios que os predicamos la acogisteis no como palabra de hombre sino como es en verdad como palabra de Dios que permanece operante en nosotros los creyentes".

Y nosotros que tenemos por bondad del Señor la oportunidad de asomarnos a la Sagrada Escritura con tanta frecuencia, preguntémonos hoy sobre cual es la diferencia entre esa palabra de hombre y la palabra de Dios y preguntémonos también en cual es la diferencia de escuchar la predicación como palabra de hombre o como palabra de Dios; porque fíjate una cosa, existe la palabra del hombre y existe la palabra de Dios, pero a veces escuchamos la palabra de hombre como si fuera palabra de Dios y a veces escuchamos la palabra de Dios como si fuera palabra de hombre.

Escuchamos la palabra del hombre como si fuera palabra de Dios cuando encomendamos el rumbo ultimo de nuestra vida, de nuestro destino, cuando nos entregamos a una persona y hacemos de esa persona nuestra razón de ser, es decir, cuando convertimos a una persona en un ídolo para nosotros, en nuestra puerta, en nuestra única felicidad, en nuestro único desenlace, en nuestra única realización.

Estos días precisamente, por este ministerio de consejería y atender a distintas personas, estos días si que me he preguntado yo, por qué parce tan esquiva la felicidad en esta tierra y me he dado cuenta de que muchas personas, que carecen de muchas cosas, son mas felices que otras personas que no tienen esas carencias.

Me he dado cuenta de que la felicidad es una historia como de no acabar en la vida de las personas. El que tiene salud no es feliz porque le falta trabajo, el que tiene trabajo no es feliz porque quisiera tener mas dinero, el que tiene dinero no es feliz porque le falta un amor, un afecto, el que tiene amor no es feliz porque un recuerdo le persigue.

Y así he visto que la felicidad parece ser escurridiza, esquiva, huidiza. muchas veces durante un mismo día me he encontrado con personas que tienen la una lo que la otra quisiera.

Personas que por ejemplo solteras que quisieran estar casadas pero después de atender a esa persona soltera que sufre y clama por la pareja llega una casada que no haya como deshacerse de la pareja, no haya como salir de su pareja.

Unos que sufren porque no quieren tener hijos y otros que sufren por los hijos que tienen. Es muy difícil encontrar personas felices es muy difícil. Llevamos muchas cuenta de lo que perdimos y de lo que nos hace falta y eso lo escribimos en piedra en bronce en mármol.

En cambio, lo que tenemos y lo que no se nos debía y lo que le hace falta a otras personas eso está escrito en el agua, en la arena y en el aire, y ponemos nuestra felicidad en personas humanas y en esa medida escuchamos la palabra del hombre como palabra de Dios, sobre todo en el terreno de los afectos si que es verdad esto.

Es increíble la contradicción, la humillación que soportan las personas con tal de sentir un poquito de amor, contradicción con sus principios humillación de su autoestima, para mi tengo que la persona que siente en su corazón lo que decía una vez un empleado que tenía en este convento padre yo me caso, me caso porque me caso así me muera yo de eso”.

Yo he visto que la persona que habla así ya está idolatrando al ser humano, no conoce todavía a esa señora que será todo dulzura claro, pero ya la tiene idolatrada, porque ya tiene puesta en ella toda su felicidad y toda su vida.

Y a la gente a la que no le llega la pareja renuncian a ser felices, no se dan permiso de ser felices, porque mientras quede todavía algún vagón del tren todavía no se ha perdido la esperanza y se sigue apostando a esa carta y se sigue esperando eso y como quien dice, si no llega eso no hay felicidad.

Yo he visto entonces que cuando nosotros hacemos depender nuestra felicidad, nuestra realización el sentido de la vida de que llegue tal o cual persona, a veces con nombre propio, ahí estamos tomando el amor de esa persona y la palabra de esa persona como si fuera el amor de Dios y como si fuera la palabra de Dios.

Por eso, para que se cumpla en nosotros lo que hemos oído hoy de la Carta a los Tesalonicenses, es necesario escuchar la palabra de Dios como lo que es como palabra de Dios y no otorgarle a ninguna criatura potestad sobre nosotros como la que tiene Dios.

Por eso, primera enseñanza en esta reflexión que nos hacemos ¿Qué puedo hacer yo para escuchar la palabra de Dios como palabra de Dios? Respuesta, lo primero que hay que hacer es saber que ninguna palabra humana, que ninguna circunstancia humana, que ninguna opinión humana, puede ser la determinante de mi vida, mi vida tiene dueño y el dueño de mi vida es Dios.

Este es el único comienzo para la paz, este es el único comienzo para la serenidad, para la alegría, para empezar a amar, porque la persona que está esperando que le llegue el amor de su vida o esperando que se le resuelvan sus problemas laborales o esperando que un chancecito, que compre la semana pasada que yo cada vez me acerco mas, dicen los viciosos del juego.

La persona que tiene su felicidad endosada, encadenada, enganchada a la opinión, al querer a las circunstancias de esta tierra, esa persona no puede tener felicidad, no puede tener paz y no puede dar amor ¿por qué? porque siente que la vida está en deuda con ella.

Es gracioso pero doloroso hablar con una persona de estas usted le dice bueno - y usted podría por ejemplo que se yo ayudar, hay tantos enfermos...- enfermo yo que no llega el amor de mi alma- hay tantos pobres - ¿as pobre que yo que no tengo nadie que me quiera?- hay unos ancianos... - la vida me ha envejecido porque nadie me ama - los niños desprotegidos... - como yo que soy como un niño desvalido que no hay nadie que me proteja -.

De manera que estas personas no tienen mas amor sino para sí mismas porque como sienten que son los que sufren y como sienten que la vida les debe todo porque la vida no les ha dado lo que están pidiendo, como la vida no les ha dado eso entonces la vida está en deuda con ellos, una persona así no puede oir la palabra de Dios o va a mirar la palabra de Dios como palabra de hombre o la va a mirar como una palabra que entra en competencia, entra a competir con los intereses de el y esta es la persona que no escucha la palabra de Dios para ser juzgado por la palabra de Dios, sino que escucha la palabra de Dios para juzgarla.

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