I094001a
Fecha: 19990603
Título: Jesus nos lleva al centro de nosotros mismos, de nuestra vida
Original en audio: 8 min. 38 seg.
La lectura del evangelio en estos días nos ha presentado escenas del diálogo entre Jesucristo y los grupos religiosos de su época. Sería muy interesante hacer el mismo ejercicio para nuestra época.
Los grupos de aquella época eran los fariseos, los saduceos y los escribas; los grupos de nuestra época, ¿cuáles podrían ser? Tal vez los ateos, o tal vez la Nueva Era, o tal vez católicos de derecha o de izquierda, o de centro.
Sería muy interesante poner en diálogo a Jesucristo con los grupos de nuestro tiempo; sería maravillosos escuchar la respuesta de Cristo ante los problemas y ante las posturas de nuestra época.
Y muy hermoso ver cómo Jesús, en cada una de estas conversaciones o discusiones, centra a sus oyentes en la verdad fundamental de la revelación del Padre Celestial a través del amor del mismo Jesucristo; cómo ese núcleo del Evangelio Cristo nunca lo pierde de vista. Y desde ese núcleo de la noticia que Él anuncia y que Él es, responde a todos.
Ayer escuchábamos cómo le decía a los saduceos que "Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos" (véase ),recordaba la vocación fundamental del ser humano en la gloria del Padre Celestial en los cielos.
Hoy recuerda a los escribas, empezando por este que le habla, que de todos-------- y de todos los preceptos, hay algo que es fundamental: el amor a Dios y el amor al prójimo.
¡Qué bueno que Jesús nos recuerda a nosotros una y otra vez qué es lo esencial dentro de nuestra vida; Jesús tiene una mirada y una palabra que va como al núcleo del asunto; jesús no nos deja dispersar; acuérdate del caso de la samaritana; la samaritana era a irse por otro lado: que si la Ley, que si el monte, Jerusalén, judíos, samaritanos, hombre, mujer.
Y Jesús va al núcleo del problema: "Si desconoces el don de Dios, yo tengo pra ti una oferta nueva" (véase ). Maravilloso entrar en diólogo con Jesucristo y que Jesús nos lleve al núcleo y a la verdad de nuestra propia vida. Esto es lo prpopio de los que han aceptado a Cristo con todas sus consecuencias; se han sentido confrontados por Jesús.
Decxía un santo padre del desierto, cuando se acercó un candidato a esa vida, que era ardua, y decía este joven candidato: "Qué tengo que hacer? y respondió elsanto monje del desierto: "Obra como si no existieran sino Dios y tú en esta tierra".
Sentirnos así confrontados por Jesús,ponernos solamente ante Ël; Jesús nos lleva a la verdad de nuestro corazón, nos lleva a lo esencial de nuestra vida; nos obliga, en ese sentido, a ser verdaderos, a recoger el centro de nosotros mismos.