V026006a

De Wiki de FrayNelson
Saltar a: navegación, buscar

Fecha: 20021214

Título: "Elías es el profeta que lleva a la verdad"

Original en audio: 33min. 45seg.


Vamos a mirar en la primera Lectura, ¿qué es eso que se anunciaba, cómo es ese misterio de Elías que tenía que volver, y, a qué tenía qué volver? ¿Quién era Elías? Un profeta; y dice el libro eclesiástico “Un profeta como un fuego, ardiente por el amor a Dios, un hombre capaz de mantenerse fiel, aunque todo el mundo le diera la espalda a Dios”

Y en ese sentido Elías es un gran testimonio para nosotros, y sea esta la primera enseñanza de hoy; porque hoy necesitamos cristianos capaces de mantenerse firmes, aunque, todo el mundo le dé la espalda al Señor, y así fue Elías; en tiempo de Elías el poder político, el poder económico, y el poder religioso se aliaron de tal manera que le dieron la espalda a Dios.

Se instauró un sacerdocio sacrílego para darle culto a un dios falso, y profetas mentirosos sostenidos por un rey cobarde, le dieron la espalda a Dios; pero, Elías permaneció firme; Elías es el profeta de la fidelidad, y es el profeta del amor quemante; el amor ardiente, y, esas dos son las dos primeras enseñanzas para hoy.

Primero, una fidelidad capaz de mantenerse, aunque, todo el mundo le dé la espalda a Dios; y segundo, necesitamos un amor ardiente; un amor con fuego ¡Atención! Elías se mantuvo firme.

Este lugar donde nos encontramos, y ustedes lo saben muy bien; tiene un apostolado que va en contravía; ustedes que laboran aquí defendiendo la vida están en contravía, porque el mundo corre a pasos desesperados hacia la muerte.

El que quiere defender la vida va en contravía, y el que quiera defender la vida tiene que ser como Elías; Necesita mantenerse firme, aunque todo el mundo le dé la espalda a Dios, y aunque todos nieguen los preceptos del Señor.

Y, así toca en la familia también; ustedes que han ayudado a salvar muchas vidas, ustedes saben que, a veces, en una familia sólo hay una persona para defender a un bebé que no puede hablar; una sola persona, y toda la familia, a veces, es el papá de la implicada, y la mamá de la implicada, y los hermanos, y el novio, o el que sea; todo el mundo en contra, sólo hay persona, y esa persona tiene que ser como Elías.

Pero Elías nos muestra algo; uno no se puede sostener, sin un amor muy grande; uno no se puede sostener; la fuerza que tiene el corazón humano, es la fuerza del amor; el único motor que mueve al ser humano es el amor, y el que está mal de amor, está mal de motor.

Se necesita un amor muy grande para ir en contravía; no es simplemente un asunto de ser tercos; es un asunto de ser amorosos; es el amor; es un amor ardiente a la gloria de Dios; es un amor ardiente al Dios de la vida; es un amor fervoroso, y ardiente a aquellos que todavía no pueden hablar; eso es lo que puede sostenernos para ir en contravía.

Sigamos leyendo a ver qué más nos enseña la palabra hoy, dice aquí “Qué terrible eres Elías” Porque Elías se puso en contravía, pero él no estaba solo; aunque, nadie le ayudaba en esta tierra, Dios estuvo con él; y Dios le dio poder a su palabra; la palabra del que se pone de parte de Dios tiene la fuerza de Dios; Tercera enseñanza.

Muchas veces nos vamos a quedar solos, pero no estamos solos. El que se pone de parte de Dios, pone a Dios de su parte; y por qué dice La Biblia “Qué terrible eres Elías” Porque Elías con su sola palabra castigó como con un látigo a todo ese pueblo de Israel.

Resulta que el rey que existía en esa época, el rey Ajab, un cobarde, un tonto manejado por la esposa que era una arpía, llamada Jezábel; ese rey manejado por su perversa esposa, creía que era dueño de la vida, y que podía hacer lo que quisiera, y que no había quién detuviera sus pretensiones, ni quien frenara sus caprichos.

Entonces dijo Elías “Pues Vive Dios que mientras yo no lo ordene, no vuelve a llover en esta tierra” Y les cortó la lluvia con la palabra, con una palabra con una sola profecía; cortó la lluvia tres años, y seis meses duro sin llover; desde luego, eso derriba cualquier pretensión humana, porque el hambre y la debilidad entraron de lleno en ese pueblo.

El mensaje de Elías, ¿cuál era? “Con que tú crees que tu eres dueño de la vida, ¿no? Pues, entonces, yo voy hablar con el Dueño de la vida a ver qué piensa Él” “Con que tu crees que puedes hacer lo que tu quieras” Entonces, déjame yo habló con el que es Señor y Rey Majestuoso, a ver Él qué piensa”

Lo que hizo Elías fue recordarle a ese rey tonto, gobernado por una esposa perversa, “tu puedes tener el poder, pero tu no eres el más poderoso” Y estos son los profetas que necesitamos hoy.

Porque en las cámaras legislativas, especialmente en las cámaras legislativas, movidos como títeres por un poderoso movimiento, por una poderosa corriente en contra de la vida; en todas las cámaras legislativas de América Latina y de otros países, movidos por unos hilos criminales que tienen sus intereses políticos y económicos en todas partes, quieren disponer de la vida, como si fuera una moneda más.

En todas partes la estrategia es la misma: equiparar los derechos de las parejas homosexuales a las parejas heterosexuales; despenalizar el aborto; los intentos son los mismos en todos los países, ¿es una coincidencia? ¡Claro que no!

Detrás de ese movimiento que tiene que ver con todas esas cámaras legislativas en Colombia, en México, en Argentina, y en todas partes; detrás de eso están las fuerzas oscuras de la muerte que ven cuánto dinero se puede sacar de ahí.

Y esos legisladores se consideran como Ajab, o como Jezabel, los dueños de la vida; y por eso, necesitamos gente como Elías; gente que esté cerca de Dios; gente que escuche la voz de Dios, y gente que pueda, y sepa proclamar la gloria de Dios.

Necesitamos gente como Elías que esté cerca de Dios; cerca de la boca de Dios y que sepa leer este momento terrible; y que sepa mostrarle a esos legisladores que no son dueños de la vida, porque eso fue lo que mostró Elías; eso fue lo que Elías le mostró a Ajab y a Jezábel: “¿Con que tú lo manejas todo?” Vamos a ver qué haces tú si Dios te quita el agua. ¿Con qué tu lo manejas todo? Vamos a ver cómo vas a manejar eso.

Que triste que el ser humano sea tan terco, que triste que el ser humano sea tan obstinado, y que a veces sólo aprenda a golpes; pero no nos quejemos mucho, porque les apuesto a que todos nosotros, muchas veces, hemos aprendido lecciones importantes a golpes.

Y parece que así es el ser humano; y por eso, necesitamos gente como este Elías que recuerde quién es el dueño; que recuerde quién es el Señor. Llevamos, entonces, tres enseñanzas: primera, la fidelidad, el cristiano tiene que acostumbrarse a ir en contravía, y no debe extrañarse de ir en contravía.

Segundo, para ir en contravía necesita muchísimo amor; porque eso no basta que yo tengo convicciones, yo tengo principios, no; se necesita amor, y un amor que venga de lo alto, si no esté robustecido por el amor de Dios no se meta a estos cuentos, porque lo vuelven trizas.

Y en tercer lugar, necesitamos gente que tenga el oído pegado a la boca de Dios; que esté unido al corazón de Dios para que pueda obrar como Elías, y pueda recordarle a los poderes de esta tierra que no son dueños absolutos de la vida humana, porque quieren coger la familia y hacer lo que quieran con la familia.

Quieren tomar a los bebés y hacer lo que quieran con los bebés; que si es un embrión, entonces, lo podemos matar, volverlo cremita para sanarle la enfermedad de no se qué, a no sé quién; hacemos crema de bebé para sanarle la enfermedad a no sé quien. ¿Los que proponen esas leyes se dejarían volver crema para solucionarle la enfermedad a otra persona? ¡Que degeneración de la raza humana! Llevamos tres enseñanzas.

Vamos con la cuarta, dice el libro Eclesiástico “Un torbellino te arrebató a la altura, tropeles de fuego hacia el cielo” El final de la vida de Elías fue un poco misteriosa; fue un final misterioso realmente; no sabemos bien qué sucedió ahí.

De acuerdo con los libros de los Reyes que son los que cuentan esta historia, un carro de fuego se lo llevó; incluso, hay gente que dice: “¡Claro, los ovnis!” “¡Los extraterrestres!” Yo no creo que haya necesidad de afirmar eso; yo no creo que La Biblia dé para afirmar eso, pero el hecho es que el final de la vida de Elías es un poco misterioso; se lo llevó un carro de fuego.

Lo que a nosotros nos interesa, no es hacer una película de ciencia ficción sobre el carro de fuego, sino esto otro: “Está escrito que te reservan para el momento de aplacar la ira antes de que estalle, para reconciliar a los padres con los hijos y para restablecer a las tribus de Israel”

Esa frase atrae poderosamente mi atención, porque antes nos dijeron que Elías era un profeta terrible; y ahora, nos dicen que este profeta terrible tiene que estar reservado, o está reservado para antes de que estalle la ira, y para reconciliar a los padres con los hijos. ¡Una cosa misteriosa!

¿Por qué este profeta terrible; este profeta que pudo cerrar el cielo tres años y seis meses; por qué él es el que va a impedir que la ira estalle? ¿Por qué? Y ¿por qué él es el que va a reconciliar a los padres con los hijos?

Si nosotros miramos qué fue lo que hizo Elías; podemos entender por qué nos dice La Palabra de Dios eso; resulta que hay otra cualidad que tuvo Elías, y que también es muy necesaria hoy; estos tiempos son como para Elías.

Elías, alguna vez reunió al pueblo, esa anécdota es muy famosa, junto al monte Carmelo; y entonces, les dijo: “¿Hasta cuándo van a seguir cojeando de los dos pies? Si Yahvé es Dios, sigan a Yahvé; y si Baal es dios, sigan a Baal”

Es decir que Elías no solamente es el profeta de la fidelidad; y no solamente es el profeta del amor encendido a Dios; y no solamente es el profeta cercano a los designios de Dios; y por eso tiene poder.

Elías es el profeta de la confrontación; es el profeta de la verdad; es el profeta que lleva a la gente a ser verdadera; lleva a la gente a la verdad, porque el mundo está plagado de mentiras; Elías es el profeta que lleva a la verdad.

Porque nos dicen muchas mentiras, muchas; y por eso necesitamos de la verdad; cuando aparece la verdad y cuando se disuelve la mentira, el pecado retrocede; cuando aparece la verdad y retrocede la mentira, la reconciliación se hace posible.

La reconciliación de los padres con los hijos y de los hijos con los padres, es la reconciliación en una misma, en una sola y misma alianza; la alianza con Dios; no es posible tener familias unidas, sino se unen en Dios; sólo en Dios la familia alcanza unidad; sólo en Él.

La reconciliación de los padres con los hijos no es una simple terapia de familia; no es simplemente, tratemos de entendernos; lo que la familia necesita hoy no es, solamente, hablemos, dialoguemos; la familia necesita hablar y dialogar; desde luego, pero necesita hablar y dialogar en Dios y con Dios.

Sólo en la verdad de Dios, padres e hijos pueden llegar a abrazarse, a reconciliarse, y a reconocerse, porque nos dice la carta de Santiago, y ese texto no muere: “De Dios viene toda paternidad en el cielo y en la tierra”

El hecho de que haya papás y haya hijos, no es un invento del estado colombiano, ni del senado, ni de la cámara, ni de la adjudicatura; si hay papás y si hay hijos es por Dios; es Dios el que ha inventado el misterio de la paternidad, y Él es el Papá y de Él procede toda paternidad.

No es posible descubrir el misterio de la fecundidad, el misterio de dar vida; y no es posible volverse hacia el papá, hacia la mamá, y descubrir ahí la huella de Dios, que me dio la vida, eso no es posible sin Dios.

La familia no puede reconciliarse; la familia no puede abrazarse; la familia no puede reconstruirse sin Dios, y por eso, Elías es el profeta que lleva al hombre, a la mujer, al niño, a la niña, al adulto, al anciano; lo lleva a su verdad, y le ayuda a reconocer a Dios. Cuando reconocemos a Dios, entonces, podemos abrazarnos. La familia tiene su unidad en Dios.

Hermanos, dice aquí: “Está escrito que te reservan para el momento de aplacar la ira antes de que estalle” Y, dice uno, “bueno, pero si este profeta era un profeta que hacía esas cosas como cerrar el cielo; si era un profeta tan vigoroso; si era un profeta tan fuerte, ¿cómo así que para aplacar la ira?” Pues, ¡claro! Está muy bien dicho; desde luego, que está perfectamente dicho.

Lo que sucede es que a nadie le gusta que lo confronten, que le desarmen sus mentiras; pero, es preferible que a uno le desarmen las mentiras, a tener que vivir las consecuencias de los actos perversos o malvados.

Yo voy a decir algo que es muy doloroso; cuando se va a cometer un crimen, por ejemplo, un aborto; siempre, hay muchos argumentos; siempre se dan muchas razones: -No,… no estoy maduro. -¿No estás maduro para dar vida, pero ya estás maduro para matar? -Soy muy pobre, y no hay una ayuda posible. -¿para…?

Hay una cantidad de argumentos que se dan; pero son argumentos que cuando pasan los años, y la persona los repasa, ¿qué hace? Llora. Era mentira. Y, usted le puede preguntar, y yo sé que esto es muy doloroso decirlo aquí, pero tengo que decirlo; porque me toca ser en parte un Elías chiquito, hay que decirlo.

Después de veinte años, de quince años, de doce años del aborto: -Hágame el favor de escribirme en este papel, lo que usted decía, y dígame de esos veinticinco, treinta, u ochenta argumentos que usted decía en esa época, dígame: ¿cuál vale la pena hoy? Y la persona dice: -“Ninguno de esos; yo hoy le daría una patada a todas esas mentiras, y preferiría tener a mi niño. Entonces, era mentira.

Hasta minuto 22:24