O283001a
Fecha: 19961016
Título:
Original en audio: 7 min. 38 seg.
CONTINUARÁ LA TRANSCRIPCIÓN
Son duras las palabras del Señor en este evangelio contra los fariseos y contra los juristas.
La crítica constante a los fariseos es hipocrecía, y la crítica a los escribas y a los juristas es el hacer leyes pesadas como fardos para los demás, y quedarse uno tranquilo.
Esa dureza de las plabras risto hace que quizá lo m iremos en nuestro corazón como disguastado, como bravo. Indudablemente, palabras de este género tuvieron que ser dichas con cierto disgusto, probablemente con ira. Pero yo creo que si nos quedamos sólo en la ira nos puede pasar como a la niña que no ha hecho las tareas y llega el papá y la regaña, y entonces saca una conclusión: ""Mi papá estaba muy bravo".
Quedarse en la braveza o en la bravura, quedarse en la ira o el disgusto de Jesús, no es entrar mucho en su palabra y en su misterio.
Y quedarse uno solamente en obrar lo que lo ponga contento al otro, o dejar de obrar lo que le produzca mala cara, eso no es todavía verdaderamente obrar según el Espíritu. Además, pensemos que la expresión que utiliza cristo: "¡Ay de vosotros!" (véase San Lucas 11,42-44), no es tanto un insulto, porque para insultar existían palabras en el arameo y en el griego, y las ha habido en todos los idiomas.