Diferencia entre revisiones de «Camino de Sanación Tema 5 de 5»

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Estas son las palabras de San Pablo. Dice él: "Yo, el prisionero de Cristo, les exhorto a que se muestren dignos de la vocación que han recibido. Mantengan entre ustedes lazos de paz, permanezcan unidos en el mismo espíritu. Ustedes han sido llamados a una misma vocación y a una misma esperanza"[[:Categoría:Efesios 004_001-004|Carta a los Efesios 4,1-4]].
 
Estas son las palabras de San Pablo. Dice él: "Yo, el prisionero de Cristo, les exhorto a que se muestren dignos de la vocación que han recibido. Mantengan entre ustedes lazos de paz, permanezcan unidos en el mismo espíritu. Ustedes han sido llamados a una misma vocación y a una misma esperanza"[[:Categoría:Efesios 004_001-004|Carta a los Efesios 4,1-4]].
  
Y luego dice: "Hasta que todos alcancemos la unida en la fe y el conocimiento del Hijo de Dios, y lleguemos a se el hombre perfecto con esa madurez, que no es otra cosa que la plenitud de Cristo" [[:Categoría:Efesios 004_013|Carta a los Efesios 4,13]].
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Y luego dice: "Hasta que todos alcancemos la unida en la fe y el conocimiento del Hijo de Dios, y lleguemos a ser el hombre perfecto con esa madurez, que no es otra cosa que la plenitud de Cristo" [[:Categoría:Efesios 004_013|Carta a los Efesios 4,13]].
  
Hermanos, Cristo tiene que crecer en nosotros y llegar a la madurez en nosotros. El mismo Apóstol San Pablo dijo en la Carta a los Gálatas. "Ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí" [[:Categoría:Gálatas 002_020|Carta a los Efesios 2,20]]. Cristo había crecido, Cristo había tomado posesión de su reino en la persona de San Pablo
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Hermanos, Cristo tiene que crecer en nosotros y llegar a la madurez en nosotros. El mismo Apóstol San Pablo dijo en la Carta a los Gálatas. "Ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí" [[:Categoría:Gálatas 002_020|Carta a los Efesios 2,20]]. Cristo había crecido, Cristo había tomado posesión de su reino en la persona de San Pablo. Cuando Cristo crece en una persona, esa persona crece en la santidad.
  
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Y cuando podemos decir con San Pablo. "Ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí" [[:Categoría:Gálatas 002_020|Carta a los Gálatas 2,20]], en ese momento se habla de santidad. Ser santos es eso: ser santos es el fruto de haberle dado permiso a Cristo para que crezca en nosotros, ¿pero quién acompaña ese crecimiento? La misma mamá que acompañó el crecimiento de Cristo cabeza, y esa es María. María, que acompañó el crecimiento de Cristo cabeza, María acompaña el crecimiento de Cristo en ti.
  
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Eso es lo que María quiere hacer en tu vida: quiere acompañar ese crecimiento, "hasta que llegues a una plenitud, a una madurez" [[:Categoría:Efesios 004_013|Carta a los Efesios 4,13]], dice San Pablo, hasta que "seamos santos e inmaculados en su presencia por el amor" [[:Categoría:Efesios 001_004|Carta a los Efesios 1,4]].
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Entonces María tiene una verdadera maternidad en nosotros: maternidad espiritual, pero no maternidad fantasiosa o imaginada, no es una maternidad irreal, es una maternidad espiritual, porque es en el orden del Espíritu, en el orden del Espíritu Santo, que es el que va formando a Cristo en nosotros.
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El Ángel Gabriel le explicó a María: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti" [[:Categoría:Lucas 001_035|San Lucas 1,35]], ese es el mismo Espíritu que viene en nosotros, ese Espíritu forma a Cristo en nosotros, ese Espíritu nos renueva, nos transforma. Ese Espíritu que renueva la faz de la tierra, quiere que dejemos atrás las obras antiguas, dejemos el hombre viejo marcado por el peso del pecado, y seamos criaturas nuevas, renovadas en la hermosura de Jesús. Decía San Pablo: "Llevamos en nuestro rostro descubierto la gloria de Cristo" [[:Categoría:2 Corintios  003_018|2 Corintios 3,18]].
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Y María está ahí acompañando ese proceso, María está ahí con una verdadera maternidad. Por eso, la vida del cristiano, sea que lo sepa o que no lo sepa, está siempre acompañada de la presencia, la intercesión y el ejemplo de la Santísima Virgen. Esto se cumple, incluso, para los protestantes, que es una cosa que me parece muy triste. El protestante niega a María, pero María no niega al protestante; el protestante le da la espalda a María, pero María no le da la espalda al protestante.
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Revisión del 18:59 23 mar 2014


Mis Hermanos:

Cuando Jesús hizo su primer milagro en las bodas de Caná, estaba María; cuando Jesús muere en la Cruz, al pie de la Cruz está María; cuando los Discípulos imploran el don del Espíritu Santo, cercana ya la fiesta de Pentecostés, ahí está María. María acompaña el nacimiento y el crecimiento del pueblo de Dios.

Es apenas natural, porque ese pueblo nuevo de Dios, es también el cuerpo de Cristo, y ese pueblo nuevo de Dios, que es el cuerpo de Cristo, no puede nacer de otro corazón o de otro vientre, sino de allí donde nació la cabeza de ese cuerpo.

Los bebés no tienen dos mamás, ¿qué tal un bebé que tuviera una mamá para la cabeza y otra mamá para el cuerpo? Eso no puede ser. La misma mamá de la cabeza es la mamá del cuerpo. Cristo es la cabeza, la mamá de la cabeza es María, la mamá del cuerpo es María. Las mamás no tienen dos amores, un amor para la cabeza del bebé y otro amor para el cuerpo del bebé. la mamá, con el mismo amor con que ama la cabeza, ama el cuerpo. María, con el mismo amor con que ama la cabeza, que es Cristo, ama al cuerpo de Cristo, que somos nosotros.

María no tiene dos amores, María tiene un solo amor que se llama Jesucristo, y María nos ama en razón de Jesucristo, por eso se llama a la Santísima Virgen "Madre nuestra en el orden de la gracia", porque María ama a Cristo, ama que Cristo se forme en nosotros, quiere que Cristo se forme en nosotros, esa es María.

El amor de María es un amor en razón de Cristo. La manera como María nos ama es para que en nosotros se forme Jesucristo. Se puede decir que en el Bautismo recibimos como una semilla de la vida cristiana, esa semilla tiene que crecer. El Apóstol San Pablo nos dice, en el capítulo cuarto de la Carta a los Efesios, que Cristo tiene que crecer en nosotros hasta alcanzar su plenitud. Tenemos que llegar a la madurez del hombre perfecto en Cristo. Y ese crecimiento de Cristo en nosotros, eso es exactamente lo que María quiere para nosotros.

Estas son las palabras de San Pablo. Dice él: "Yo, el prisionero de Cristo, les exhorto a que se muestren dignos de la vocación que han recibido. Mantengan entre ustedes lazos de paz, permanezcan unidos en el mismo espíritu. Ustedes han sido llamados a una misma vocación y a una misma esperanza"Carta a los Efesios 4,1-4.

Y luego dice: "Hasta que todos alcancemos la unida en la fe y el conocimiento del Hijo de Dios, y lleguemos a ser el hombre perfecto con esa madurez, que no es otra cosa que la plenitud de Cristo" Carta a los Efesios 4,13.

Hermanos, Cristo tiene que crecer en nosotros y llegar a la madurez en nosotros. El mismo Apóstol San Pablo dijo en la Carta a los Gálatas. "Ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí" Carta a los Efesios 2,20. Cristo había crecido, Cristo había tomado posesión de su reino en la persona de San Pablo. Cuando Cristo crece en una persona, esa persona crece en la santidad.

Y cuando podemos decir con San Pablo. "Ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí" Carta a los Gálatas 2,20, en ese momento se habla de santidad. Ser santos es eso: ser santos es el fruto de haberle dado permiso a Cristo para que crezca en nosotros, ¿pero quién acompaña ese crecimiento? La misma mamá que acompañó el crecimiento de Cristo cabeza, y esa es María. María, que acompañó el crecimiento de Cristo cabeza, María acompaña el crecimiento de Cristo en ti.

Eso es lo que María quiere hacer en tu vida: quiere acompañar ese crecimiento, "hasta que llegues a una plenitud, a una madurez" Carta a los Efesios 4,13, dice San Pablo, hasta que "seamos santos e inmaculados en su presencia por el amor" Carta a los Efesios 1,4.

Entonces María tiene una verdadera maternidad en nosotros: maternidad espiritual, pero no maternidad fantasiosa o imaginada, no es una maternidad irreal, es una maternidad espiritual, porque es en el orden del Espíritu, en el orden del Espíritu Santo, que es el que va formando a Cristo en nosotros.

El Ángel Gabriel le explicó a María: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti" San Lucas 1,35, ese es el mismo Espíritu que viene en nosotros, ese Espíritu forma a Cristo en nosotros, ese Espíritu nos renueva, nos transforma. Ese Espíritu que renueva la faz de la tierra, quiere que dejemos atrás las obras antiguas, dejemos el hombre viejo marcado por el peso del pecado, y seamos criaturas nuevas, renovadas en la hermosura de Jesús. Decía San Pablo: "Llevamos en nuestro rostro descubierto la gloria de Cristo" 2 Corintios 3,18.

Y María está ahí acompañando ese proceso, María está ahí con una verdadera maternidad. Por eso, la vida del cristiano, sea que lo sepa o que no lo sepa, está siempre acompañada de la presencia, la intercesión y el ejemplo de la Santísima Virgen. Esto se cumple, incluso, para los protestantes, que es una cosa que me parece muy triste. El protestante niega a María, pero María no niega al protestante; el protestante le da la espalda a María, pero María no le da la espalda al protestante.

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