Diferencia entre revisiones de «Camino de Sanación Tema 1 de 5»

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Jesús tiene una mirada luminosa, transparente, pura, penetrante, santa. Y viendo todo eso, le pregunta a este hombre: "¿Tú qué quieres que cambie en tu vida?" Y ahora se pregunta uno si ese hombre escogió bien o escogió mal. Seguramente, escogió algo bueno, pero quizás ha podido escoger mejor y quizás ha podido escoger más. Fíjate que esa pregunta de Cristo es una pregunta bastante profunda.
 
Jesús tiene una mirada luminosa, transparente, pura, penetrante, santa. Y viendo todo eso, le pregunta a este hombre: "¿Tú qué quieres que cambie en tu vida?" Y ahora se pregunta uno si ese hombre escogió bien o escogió mal. Seguramente, escogió algo bueno, pero quizás ha podido escoger mejor y quizás ha podido escoger más. Fíjate que esa pregunta de Cristo es una pregunta bastante profunda.
  
Hay otro pasaje en la Biblia en que encontramos a Dios preguntándole a alguien qué quiere. El Hijo de David, que le sucedió en el trono, se llamaba Salomón. Salomón era muy joven cuando subió al trono, y en un sueño se le apareció Dios, y le dijo algo parecido a lo que Jesús le dijo al ciego. Dios le dijo a Salomón: "Pídeme un deseo
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Hay otro pasaje en la Biblia en que encontramos a Dios preguntándole a alguien qué quiere. El Hijo de David, que le sucedió en el trono, se llamaba Salomón. Salomón era muy joven cuando subió al trono, y en un sueño se le apareció Dios, y le dijo algo parecido a lo que Jesús le dijo al ciego. Dios le dijo a Salomón: "Pídeme un deseo", "pide algo que quieras" [[:Categoría:1 Reyes 003_005|1 Reyes 3,5]], y Salomón pidió sabiduría, aunque la traducción primera y original dice: "Dame un corazón que sepa escuchar" [[:Categoría:1 Reyes 003_009|1 Reyes 3,9]].
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Dios lo felicitó
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Revisión del 19:14 1 mar 2014


Hermanos Amados:

Empecemos recordando algunos textos que nos muestran lo que sucede cuando Jesús sana.

Yo me acuerdo mucho de un pasaje: cuando está Jesús cerca de Jericó, y hay un ciego, un ciego que oye el paso de Jesús, y el tumulto. Y este hombre pregunta qué sucede, y le dicen: "Es Jesús que pasa". Y él empieza a gritar: "¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!" San Marcos 10,47; "¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!" San Marcos 10,47.

La gente le decía al ciego que se callara; pero él gritaba más fuerte, ¿qué era lo que gritaba? "¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!" Marcos 10,48, esa oración se la tiene que saber todo cristiano, es una oración muy importante: "Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí" San Marcos 10,47-48. La gente en la multitud le decía la ciego que se callara; pero él gritaba más fuerte.

Finalmente, Jesús lo mandó llamar y le hizo una pregunta: "¿Qué quieres que haga por ti?" San Marcos 10,51. Y el hombre respondió: "Que yo vuelva a ver" San Marcos 10,51. Fíjate, era un hombre que había tenido vista, y la había perdido. Y entonces Jesús sana a este hombre, y él empieza a seguir a Cristo por el camino.

Ese pasaje es el primero que necesitamos el día de hoy: un ciego que pide limosna al borde del camino, oye un tumulto, pregunta qué está pasando, "es Jesús que pasa", él sabe algo sobre Jesús, y empieza a gritar, ¿qué es lo que grita? "¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!" San Marcos 10,47-48. Y Jesús, a pesar de que la gente quería que el hombre se callara, él no se calló. Entonces Jesús le dice al hombre que se acerque, y él se acerca, y cuando él se acerca, Jesús le hace una pregunta, ¿qué es lo que le pregunta Jesús? "¿Qué quieres que haga por ti?" San Marcos 10,51.

Esas frase yo necesito las aprendamos porque ahí es donde está la enseñanza. ¿Qué fue lo que le preguntó Jesús? "¿Qué quieres que haga por ti?" San Marcos 10,51. Y el hombre respondió: "Que yo vuelva a ver" San Marcos 10,51.

O sea que tenemos que aprendernos tres frases: La oración: "¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!" San Marcos 10,47-48; la pregunta de Jesús: "¿Qué quieres que haga por ti?" San Marcos 10,51; y la respuesta del hombre: "Que yo vuelva a ver" San Marcos 10,51, esas son las tres frases que necesitamos en este momento.

Y la vamos a mirar, y el Señor nos va a mostrar cómo sucede esa maravilla de la sanación, y qué podemos aprender de este pasaje del Evangelio. ¿por qué este hombre llama a Jesús "Hijo de David"? San Marcos 10,47-48. ¿Cuál es ese David? El rey David, ¿y por qué el ciego le dice a Jesús "Hijo de David? San Marcos 10,47-48, pues mira: porque Hijo quiere decir ahí, el descendiente. Efectivamente, San Mateo dice que Jesús era descendiente de David", pero quiere decir más que eso.

Hijo de David quiere decir: "Tú eres el nuevo David". ¿Y por qué es tan importante David? Porque David es el modelo del rey. David es el gran rey que todos recordaban. David es como la referencia de lo que es un verdadero rey. Y la época de David quedó siempre como una referencia, como un recuerdo, un recuerdo imborrable para el pueblo. La época de David es la época en que la gente pudo experimentar el reinado de Dios. Ellos sintieron la protección, el poder y la bendición de Dios en la época de David.

Porque David logró dos cosas: Frenar a los enemigos, es decir, a los filisteos, y traer un tiempo de bendición y de abundancia. Por eso david es la referencia; no hubo otro rey como David, no hubo otro. David es el recuerdo más dulce en el pueblo hebreo, es el recuerdo de una época de seguridad, de prosperidad y de bendición.

Entonces cuando se le dice a Jesús: "Hijo de David" San Marcos 10,47-48, lo que se está diciendo es: "Tú eres el nuevo David, tú eres el Mesías de Dios, tú eres el que Dios nos envía, tú eres el que trae la protección y la bendición de Dios", eso es lo que significa "Jesús, Hijo de David" San Marcos 10,47-48.

Es decir, es una confesión mesiánica: "Tú eres Mesías, tú eres Ungido de Dios, tú eres el que puede traer protección y bendición. Protección, para poner lejos de nosotros a nuestros enemigos; bendición, para traer la abundancia, los bienes del cielo, eso eres tú", y eso es lo que significa" "Hijo de David" San Marcos 10,47-48.

Una vez más, ¿cual es la oración del ciego? "Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí" San Marcos 10,47-48. Uno entiende esa oración. Ese hombre está llamando a Jesús, está reconociendo el título de Jesús y está exponiendo su necesidad, su súplica. Él gritaba, la gente quería que él se callara; pero el hombre no se calló, él siguió gritando más fuerte, Jesús lo llamó, y Jesús le hizo una pregunta, y esa pregunta es: "¿Qué quieres que haga por ti?" San Marcos 10,51, esa es la pregunta de Jesús. Y en esa pregunta, mis hermanos, está el corazón de esta enseñanza.

¿Cuál era la dolencia que tenía ese hombre? Era ciego, todo el mundo se daba cuenta que él era ciego. En una de las versiones del Evangelio dice que él "arrojó el manto y se fue corriendo, -seguramente dando tumbos-, se fue donde Jesús" San Marcos 10,50. ¿Por qué Jesús le pregunta: "¿Qué quieres que haga por ti?" San Marcos 10,51, si era tan evidente el problema de ese hombre? Es una cosa que lo hace pensar a uno.

Era muy fácil darse cuenta qué era lo que le pasaba a este señor. Todos podían darse cuenta qué era lo que le sucedía. ¿Por qué Jesús le hace esa pregunta? Yo les confieso que yo mismo me lo he preguntado muchas veces, ¿por qué Jesús le hace esa pregunta a este señor? Se veía que estaba ciego, ¿por qué le pregunta eso? La ceguera era algo de lo que todo el mundo podía darse cuenta, ¿pero qué tal que la ceguera no fuera el único problema de él?

Vamos a recordar otro pasaje del Evangelio, uno que ustedes y yo recordamos muy bien. Una vez estaba Jesús enseñando en una casa y le trajeron un paralítico, como había demasiada gente, ¿qué tuvieron que hace? Tuvieron que quitar un pedazo del techo para bajar a ese hombre, ¿y ese otro hombre qué problema tenía? Era un paralítico, ¿se notaba que ese hombre era paralítico? Sí. ¿Se notaba que era pecador? No.

Si yo veo a una persona paralítica, lo primero que me inspira es, seguramente, compasión, pesar; pero descubrir que la persona es un pecador, eso lo vio únicamente Jesús, Él fue el que se dio cuenta. Es decir, hay daños, hay dolencias que se ven, y hay dolencias que no se ven. Todo elmundopodía darse cuenta que ese era un paralítico, pero no todo el mundo podía darse cuenta que él era un pecador. Entonces, hay males, hay dolencias que se ven, y hay dolencias que no se ven.

Volvamos a nuestro pasaje anterior, ahí estábamos con un ciego. La oración que decía el ciego era: Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí" San Marcos 10,47-48. Jesús le hace una pregunta al ciego, la pregunta que Jesús le hizo al ciego fue: "¿Qué quieres que haga por ti?" San Marcos 10,51.

Y ahora empiezo a sentir en mi corazón un poquito de tristeza porque resulta que el ciego dio esta respuesta: "Que yo vuelva a ver" San Marcos 10,51. ¿Y por qué pidió tan poquito? Eso me da pesar. Para él es mucho, pero pidió poquito. Imagínate lo que le dijo Jesús, le dijo: "¿Qué quieres que haga por ti?" San Marcos 10,51, y el hombre lo que responde es: "Que yo vuelva a ver" San Marcos 10,51.

Es algo grande, pero es poquito; es algo grande, porque es, ciertamente, una limitación muy dolorosa no poder ver; es algo grande, pero también es algo pequeño. Tienes a Jesús frente a ti, y este hombre pidió: "Que yo vuelva a ver" San Marcos 10,51.

Yo creo que ya vamos entendiendo el sentido de la pregunta de Jesús. Yo voy a cambiar un poquito la pregunta de Jesús, para que entendamos lo que está sucediendo en esa escena. "Qué tal que Jesús le preguntara esto a este hombre y a ti?: "¿Hasta dónde quieres que llegue en tu vida?" Eso es lo que Jesús le está preguntando. Te la traduzco de otra manera: "Cuánto esperas recibir?" Cuando uno cambia la pregunta de este modo, empieza a ver que la respuesta del ciego, a pesar de que nos parece muy grande, en realidad era muy pequeña.

"¿Cuánto esperas recibir de mí?" "¿Qué quieres que haga por ti?" "¿Hasta dónde quieres que llegue en tu vida?" Lo que podemos suponer es esto: Que Jesús veía las cosas de una manera, y el ciego, a pesar de que estaba ciego, veía las cosas de otra manera. Seguramente, Jesús, lo mismo que en la historia del paralítico que fue bajado por el techo, seguramente, Jesús, veía en este hombre muchas más cosas que necesitaban ser curadas, muchas más cosas que necesitaban ser bendecidas, muchas más cosas que necesitaban ser sanadas.

Nosotros, cuando nos miramos a nosotros mismos, miramos un pedacito, un poquito, pero Jesús mira mucho. El hombre tenía en su mente, en su corazón, el hombre tenía una sola preocupación: recuperar su vista física, que sus ojos fueran sanados, pero ese no era el único problema que él tenía. Lo mismo que en el caso del paralítico, cualquiera hubiera pensado: "Ese paralítico lo que necesita es que le curen su parálisis", pero ese era solamente uno de los problemas que él tenía, de hecho, no era el problema más grave.

¿Qué le dijo Jesús a ese paralítico cuando ya lo pusieron delante de Él? "Tus pecados han sido perdonados" San Marcos 2,5. Es decir que Jesús veía algo que este hombre no veía, o que lo veía pero no lo decía. Jesús ve más, Jesús es el que sabe todo lo que tiene que ser sanado, cambiado, transformado, renovado, bendecido, liberado en nosotros, sólo Jesús lo sabe. Sólo Jesús sabe, sólo Jesús ve todo eso, Jesús está viendo, todo, todo eso, todo lo que tenía que ser sanando, transformado, reformado.

Jesús tiene una mirada luminosa, transparente, pura, penetrante, santa. Y viendo todo eso, le pregunta a este hombre: "¿Tú qué quieres que cambie en tu vida?" Y ahora se pregunta uno si ese hombre escogió bien o escogió mal. Seguramente, escogió algo bueno, pero quizás ha podido escoger mejor y quizás ha podido escoger más. Fíjate que esa pregunta de Cristo es una pregunta bastante profunda.

Hay otro pasaje en la Biblia en que encontramos a Dios preguntándole a alguien qué quiere. El Hijo de David, que le sucedió en el trono, se llamaba Salomón. Salomón era muy joven cuando subió al trono, y en un sueño se le apareció Dios, y le dijo algo parecido a lo que Jesús le dijo al ciego. Dios le dijo a Salomón: "Pídeme un deseo", "pide algo que quieras" 1 Reyes 3,5, y Salomón pidió sabiduría, aunque la traducción primera y original dice: "Dame un corazón que sepa escuchar" 1 Reyes 3,9.

Dios lo felicitó

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