Diferencia entre revisiones de «I333002a»

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Y resulta que ya nos encontramos en el capítulo número diecinueve de San Lucas, es evidente que estamos llegando a la culminación del Año Litúrgico.
 
Y resulta que ya nos encontramos en el capítulo número diecinueve de San Lucas, es evidente que estamos llegando a la culminación del Año Litúrgico.
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Y está bien que utilice yo la palabra "culminación" porque de eso es de lo que se trata, de llegar al culmen. El Año Litúrgico no es simplemente una repetición, sino que es una invitación reiterada; el Año Litúrgico es la insistente llamada del amor de Dios, a través de la celebración de la Iglesia, para que nosotros asumamos más y más la Palabra de Cristo, el Espíritu de Cristo, el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Para eso tenemos la Liturgia, para unirnos a nuestro Salvador y para ser uno con Él en la ofrenda de alabanza al Padre Celestial.
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Bueno, este Año Litúrgico va llegando a su culminación, de hecho el próximo domingo ya es el domingo de la solemnidad de Cristo Rey, es decir, el domingo culmen, el domingo que nos recuerda que finalmente todo este camino, toda esta celebración, es un modo de reconocer lo que un día verán nuestros ojos por misericordia de Dios.

Revisión del 14:24 14 nov 2011

Fecha: 20111116

Título:

Original en audio: 4 min. 48 seg.


Los días entre semana tomamos el evangelio en una secuencia: primero, de Marcos, pasajes sucesivos nos van llevando por todo el evangelio de Marcos. Terminamos Marcos y entonces empezamos con San Mateo, y después de muchas semanas con San Mateo, empezamos con Lucas. Esa es la manera como se distribuyen los pasajes el Evangelio para la Misa en las Misas de entre semana: primero Marcos, al principio del año, luego Mateo, y luego Lucas.

Y resulta que ya nos encontramos en el capítulo número diecinueve de San Lucas, es evidente que estamos llegando a la culminación del Año Litúrgico.

Y está bien que utilice yo la palabra "culminación" porque de eso es de lo que se trata, de llegar al culmen. El Año Litúrgico no es simplemente una repetición, sino que es una invitación reiterada; el Año Litúrgico es la insistente llamada del amor de Dios, a través de la celebración de la Iglesia, para que nosotros asumamos más y más la Palabra de Cristo, el Espíritu de Cristo, el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Para eso tenemos la Liturgia, para unirnos a nuestro Salvador y para ser uno con Él en la ofrenda de alabanza al Padre Celestial.

Bueno, este Año Litúrgico va llegando a su culminación, de hecho el próximo domingo ya es el domingo de la solemnidad de Cristo Rey, es decir, el domingo culmen, el domingo que nos recuerda que finalmente todo este camino, toda esta celebración, es un modo de reconocer lo que un día verán nuestros ojos por misericordia de Dios.