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Es decir, los tesoros que se amontonan en esta tierra son aquellas transacciones, es la lógica de la transacción: doy algo y espero recibir lo mismo. Entonces yo invito a mis amigos y mis amigos me invitan; si una persona es amable conmigo, yo soy amable con esa persona; si alguien es de fiar, entonces yo puedo darle algo y puedo esperar que me retribuya lo mismo. | Es decir, los tesoros que se amontonan en esta tierra son aquellas transacciones, es la lógica de la transacción: doy algo y espero recibir lo mismo. Entonces yo invito a mis amigos y mis amigos me invitan; si una persona es amable conmigo, yo soy amable con esa persona; si alguien es de fiar, entonces yo puedo darle algo y puedo esperar que me retribuya lo mismo. | ||
| − | Pero resulta que lo que Dios espera de nosotros es que nosotros seamos imagen y semejanza suya, y como explica el Sermón de la Montaña,Dios tiene otra manera de obrar. | + | Pero resulta que lo que Dios espera de nosotros es que nosotros seamos imagen y semejanza suya, y como explica el Sermón de la Montaña, Dios tiene otra manera de obrar. La generosidad de Dios no cabe ciertamente dentro de le estrechez de esas transacciones en donde siempre estoy esperando recibir lo mismo que estoy dando. La expresión que utiliza Cristo en el Semón de la Montaña es: "Dios hace salir el sol sobre malos y buenos y deja caer la lluvia sobre justos e injustos" Mateo 5,45 |
Revisión del 14:27 29 oct 2011
Fecha: 20111031
Título:
Original en audio: 4 min. 7 seg.
Considero que este capítulo número catorce del evangelio según San Lucas nos lleva a uno de los puntos más importantes en la enseñanza de Jesucristo, es el famoso tema de las dos lógicas o de los dos bancos. Para explicarlo conviene recordar un pasaje de otro evangelio.
En el capítulo sexto de San Mateo, en el contexto del Sermón de la Montaña, Cristo nos invita a no amontonar tesoros en la tierra. Él dice: "Quien amontona tesoros en la tierra tiene siempre el peligro y tiene siempre la zozobra, porque los tesoros de esta tierra están sujetos al ladrón que roba, la polilla que corroe" Mateo 6,19. Y nos dice más bien que amontonemos en el banco del cielo" Mateo 6,20, es decir, que nuestros tesoros estén a salvo.
Pero en ese pasaje no nos explica completamente qué quiere decir esto de hacer depósitos de nuestros tesoros en el cielo. El evangelio de este lunes nos ayuda a entender cómo se hacen esos depósitos, porque nos dice en este capítulo catorce de San Lucas que cuando nosotros invitamos a alguien que después nos va a retribuir, nos va a devolver la misma invitación, pues hemos quedado pagados.
Es decir, los tesoros que se amontonan en esta tierra son aquellas transacciones, es la lógica de la transacción: doy algo y espero recibir lo mismo. Entonces yo invito a mis amigos y mis amigos me invitan; si una persona es amable conmigo, yo soy amable con esa persona; si alguien es de fiar, entonces yo puedo darle algo y puedo esperar que me retribuya lo mismo.
Pero resulta que lo que Dios espera de nosotros es que nosotros seamos imagen y semejanza suya, y como explica el Sermón de la Montaña, Dios tiene otra manera de obrar. La generosidad de Dios no cabe ciertamente dentro de le estrechez de esas transacciones en donde siempre estoy esperando recibir lo mismo que estoy dando. La expresión que utiliza Cristo en el Semón de la Montaña es: "Dios hace salir el sol sobre malos y buenos y deja caer la lluvia sobre justos e injustos" Mateo 5,45