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El sentir del corazón femenino está abierto a la vida y a la belleza; nosotros, los hombres, solo podemos imaginarnos lo que eso significa. Porque la mujer está unida a la corriente de la vida, las corrientes de la vida pasan por ella, y por esto la serpiente atacó en primer lugar a la mujer, no poque la viera más debíl como algunos han dicho, sino porque la vio más cercana a la vida. | El sentir del corazón femenino está abierto a la vida y a la belleza; nosotros, los hombres, solo podemos imaginarnos lo que eso significa. Porque la mujer está unida a la corriente de la vida, las corrientes de la vida pasan por ella, y por esto la serpiente atacó en primer lugar a la mujer, no poque la viera más debíl como algunos han dicho, sino porque la vio más cercana a la vida. | ||
| − | El ser masculino, en cambio, no | + | El ser masculino, en cambio, no tiene esa capacidad; todo lo que sale de su cuerpo sale muerto, y po esto tiene una referencia hacia la mujer. Jesús lo dice en el evangelio, recordando las palabras del Génesis: "Dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer" [[:Category:Mateo 019_005|San Mateo 19,5]]. |
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| + | No dice: "Saldrá el hombre de una casa, saldrá la mujer de otra casa y formarán otra casa". El movimiento que se plantea es: "El hombre sale de su casa y busca", y el que busca es porque no tiene, porque necesita. | ||
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| + | En la mujer están las corrientes de la vida, y por eso lo que le sucede a la mujer le sucederá a la sociedad, y los valores de la sociedad aparecerán en la mujer, y por eso hasta cierto punto es natural la comparación del profeta Ezequiel, que aparece también en otros profetas. | ||
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| + | Y es lo mismo que vemos hoy. Hay una serie de cosas que están unidas: la vida, los niños, la familia, la mujer y la sociedad. Esas cinco realidades están profundamente unidas. Donde no se quiere a los niños, por ejemplo, no se quiere a la vida, y no se quiere a la mujer, y no se quiere a la sociedad. | ||
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| + | Donde se utiliza a la mujer, o donde la mujer, llena de orgullo o de prtensiones, se olvida de la familia, entonces las consecuencias están para los niños, y están para la sociedad, y están para el repeto a la vida. | ||
Revisión del 16:43 14 jun 2010
Fecha: 19980814
Título:
Original en audio: 6 min. 39 seg.
EN TRANSCRPCIÓN
Mujeres son el término de comparación y de enseñanza en estas lecturas que nos presenta la Iglesia hoy. El pueblo de Israel comparado con una mujer, y luego la enseñanza de Jesús sobre la mujer o sobre la esposa.
Esta comparación que hace Ezequiel tiene dos aspectos, y por eso hoy se proponían dos lecturas para escoger: una, así como más fuerte, -ambas tomadas del capítulo dieciséis-, una cuenta la historia de amor de Dios con el pueblo, cómo fue educando a esta mujer que representa al pueblo, cómo la fue cuidando, cómo la enamoró, y cómo después de que esta mujer se sintió segura, se prostituyó y olvidó a su señor.
La segunda opción nos presenta el perdón misericordioso que Dios le ofrece a este pueblo en figura de mujer, y cómo le ofrece reconstruir la alianza. La alianza es como el matrimonio, el pueblo es como la mujer y Dios es como el esposo. Esta es la proporción.
¿Por qué se puede comparar a un pueblo con una mujer? ¿Qué tienen en común? ¿Y qué dice esto de la mujer y qué dice esto de la multitud o del pueblo?
El sentir del corazón femenino está abierto a la vida y a la belleza; nosotros, los hombres, solo podemos imaginarnos lo que eso significa. Porque la mujer está unida a la corriente de la vida, las corrientes de la vida pasan por ella, y por esto la serpiente atacó en primer lugar a la mujer, no poque la viera más debíl como algunos han dicho, sino porque la vio más cercana a la vida.
El ser masculino, en cambio, no tiene esa capacidad; todo lo que sale de su cuerpo sale muerto, y po esto tiene una referencia hacia la mujer. Jesús lo dice en el evangelio, recordando las palabras del Génesis: "Dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer" San Mateo 19,5.
No dice: "Saldrá el hombre de una casa, saldrá la mujer de otra casa y formarán otra casa". El movimiento que se plantea es: "El hombre sale de su casa y busca", y el que busca es porque no tiene, porque necesita.
En la mujer están las corrientes de la vida, y por eso lo que le sucede a la mujer le sucederá a la sociedad, y los valores de la sociedad aparecerán en la mujer, y por eso hasta cierto punto es natural la comparación del profeta Ezequiel, que aparece también en otros profetas.
Y es lo mismo que vemos hoy. Hay una serie de cosas que están unidas: la vida, los niños, la familia, la mujer y la sociedad. Esas cinco realidades están profundamente unidas. Donde no se quiere a los niños, por ejemplo, no se quiere a la vida, y no se quiere a la mujer, y no se quiere a la sociedad.
Donde se utiliza a la mujer, o donde la mujer, llena de orgullo o de prtensiones, se olvida de la familia, entonces las consecuencias están para los niños, y están para la sociedad, y están para el repeto a la vida.