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San Pedro empezó a predicar, empezó a decir a todos aquellos judíos que se encontraban en Jerusalén, que las promesas que Dios había hecho a los Patriarcas, las promesas que Dios había dado a través de los Profetas, todas tenían su cumplimiento en Jesucristo, y que en la Resurrección de Jesucristo, Dios había mostrado su victoria sobre el pecado y sobre la muerte.
 
San Pedro empezó a predicar, empezó a decir a todos aquellos judíos que se encontraban en Jerusalén, que las promesas que Dios había hecho a los Patriarcas, las promesas que Dios había dado a través de los Profetas, todas tenían su cumplimiento en Jesucristo, y que en la Resurrección de Jesucristo, Dios había mostrado su victoria sobre el pecado y sobre la muerte.
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Pedro empieza a hablar, empieza a predicar. El contenido de su predicación es Jesucristo, el poder de su predicación es el poder que le da el Espíritu.
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La predicación tuvo un efecto impresionante. Nos dice el libro de los Hechos de los Apóstoles, que "cerca de tres mil personas se convirtieron con ese sermón de San Pedro" (''véase'' Hechos de los Apóstoles 2,41). Es decir, ahí vemos cómo nace la Iglesia.
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''Hay una persona que es el apóstol. El apóstol es el enviado, y es enviado porque es testigo, porque puede dar fe de aquello que ha acontecido en Jesucristo y de aquello que sucede a través de Jesucristo. Ese es el apóstol.''
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''El apóstol da ese mensaje, el apóstol pronuncia ese testimonio. Y las personas que tienen el corazón dispuesto, las personas que abren sus oídos al poder de la Palabra de Dios, reciben como si fuera una semilla este mensaje, lo cultivan en su corazón y se unen en una sola asamblea que se llama la Iglesia.''
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Todo esto quiere decir, que cuando hablamos de la cátedra de un obispo, no nos referimos al escritorio de un abogado, o no nos referimos a la mesa de trabajo de un científico, o no nos referimos únicamente al lugar de dar unas conferencias. Si llamamos maestro al obispo, es porque los obispos son los sucesores precisamente de los Apóstoles.
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Por supuesto, los Apóstoles como seres humanos, tenían que morir. Pero, ellos tuvieron la previsión; por esa acción del Espíritu Santo, ellos fueron nombrando responsables en las distintas comunidades. Ese acto de nombrar responsables, que luego tenían que buscar otros responsables de las comunidades, éso va formando lo que llamamos la sucesión apostólica.
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Es decir, desde el Apóstol San Pedro en adelante, lo que encontramos es una cadena ininterrumpida de testigos. El primero es San Pedro junto a los demás Apóstoles. Pero, luego, ellos fueron nombrando otros, y ésos, otros, y ésos, otros. Y los que van quedando de responsables, se llaman precisamente obispos.
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Bueno, y ya que estamos hablando del origen de las palabras, ¿qué quiere decir "obispo"? Pues, la palabra "obispo" viene del griego "epíscopos", que quiere decir "inspector", quiere decir, el que supervisa, quiere decir, el que tiene la mirada desde lo alto y ve lo que está sucediendo, el que conoce a la comunidad, el que conoce a la asamblea y conoce, por tanto, qué necesita esa asamblea.
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''La cátedra viene a representar todo éso, la cátedra de un obispo viene a representar éso, viene a representar que nosotros mismos como creyentes, hemos nacido del mensaje, hemos nacido de la Palabra, hemos nacido del Evangelio. Viene a representar que necesitamos esa continuidad, esa sucesión apostólica.''

Revisión del 04:15 1 nov 2009

Fecha: 20081109

Título: La sucesion apostolica, una cadena ininterrumpida de testigos

Original en audio: 13 min. 42 seg.


Cuando hacemos turismo, cuando vamos a una ciudad que no conocemos, a veces hay una iglesia muy grande que se llama catedral. Y casi siempre uno quiere conocer cómo son las catedrales.

Hay catedrales que son famosas en todo el mundo. Si uno va a Nueva York, pues, hay que ver la Catedral de San Patricio sobre la Quinta Avenida. Si uno va, por ejemplo, a París, hay que visitar la Catedral de Nuestra Señora, Notre Dame. ¡Hay que ver la Catedral de Notre Dame!

También hay una catedral en Dublín, la de San Patricio, aunque aquí la situación es distinta, porque la Catedral de San Patricio o Iglesia de San Patricio, no está ahora mismo bajo jurisdicción de los católicos. Pero, en todo caso, es una iglesia que fue catedral y que merece ser vista.

¿Qué significa esa palabra "catedral"? Pues, "catedral" es el edificio que tiene la cátedra. Y la cátedra es la silla especial desde la cual enseña un maestro. Esta silla también se llama la sede.

Es decir, que la catedral es el edificio en torno a la sede, al lugar donde enseña el maestro de ese sitio. Y el maestro para nosotros, el que enseña, el que tiene el primer encargo para enseñar en la Iglesia, es lo que se llama el obispo.

Por eso, en una ciudad encontramos una sola catedral católica. Tal vez, si hay anglicanos, o si hay algunos otros que admiten obispos, luteranos, por ejemplo, puede haber una catedral anglicana y una catedral católica. Mas, si nos referimos a nuestra Iglesia Católica, en una ciudad sólo puede haber una catedral, porque solamente habrá un obispo.

Esta palabra, "cátedra", nos recuerda algo muy importante: que la Iglesia entera nace de la Palabra. Si nosotros estamos reunidos hoy aquí, es porque hay una palabra que nos ha llamado, que nos ha conquistado, que nos ha convencido, hay una palabra que se ha ganado nuestro corazón.

Resulta que la palabra, el vocablo "iglesia", significa precisamente éso: gente que ha sido llamada, gente que ha sido convocada. "Iglesia" viene del griego "ecclesia" o "ecclesía", que quiere decir éso: los que son llamados, los que son convocados, la asamblea de los llamados.

Nuestra Iglesia viene del poder de la Palabra, ¿de la Palabra de quién? Pues, si vamos al libro de los Hechos de los Apóstoles, encontramos en el capítulo segundo, que cuando hubo ese día grande de Pentecostés, uno de los Apóstoles empezó, ¿a qué? A predicar.

La predicación del Apóstol San Pedro vino a marcar como el comienzo de esa comunidad cristiana que llega hasta nuestros días.

San Pedro empezó a predicar, empezó a decir a todos aquellos judíos que se encontraban en Jerusalén, que las promesas que Dios había hecho a los Patriarcas, las promesas que Dios había dado a través de los Profetas, todas tenían su cumplimiento en Jesucristo, y que en la Resurrección de Jesucristo, Dios había mostrado su victoria sobre el pecado y sobre la muerte.

Pedro empieza a hablar, empieza a predicar. El contenido de su predicación es Jesucristo, el poder de su predicación es el poder que le da el Espíritu.

La predicación tuvo un efecto impresionante. Nos dice el libro de los Hechos de los Apóstoles, que "cerca de tres mil personas se convirtieron con ese sermón de San Pedro" (véase Hechos de los Apóstoles 2,41). Es decir, ahí vemos cómo nace la Iglesia.

Hay una persona que es el apóstol. El apóstol es el enviado, y es enviado porque es testigo, porque puede dar fe de aquello que ha acontecido en Jesucristo y de aquello que sucede a través de Jesucristo. Ese es el apóstol.

El apóstol da ese mensaje, el apóstol pronuncia ese testimonio. Y las personas que tienen el corazón dispuesto, las personas que abren sus oídos al poder de la Palabra de Dios, reciben como si fuera una semilla este mensaje, lo cultivan en su corazón y se unen en una sola asamblea que se llama la Iglesia.

Todo esto quiere decir, que cuando hablamos de la cátedra de un obispo, no nos referimos al escritorio de un abogado, o no nos referimos a la mesa de trabajo de un científico, o no nos referimos únicamente al lugar de dar unas conferencias. Si llamamos maestro al obispo, es porque los obispos son los sucesores precisamente de los Apóstoles.

Por supuesto, los Apóstoles como seres humanos, tenían que morir. Pero, ellos tuvieron la previsión; por esa acción del Espíritu Santo, ellos fueron nombrando responsables en las distintas comunidades. Ese acto de nombrar responsables, que luego tenían que buscar otros responsables de las comunidades, éso va formando lo que llamamos la sucesión apostólica.

Es decir, desde el Apóstol San Pedro en adelante, lo que encontramos es una cadena ininterrumpida de testigos. El primero es San Pedro junto a los demás Apóstoles. Pero, luego, ellos fueron nombrando otros, y ésos, otros, y ésos, otros. Y los que van quedando de responsables, se llaman precisamente obispos.

Bueno, y ya que estamos hablando del origen de las palabras, ¿qué quiere decir "obispo"? Pues, la palabra "obispo" viene del griego "epíscopos", que quiere decir "inspector", quiere decir, el que supervisa, quiere decir, el que tiene la mirada desde lo alto y ve lo que está sucediendo, el que conoce a la comunidad, el que conoce a la asamblea y conoce, por tanto, qué necesita esa asamblea.

La cátedra viene a representar todo éso, la cátedra de un obispo viene a representar éso, viene a representar que nosotros mismos como creyentes, hemos nacido del mensaje, hemos nacido de la Palabra, hemos nacido del Evangelio. Viene a representar que necesitamos esa continuidad, esa sucesión apostólica.