Diferencia entre revisiones de «O254001a»
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Y los amigos a tratar de cosolarlo, y él a no dejarse consolar, y en esas se la pasa la mayor parte del libro, hasta que al final, hacia el capítulo treinta y ocho, aparece gloriosamente Dios y se encara con Job, y entonces ya se precipita el desenlace del libro. | Y los amigos a tratar de cosolarlo, y él a no dejarse consolar, y en esas se la pasa la mayor parte del libro, hasta que al final, hacia el capítulo treinta y ocho, aparece gloriosamente Dios y se encara con Job, y entonces ya se precipita el desenlace del libro. | ||
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| + | Podemos decir entonces, así como en balance,que estos libros sapienciales están llenos de paradojas y llenos de sorpresas para nosotros. Y ese también es un aspecto de la revelación divina; no son menos canónicos ni menos importantes que los demás libros de la Biblia. | ||
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Revisión del 19:32 5 sep 2008
Fecha: 19960926
Título: La Palabra de Dios no dice siempre lo que nosotros queremos
Original en audio: 4 min. 41 seg.
El libro del Eclesiastés hace una aparición sumamente breve en la liturgia de la Iglesia. En las lecturas de la Misa, apenas nos alcanza casi a saludar, y ya pronto se despide. Es una visita breve y además un poco desconcertante.
Porque quizá estamos acostumbrados a que en las páginas de la E}scritura aparezcan siempre como certezas, seguridades, afirmaciones un poco rotundas o firmes, y más bien el Eclesiastés parece que fuera como un manojo de desengaños, de dudas, de cuestionamientos, que disuenan en cierto modo con el conjunto de la Escritura.
La verdad es que los libros sapienciales tienen reservadas para nosotros una cantidad de sorpresas. También el Cantar de los Cantares hace una aparición breve en la liturgia, y también deja un poco desconcertadas a algunas personas.
Y el libro de Job, aunque parece un gran modelo de paciencia, si lo miramos más despacio también causa algún desconcierto o desasosiego, porque la paciencia de Job es la paciencia de los dos primeros capítulos, ya después Job empieza a maldecir el día en que nació y empieza a protestar.
Y los amigos a tratar de cosolarlo, y él a no dejarse consolar, y en esas se la pasa la mayor parte del libro, hasta que al final, hacia el capítulo treinta y ocho, aparece gloriosamente Dios y se encara con Job, y entonces ya se precipita el desenlace del libro.
Podemos decir entonces, así como en balance,que estos libros sapienciales están llenos de paradojas y llenos de sorpresas para nosotros. Y ese también es un aspecto de la revelación divina; no son menos canónicos ni menos importantes que los demás libros de la Biblia.
Y con ellos entonces aprendemos que la Palabra de Dios no dice siempre los que nosotros queremos, pero siempre indica lo que podemos y lo que debemos querer. La sagrada Escritura no es para que Dios aprenda a hacer nuestra voluntad, sino para que nosotrs aprendamos a hacer la voluntad divina.