Diferencia entre revisiones de «O093001a»
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San Pablo en algún lugar da una explicación de ese contraste en el evangelizador y dice: "Es necesario que se vea que el tesoro es distinto de la vasija de barro" (véase ). Esto pertenece al designio de Dios. De algún modo, podemos decir, Dios ha querido ese contraste, porque ese contraste es la memoria viva del regalo de la Cruz, "para que nadie se gloría" (véase ), como dice Pablo en otro lugar. Hay ese contraste. | San Pablo en algún lugar da una explicación de ese contraste en el evangelizador y dice: "Es necesario que se vea que el tesoro es distinto de la vasija de barro" (véase ). Esto pertenece al designio de Dios. De algún modo, podemos decir, Dios ha querido ese contraste, porque ese contraste es la memoria viva del regalo de la Cruz, "para que nadie se gloría" (véase ), como dice Pablo en otro lugar. Hay ese contraste. | ||
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| + | Y ese contraste lo tiene que conocer el pueblo de Dios, y no tiene que dejarse escandalizar cuando vea humillados por los poderes de esta tierra, o cuando vea humillados incluso por sus miserias interiores a los pastores, a los sacerdotes, a los Papas, a los obispos. | ||
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| + | El misterio de la Cruz, ese cruce -cruce y cruz son de la misma familia- ese cruce entre la grandeza y la miseria, ese cruce, mis hermanos, está en el designio de Dios, y así se manifiesta quién es el que está salvando. | ||
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| + | Una segunda enseñanza es: nonos dejemos acomplejar. Desde el fondo de su mazmorra, desde su encadenamiento, desde su prisión, fíjate lo que nos dice Pablo: "No tengas miedo de dar la cara por Nuestro Señor y por mí, su prisionero" (véase ). Bueno, pues yo aplico eso también a la Santa Iglesia, que hereda la vida, la savia, la fuerza y la gracia, que la tiene y que la reparte. No tengas miedo de poner la cara por Cristo, por su Iglesia. | ||
Revisión del 16:45 8 may 2008
Fecha: 20020605
Título:
Original en audio: 10 min. 52 seg.
En el texto que nos presenta la Iglesia para este día, el texto del Apóstol San Pablo en su Primera Carta a Timoteo, hay un contraste muy grande entre la noticia que anuncia Pablo y el Pablo que anuncia la noticia. Vamos a explicarnos.
Resulta que la noticia que se presenta, la noticia que nos ofrece este Apóstol, este evangelizador es la noticia más grande de todos los tiempos, y así la presenta, diríamos descaradamente, el Apóstol. Nos habla de una gracia, de un regalo, de una dignación de amor, que viene desde antes e la creación del mundo, dese antes de la creación del mundo.
Hay un designio de amor y de gracia. Ese designio es de Dios Padre y se ha manifestado e este tiempo en Nuestro Señor Jesucristo. Es decir, es la manifestación de un designio que es anterior incluso a la Creación. Misterio profundo que no alcanzamos a abarcar completamente, y misterio que nos desborda. En todo caso algo muy, muy grande. Ese es el anuncio.
Pero aquí viene el contraste: ¿quién hace ese anuncio? ¿Quién nos está contando de esa grandeza de amor y de ese regalo inconmensurable? ¿Quién nos habla de esto? Él se describe a sí mismo: es un prisionero, está encarcelado, desechado por su propio pueblo y tratado como un loco por los representantes del Imperio, un traidor según los judíos, un loco según los no judíos.
Un traidor porque desfigura, piensan ellos, la religión, porque destruye la religión; y un loco, piensan los gentiles, porque predica cosas como las de un tal Jesús que murió y que Pablo dice que vive. Eso es lo que encontramos en ese prisionero.
De manera que el anuncio más grande está unido a la humillación más grande; el amor más grande es pronunciado desde una mazmorra, ¿no nos hace pensar esto? Lo primero que se nos ocurre es, realmente, realmente tiene el mismo estilo, tiene el mismo aroma, tiene la misma forma de la Cruz.
Hay una semejanza entre jesucristo Crucificado y la evangelización de Pablo. Porque Cristo en la Cruz está ofreciendo el regalo del perdón, está manifestando el amor más grande desde la humillación pésima, desde el dolor el oprobio más grandes. Allí está Él, allí se une lo más sublime y lo más abyecto en la Cruz de Cristo, y esa es la condición que ahora vemos heredada en el Apóstol de Jesucristo, en Pablo.
Pablo presenta la noticia de este designio de amor,pero la presenta desde una cárcel. ¿Qué podemos aprender nosotros de aquí? saquemos unas tres enseñanzas.
Primera: La condición de Jesucristo es participada por los cristianos, y especialmente por aquellos que evangelizan el Nombre de Jesucristo, aquellos que predican el Nombre de Crsito. Pertenece al designio de Dios este contraste impresionante entre aquello que anunciamos y las miserias exteriores y también interiores de los evangelizadores.
San Pablo en algún lugar da una explicación de ese contraste en el evangelizador y dice: "Es necesario que se vea que el tesoro es distinto de la vasija de barro" (véase ). Esto pertenece al designio de Dios. De algún modo, podemos decir, Dios ha querido ese contraste, porque ese contraste es la memoria viva del regalo de la Cruz, "para que nadie se gloría" (véase ), como dice Pablo en otro lugar. Hay ese contraste.
Y ese contraste lo tiene que conocer el pueblo de Dios, y no tiene que dejarse escandalizar cuando vea humillados por los poderes de esta tierra, o cuando vea humillados incluso por sus miserias interiores a los pastores, a los sacerdotes, a los Papas, a los obispos.
El misterio de la Cruz, ese cruce -cruce y cruz son de la misma familia- ese cruce entre la grandeza y la miseria, ese cruce, mis hermanos, está en el designio de Dios, y así se manifiesta quién es el que está salvando.
Una segunda enseñanza es: nonos dejemos acomplejar. Desde el fondo de su mazmorra, desde su encadenamiento, desde su prisión, fíjate lo que nos dice Pablo: "No tengas miedo de dar la cara por Nuestro Señor y por mí, su prisionero" (véase ). Bueno, pues yo aplico eso también a la Santa Iglesia, que hereda la vida, la savia, la fuerza y la gracia, que la tiene y que la reparte. No tengas miedo de poner la cara por Cristo, por su Iglesia.