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El Adviento y la Navidad forman una pareja, la Cuaresma y la Pascua forman otra pareja. Y en la primera pareja hay como una particular mirada al misterio de la Encarnación y la manifestación del Verbo encarnado. Y en la segunda pareja, en Cuaresma y Pascua, hay una mirada particular al misterio de la Pascua en Cristo y en nosotros; la Pascua y la manifestación de la Pascua.
 
El Adviento y la Navidad forman una pareja, la Cuaresma y la Pascua forman otra pareja. Y en la primera pareja hay como una particular mirada al misterio de la Encarnación y la manifestación del Verbo encarnado. Y en la segunda pareja, en Cuaresma y Pascua, hay una mirada particular al misterio de la Pascua en Cristo y en nosotros; la Pascua y la manifestación de la Pascua.
  
Entonces podemos decir que en esos tiempos llamados fuertes se celebra, primero, la Encarnación y la manifestación de la Encarnación; y luego, la Pascua y la manifestación de la Pascua.
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Entonces podemos decir que en esos tiempos llamados fuertes se celebra, primero, la Encarnación y la manifestación de la Encarnación; y luego, la Pascua y la manifestación de la Pascua. Sólo que ambos misterios, que ciertamente son la manifestación de nuestra fe, van precedidos de una preparación y van acompañados por un número significativo de lecturas de la Sagrada Escritura, las lecturas tomadas de los pasajes quizá más esenciales de nuestra fe en los que aparece más abiertamente qué es aquello en lo que creemos.

Revisión del 18:40 7 may 2008

Fecha: 19960527

Título:

Original en audio: 6 min. 38 seg.


En este día volvemos al Tiempo Ordinario.

Como comentaba algún liturgista, a este Tiempo Ordinario el nombre no le ayuda mucho. Porque Ordinario significa que no tiene nada de particular, que no se puede esperar mucho de él, que es común, que es repetido. O si no, ordinario también significa que es de calidad apenas mediocre.

Además, ordinario en cierto modo es como lo opuesto a extraordinario. Entonces vendríamos de celebrar tiempos extraordinarios, que a veces se llaman tiempos fuertes; Curesma-Pascua, esa son palabras mayores. Pero después de Cuaresma-Pascua, ahora viene el tiempo Ordinario. Como quien dice, estamos un poco en receso, o se supone que disminuimos el ritmo. Habrá que buscad otro nombre. En latín este tiempo no se llama así, Ordinario, se llama Tiempo Durante el Año, Per Annum, es el Tiempo Durante el Año.

El Adviento y la Navidad forman una pareja, la Cuaresma y la Pascua forman otra pareja. Y en la primera pareja hay como una particular mirada al misterio de la Encarnación y la manifestación del Verbo encarnado. Y en la segunda pareja, en Cuaresma y Pascua, hay una mirada particular al misterio de la Pascua en Cristo y en nosotros; la Pascua y la manifestación de la Pascua.

Entonces podemos decir que en esos tiempos llamados fuertes se celebra, primero, la Encarnación y la manifestación de la Encarnación; y luego, la Pascua y la manifestación de la Pascua. Sólo que ambos misterios, que ciertamente son la manifestación de nuestra fe, van precedidos de una preparación y van acompañados por un número significativo de lecturas de la Sagrada Escritura, las lecturas tomadas de los pasajes quizá más esenciales de nuestra fe en los que aparece más abiertamente qué es aquello en lo que creemos.