Diferencia entre revisiones de «P036003a»
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Y tras cuatro portones cerrados con cadenas y apresado él mismo entre cadenas, Pedro, allá bien metido en la mazmorra. "¡Ahora sí se acabó la predicación!" | Y tras cuatro portones cerrados con cadenas y apresado él mismo entre cadenas, Pedro, allá bien metido en la mazmorra. "¡Ahora sí se acabó la predicación!" | ||
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| + | El Ángel de Dios libera al Apóstol Pedro, abre las puertas y lo pone en la calle. "Ya sabemos que hacer. Vamos a mostrarle a esta gente que vamos en serio. Hágame el favor, los agarra y les da palo para que sepan quiénes son los que tenemos autoridad aquí. Agarre a esos señores y azótelos"; los agarran, les dan palo y los azotan. Cuando salen, salen cantando alabanzas y bendiciendo a Dios porque les concedió padecer por Cristo. Tampoco eso funcionó. | ||
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| + | "toca mostrarle a la gente que este no es un chiste. Coja a uno de ellos. A ver, ese Santiago que anda haciendo tanta bulla y que es así como tan ardoroso en la predicación, quítele la cabeza". Y dicho y hecho: cae la cabeza de Santiago. Se dispersa la gente. "Ahora sí acabamos con esto".Pues no. En Jerusalén se quedan los Apóstoles, precisamente los más perseguidos. | ||
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| + | "Entonces otro castigo: vamos con Esteban. ¿Usted por qué anda diciendo lo que anda diciendo?" Esteban hace un largo discurso, en medio de su discurso levanta la cabeza y dice: "Veo a Jesús al lado del Padre Celestial" (véase ). "Señor, ¿cómo se le ocurre? Nadie está al lado de Dios." Toman la decisión: "¡acabarlo! Ahora sí se va a asustar esta gente" | ||
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| + | No contentos con ello, al lado de los que mataron a Esteban estaba uno que era fanático entre los fanáticos: Pablo. ¿Y qué más querían los sumos sacerdotes? Llega Pablo donde ellos y les dice: "Bueno, estoy dispuesto a ayudarlos. Vamos es a acabar con esta gente, vamos a recogerlos de todas partes, vamos a encadenarlos." | ||
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| + | Y le dicen: "Bueno, hombre, pues sí, bien, eso está muy bien. Y usted va a ser el que nos va a dirigir esta campaña porque esto se nos está saliendo de las manos, y sobre todo que ya salió de Jerusalén." | ||
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| + | Y los sumos sacerdotes eran cobardes, para decirlo técnicamente, unas gallinas. Ellos sentían que ahí en Jerusalén, protegidos por la policía de Herodes, porque estaban amangualados con Herodes, protegidos con la policía de Herodes, del Imperio Romano, ahí no les podrían hacer nada. | ||
Revisión del 14:59 19 mar 2008
Fecha: 20000513
Título:
Original en audio: 9 min. 8 seg.
Los milagros más grandes que se cuentan del Apóstol Pedro, son los que hemos escuchado en la primera lectura del día de hoy. Hasta llegar a resucitar, a volver a la vida a esa señora piadosa, Tabita. Esto ya es motivo de alegría para nosotros.
Porque todos esos milagros, sanaciones, prodigios, de los que nos hablan los Hechos de los Apóstoles, son muestras del poder de la Pascua de Cristo.
Nos están contando cuál es el dinamismo interno de esa vida en la que también nosotros estamos sumergidos y alimentados, la vida que nace del poder de la Resurrección del Señor.
Por eso para nosotros, oír estos milagros, es un motivo de gozo porque se está certificando la fuerza de la vida que nosotros hemos recibido en el bautismo, y se nos está contando cuál es el Cristo que vamos a comulgar, y se nos está diciendo cuál es la unción que recibimos en la confirmación, y se nos está asegurando que Él cumple sus promesas y Él está vivo en medio de nosotros.
Pero si miramos el contexto del libro de los Hechos de los Apóstoles, hay un motivo adicional de gozo, que es el que quiero subrayar en este momento.
Resulta que los sumos sacerdotes intentaron por todos los medios frenar la predicación del Evangelio; intentaron detener la obra de la predicación. Vamos a enumerar algunos de sus intentos, a ver qué es lo que han pretendido.
Han detenido a los principales, a los Apóstoles; "ya se acabó esto; están encarcelados los Apóstoles, se acabó la predicación." El Señor saca milagrosamente a los Apóstoles de la cárcel. "Ah, es que el problema no es solamente del conjunto de los Apóstoles, hay uno que es el principal entre ellos, pues vamos con él."
Y tras cuatro portones cerrados con cadenas y apresado él mismo entre cadenas, Pedro, allá bien metido en la mazmorra. "¡Ahora sí se acabó la predicación!"
El Ángel de Dios libera al Apóstol Pedro, abre las puertas y lo pone en la calle. "Ya sabemos que hacer. Vamos a mostrarle a esta gente que vamos en serio. Hágame el favor, los agarra y les da palo para que sepan quiénes son los que tenemos autoridad aquí. Agarre a esos señores y azótelos"; los agarran, les dan palo y los azotan. Cuando salen, salen cantando alabanzas y bendiciendo a Dios porque les concedió padecer por Cristo. Tampoco eso funcionó.
"toca mostrarle a la gente que este no es un chiste. Coja a uno de ellos. A ver, ese Santiago que anda haciendo tanta bulla y que es así como tan ardoroso en la predicación, quítele la cabeza". Y dicho y hecho: cae la cabeza de Santiago. Se dispersa la gente. "Ahora sí acabamos con esto".Pues no. En Jerusalén se quedan los Apóstoles, precisamente los más perseguidos.
"Entonces otro castigo: vamos con Esteban. ¿Usted por qué anda diciendo lo que anda diciendo?" Esteban hace un largo discurso, en medio de su discurso levanta la cabeza y dice: "Veo a Jesús al lado del Padre Celestial" (véase ). "Señor, ¿cómo se le ocurre? Nadie está al lado de Dios." Toman la decisión: "¡acabarlo! Ahora sí se va a asustar esta gente"
No contentos con ello, al lado de los que mataron a Esteban estaba uno que era fanático entre los fanáticos: Pablo. ¿Y qué más querían los sumos sacerdotes? Llega Pablo donde ellos y les dice: "Bueno, estoy dispuesto a ayudarlos. Vamos es a acabar con esta gente, vamos a recogerlos de todas partes, vamos a encadenarlos."
Y le dicen: "Bueno, hombre, pues sí, bien, eso está muy bien. Y usted va a ser el que nos va a dirigir esta campaña porque esto se nos está saliendo de las manos, y sobre todo que ya salió de Jerusalén."
Y los sumos sacerdotes eran cobardes, para decirlo técnicamente, unas gallinas. Ellos sentían que ahí en Jerusalén, protegidos por la policía de Herodes, porque estaban amangualados con Herodes, protegidos con la policía de Herodes, del Imperio Romano, ahí no les podrían hacer nada.