Diferencia entre revisiones de «Poc2001a»
| Línea 18: | Línea 18: | ||
Y lo mismo pasa en nuestras vidas. Cuando cantábamos el gloria, algunos o muchos, levantamos las manos en señal de alabanza. Y a mí me daba como risa de mí mismo, de pensar que uno levante las manos a Dios, manos que han estado seguramente muy llenas de crímenes, grandes o pequeños; cada uno de nosotros tiene tanto que decir de sus propias manos. | Y lo mismo pasa en nuestras vidas. Cuando cantábamos el gloria, algunos o muchos, levantamos las manos en señal de alabanza. Y a mí me daba como risa de mí mismo, de pensar que uno levante las manos a Dios, manos que han estado seguramente muy llenas de crímenes, grandes o pequeños; cada uno de nosotros tiene tanto que decir de sus propias manos. | ||
| − | Y si las | + | Y si las manos nuestras se pusieran a contar su historia, seguramente nos harían sonrojar en más de una reunión. Y esas son las mismas manos que nosotros le levantamos a Dios. |
Y esta boca que pronuncia estas palabras y que le da la gloria a Jesucristo, ¿no es la misma boca que ha dicho estupideces, que ha dicho insultos, que ha dicho necedades? ¿Y este corazón que quiere empezar a amar a Dios, ¿no es el mismo corazón que ha amado a los ídolos? | Y esta boca que pronuncia estas palabras y que le da la gloria a Jesucristo, ¿no es la misma boca que ha dicho estupideces, que ha dicho insultos, que ha dicho necedades? ¿Y este corazón que quiere empezar a amar a Dios, ¿no es el mismo corazón que ha amado a los ídolos? | ||
| + | |||
| + | Mejor dicho, ¿no soy yo y 5todo en mí un inmenso discurso de la inutilidad, de la fealdad, de la ridiculez? Por eso es tan importante lo que dice Pedro: "El mismo que estuvo crucificado, es el mismo que está resucitado" (''véase'' Hechos de los Apóstoles ). Y esto significa que los mismos miembros nuestros que fueron instrumentos de iniquidad, pueden ser renovados por Dios para ser instrumentos de justicia y de santificación. | ||
| + | |||
| + | Uno se retare pensando: "¿Pero cómo yo, que he sido pecador de tantos modos, cómo ahora voy a empezar con una vida de santidad, con una vida de pureza, con una vida de...?" Pues más difícil es lo que sucedió en la Resurrección. Los que le vimos colgado de la cruz, desgarrado, destrozado y "su figura ya no parecía humana" (''véase'' Isaías), dice el profeta Isaías, ¿qué hubiéramos podido decir? "Caso perdido", "ahí no hay nada que hacer", "ese caso está perdido", "de ahí no puede salir nada". | ||
| + | |||
| + | Pues de ese barro, nació esta flor; de esa iniquidad, esta santidad; de esa tristeza, este gozo. Y por consiguiente, también en nosotros Dios puede hacer lo mismo, porque hay un mismo Espíritu entre Cristo y nosotros. | ||
| + | |||
| + | Cuando la pareja de novios, de esposos se besa, es inevitable que respiren un mismo aliento. Pues algo así ha hecho Cristo con nuestra vida. Y besándonos nos ha enseñado a respirar su misma respiración, su mismo aliento, que es el Espíritu. Y con esa gracia de Espíritu, en nosotros pasa lo mismo que pasa en Cristo Jesús. | ||
Revisión del 22:51 12 mar 2008
Fecha: 19960409
Título:
Original en audio: 13 min. 45 seg.
Las palabras del Apóstol Pedro están tomadas del día de Pentecostés. Ese día el Apóstol predica ante la multitud; su discurso es fuerte, y sin embargo produce una cosecha, maravillosa: tres mil conversiones, tres mil cristianos.
Eso nos enseña lo que puede la palabra cuando está llena del espíritu santo. La palabra, llena del espíritu, puede convertir a los corazones. Porque si aquello que van diciendo nuestras palabras a los oídos, el Espíritu Santo lo va diciendo al corazón, entonces la persona va escuchando por dentro y por fuera lo mismo.
y con esa tenaza se puede sacar hasta del infierno a un pecador; con esa tenaza es posible sacar del peor de los pozos al más culpable de los hombres. Porque Dios nos agarra por dentro y por fuera; por dentro, con su Espíritu; y por fuera, con su palabra.
¿Qué les dice san Pedro? "El mismo que crucificasteis, Dios lo resucitó" (véase Hechos de los Apóstoles 2,23-24). La misma carne despreciada, ridícula, sucia, vilipendiada en la cruz, es carne florecida, luminosa, gloriosa el día de la Resurrección.
Esa ecuación es fundamental, porque indica que Aquel que estuvo colgando de la cruz, Aquel que pareció derrotado, Aquel que pareció inútil, ese es el único y verdaderamente útil; Aquel que pareció feo, es el único verdaderamente bello.
Y lo mismo pasa en nuestras vidas. Cuando cantábamos el gloria, algunos o muchos, levantamos las manos en señal de alabanza. Y a mí me daba como risa de mí mismo, de pensar que uno levante las manos a Dios, manos que han estado seguramente muy llenas de crímenes, grandes o pequeños; cada uno de nosotros tiene tanto que decir de sus propias manos.
Y si las manos nuestras se pusieran a contar su historia, seguramente nos harían sonrojar en más de una reunión. Y esas son las mismas manos que nosotros le levantamos a Dios.
Y esta boca que pronuncia estas palabras y que le da la gloria a Jesucristo, ¿no es la misma boca que ha dicho estupideces, que ha dicho insultos, que ha dicho necedades? ¿Y este corazón que quiere empezar a amar a Dios, ¿no es el mismo corazón que ha amado a los ídolos?
Mejor dicho, ¿no soy yo y 5todo en mí un inmenso discurso de la inutilidad, de la fealdad, de la ridiculez? Por eso es tan importante lo que dice Pedro: "El mismo que estuvo crucificado, es el mismo que está resucitado" (véase Hechos de los Apóstoles ). Y esto significa que los mismos miembros nuestros que fueron instrumentos de iniquidad, pueden ser renovados por Dios para ser instrumentos de justicia y de santificación.
Uno se retare pensando: "¿Pero cómo yo, que he sido pecador de tantos modos, cómo ahora voy a empezar con una vida de santidad, con una vida de pureza, con una vida de...?" Pues más difícil es lo que sucedió en la Resurrección. Los que le vimos colgado de la cruz, desgarrado, destrozado y "su figura ya no parecía humana" (véase Isaías), dice el profeta Isaías, ¿qué hubiéramos podido decir? "Caso perdido", "ahí no hay nada que hacer", "ese caso está perdido", "de ahí no puede salir nada".
Pues de ese barro, nació esta flor; de esa iniquidad, esta santidad; de esa tristeza, este gozo. Y por consiguiente, también en nosotros Dios puede hacer lo mismo, porque hay un mismo Espíritu entre Cristo y nosotros.
Cuando la pareja de novios, de esposos se besa, es inevitable que respiren un mismo aliento. Pues algo así ha hecho Cristo con nuestra vida. Y besándonos nos ha enseñado a respirar su misma respiración, su mismo aliento, que es el Espíritu. Y con esa gracia de Espíritu, en nosotros pasa lo mismo que pasa en Cristo Jesús.