Diferencia entre revisiones de «K034004a»
(Nueva página: Amados hermanos, Esta lectura que acabamos de escuchar, fue tomada del evangelio según San Lucas. En ese mismo acontecimiento, ese mismo momento de la vida de Cristo, lo cuenta tamb...) |
|||
| Línea 1: | Línea 1: | ||
| − | Amados hermanos, | + | Amados hermanos, |
| + | |||
| + | Esta lectura que acabamos de escuchar, fue tomada del evangelio según San Lucas, pero ese mismo acontecimiento, ese mismo momento de la vida de Cristo, lo cuenta también el evangelio de Mateo y hay una cosa bien interesante, Jesús dice así: | ||
| + | “Si yo hecho los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros” | ||
| + | En el pasaje correspondiente del evangelio de Mateo cuando cuenta esto mismo, dice así: | ||
| + | “Si Yo hecho los demonios con el Espíritu de Dios, este reino de Dios, reino de los cielos, ha llegado a nosotros”. | ||
| + | |||
| + | No cabe duda por esta comparación entre los dos textos, no cabe duda de lo que quería decir Cristo cuando habló del dedo de Dios. Cristo se estaba refiriendo al Espíritu Santo, al Espíritu de Dios. En Cristo, en ese maravilloso poder de Cristo para alejar al demonio, para sanar a los enfermos, para perdonar los pecados, para levantar a los caídos, para fortalecer a los desanimados, en ese extraordinario poder de Jesucristo, está obrando el dedo de Dios, es Dios quien se hace presente con el poder de su Espíritu en el ministerio de Jesucristo. Al Espíritu Santo, la sagrada escritura le da muchos nombres: dice que se parece a una paloma en el pasaje aquel del bautismo del Señor; dice que se parece a un viento impetuoso, que sucedió en Pentecostés, que estaban orando y un viento impetuoso se sintió en la casa; el Espíritu Santo se parece al fuego, como esas llamas que vieron aparecer los apóstoles en el día de Pentecostés; el Espíritu Santo es como el aliento de Dios, porque Jesús resucitado ante los apóstoles, sopla y les dice: “recivid el Espíritu Santo” | ||
| + | |||
| + | El Espíritu Santo es como un nuevo pacto, es como la nueva alianza; Santo Tomás de Aquino dice: “es la nueva ley”. Nosotros ya no somos guiados por una ley que está grabada en piedra, hay otra ley que obra en nosotros, es norma nuestra, es el Espíritu Santo. | ||
| + | Que hermoso es conocer del Espíritu Santo, en el evangelio, le dan nombre al Espíritu Santo, una especie de título, lo llama “El dedo de Dios”, una expresión que sirve para que conozcamos un poquito más del Espíritu Santo, para que lo amemos mas y para que nos dejemos llevar por su maravilloso poder. El dedo es muchas cosas: el dedo índice de la mano de cualquier persona sirve para indicar, pero casi siempre nosotros lo usamos para acusar, usted fue, usted es el culpable. El índice, es un dedo que utilizamos para acusar, pero el dedo de Dios, este índice, que aparece con la obra de Cristo, no es un dedo de que se acusa, no es un dedo que te señala para condenarte, sino que te señala para amarte. | ||
| + | |||
| + | Hoy por ejemplo, queremos que el dedo de Dios, nos señale, que más quisiéramos hoy, sino que Cristo Jesús aquí presente dijera: “tú”, que lindo que Cristo me señale pero que Cristo, según sus propias palabras, no vino al mundo para condenarlo sino para salvarlo. | ||
| + | |||
| + | El dedo de Dios no es como los dedos nuestros que sirven para acusar: usted culpable!, usted miserable! El dedo de Dios sirve para señalar la salvación. Que feo que la gente me señale, el fue!, que feo que la gente me señale o que yo señale a otros, pero que Dios me señale, que hermoso!, que Dios ponga sus ojos en mí y me señale, algo ha de estar pensando conmigo. | ||
| + | |||
| − | |||
... en transcripción | ... en transcripción | ||
Revisión del 15:21 26 feb 2008
Amados hermanos,
Esta lectura que acabamos de escuchar, fue tomada del evangelio según San Lucas, pero ese mismo acontecimiento, ese mismo momento de la vida de Cristo, lo cuenta también el evangelio de Mateo y hay una cosa bien interesante, Jesús dice así: “Si yo hecho los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros” En el pasaje correspondiente del evangelio de Mateo cuando cuenta esto mismo, dice así: “Si Yo hecho los demonios con el Espíritu de Dios, este reino de Dios, reino de los cielos, ha llegado a nosotros”.
No cabe duda por esta comparación entre los dos textos, no cabe duda de lo que quería decir Cristo cuando habló del dedo de Dios. Cristo se estaba refiriendo al Espíritu Santo, al Espíritu de Dios. En Cristo, en ese maravilloso poder de Cristo para alejar al demonio, para sanar a los enfermos, para perdonar los pecados, para levantar a los caídos, para fortalecer a los desanimados, en ese extraordinario poder de Jesucristo, está obrando el dedo de Dios, es Dios quien se hace presente con el poder de su Espíritu en el ministerio de Jesucristo. Al Espíritu Santo, la sagrada escritura le da muchos nombres: dice que se parece a una paloma en el pasaje aquel del bautismo del Señor; dice que se parece a un viento impetuoso, que sucedió en Pentecostés, que estaban orando y un viento impetuoso se sintió en la casa; el Espíritu Santo se parece al fuego, como esas llamas que vieron aparecer los apóstoles en el día de Pentecostés; el Espíritu Santo es como el aliento de Dios, porque Jesús resucitado ante los apóstoles, sopla y les dice: “recivid el Espíritu Santo”
El Espíritu Santo es como un nuevo pacto, es como la nueva alianza; Santo Tomás de Aquino dice: “es la nueva ley”. Nosotros ya no somos guiados por una ley que está grabada en piedra, hay otra ley que obra en nosotros, es norma nuestra, es el Espíritu Santo. Que hermoso es conocer del Espíritu Santo, en el evangelio, le dan nombre al Espíritu Santo, una especie de título, lo llama “El dedo de Dios”, una expresión que sirve para que conozcamos un poquito más del Espíritu Santo, para que lo amemos mas y para que nos dejemos llevar por su maravilloso poder. El dedo es muchas cosas: el dedo índice de la mano de cualquier persona sirve para indicar, pero casi siempre nosotros lo usamos para acusar, usted fue, usted es el culpable. El índice, es un dedo que utilizamos para acusar, pero el dedo de Dios, este índice, que aparece con la obra de Cristo, no es un dedo de que se acusa, no es un dedo que te señala para condenarte, sino que te señala para amarte.
Hoy por ejemplo, queremos que el dedo de Dios, nos señale, que más quisiéramos hoy, sino que Cristo Jesús aquí presente dijera: “tú”, que lindo que Cristo me señale pero que Cristo, según sus propias palabras, no vino al mundo para condenarlo sino para salvarlo.
El dedo de Dios no es como los dedos nuestros que sirven para acusar: usted culpable!, usted miserable! El dedo de Dios sirve para señalar la salvación. Que feo que la gente me señale, el fue!, que feo que la gente me señale o que yo señale a otros, pero que Dios me señale, que hermoso!, que Dios ponga sus ojos en mí y me señale, algo ha de estar pensando conmigo.
... en transcripción