Diferencia entre revisiones de «Camino de Sanación Tema 5 de 5»
| Línea 29: | Línea 29: | ||
Y María está ahí acompañando ese proceso, María está ahí con una verdadera maternidad. Por eso, la vida del cristiano, sea que lo sepa o que no lo sepa, está siempre acompañada de la presencia, la intercesión y el ejemplo de la Santísima Virgen. Esto se cumple, incluso, para los protestantes, que es una cosa que me parece muy triste. El protestante niega a María, pero María no niega al protestante; el protestante le da la espalda a María, pero María no le da la espalda al protestante. | Y María está ahí acompañando ese proceso, María está ahí con una verdadera maternidad. Por eso, la vida del cristiano, sea que lo sepa o que no lo sepa, está siempre acompañada de la presencia, la intercesión y el ejemplo de la Santísima Virgen. Esto se cumple, incluso, para los protestantes, que es una cosa que me parece muy triste. El protestante niega a María, pero María no niega al protestante; el protestante le da la espalda a María, pero María no le da la espalda al protestante. | ||
| − | + | María mira con amor a los musulmanes, a los ateos, a los judíos, a los agnósticos, a los nueva era, a los protestantes, porque María solamente quiere una cosa, María sólo quiere que Jesús se forme en todos nosotros, que aparezca la gloria de Cristo, porque María no tiene otro amor, María no tiene otro proyecto, María no tiene otra forma de vida; su corazón inmaculado, habitado por el Espíritu Santo, solamente conoce y entiende de la gloria de Jesús, del Evangelio de Jesús, del poder de Jesús. Y ella está ahí, sea que la reconozcas o que no la reconozcas, sea que la invoques o que o la invoques, Ella quiere que Jesús tenga victoria en tu vida y en todas las vidas. | |
| + | |||
| + | Pero, por supuesto, es mucho más sencillo si tú reconoces esa presencia. Ella de todas maneras va a estar. Y al final de los tiempos, la intercesión, el ejemplo y la maternidad espiritual de Nuestra Señora se hacen sentir en la humanidad. Sea que la llamemos o no la llamemos, Ella está. Como una mamá, aunque el hijo se le vuelva ingrato, ella sigue siendo mamá; aunque el hijo le dé la espalda, ella sigue siendo mamá; aunque el hijo traicione y huya, ella sigue siendo mamá. | ||
| + | |||
| + | María está ahí acompañando el peregrinar de la humanidad entera, esperando y apresurando la hora de Jesús en cada ser humano y en el conjunto de la humanidad. Pero es más sencilla la vida, es mucho más clara, mucho más luminosa si reconocemos esa presencia. | ||
| + | |||
| + | Las mamás acompañan con su cariño, con su palabra, con su amor y con su apoyo las vidas de los hijos. Pero especialmente una mamá sabe que tiene que hacerse presente cuando el hijo o cuando la hija está en dificultades. Mientras una mamá tenga salud, si sabe que un hijo tiene un problema, ahí se presenta, porque ella, porque la mujer que es madre, sabe y entiende perfectamente que es ministra de la vida, esa es la hermosa vocación que tiene la mujer desde su ser en cada una de sus células, en la estructura de su cerebro, ¡qué vocación tan hermosa, al mismo tiempo tan exigente! | ||
| + | |||
| + | La mujer es ministra de la vida, y como ministra de la vida da vida, cría la vida, cuida la vida, repara la vida, sostiene la vida. La mujer experimenta de un modo único la fuerza de la vida, la experimenta en su propio cuerpo, se sabe fecunda, tiene una connaturalidad, tiene una profundidad espontánea y natural para reconocer las fuentes de la vida. | ||
| + | |||
| + | Y por eso, la mujer sabe que ahí donde hay mayor dificultad, ahí donde hay mayor dolor, ahí donde hay mayor precariedad, ahí es donde se necesita más ayuda. Es tan fuerte ese impulso en antas mujeres, que a menudo la mujer resulta más valiente que el hombre. En Colombia tenemos una congregación de religiosas misioneras, la gente las conoce como las Misioneras de la Madre Laura. Este nombre proviene de una mujer llamada Laura Montoya. Laura Montoya fundó esta comunidad de misioneras, y estas misioneras son reconocidas en mi país, -supongo que están en otros sitios también-, son reconocidas por su increíble audacia. | ||
| + | |||
| + | Donde no llegan los sacerdotes, donde no llegan los misioneros varones, mucho más allá, en la jungla misma, ahí están las Misioneras de la Madre Laura aprendiendo lenguas nuevas, aprendiendo a convivir con indígenas, evangelizando el Nombre de Cristo en poblaciones que no aparecen en ningún mapa. ¿Qué lleva a estas mujeres a esa audacia maravillosa? Ese impulso de vida, porque el impulso vital de la mujer tiene una expresión en formar un hogar. | ||
| + | |||
| + | Pero la mujer que no tiene hogar, no por eso deja de ser fecunda, por eso tenemos tantas misioneras laicas y religiosas, que encuentran una fecundidad maravillosa entregando la fuerza de su creatividad, la fuerza de su generosidad, la fuerza de su ternura y de su alegría en lugares remotos, en situaciones extremas. | ||
| + | |||
| + | Así también tenemos a esa mujer que vivió en nuestra época, murió no hace mucho, la Beata Madre Teresa de Calcuta. Lo que nadie se atrevía a hacer, aquellos a los que nadie quería acercarse, esos fueron objeto de predilección para la Madre Teresa. En el sistema de castas que tiene la India, los últimos de los últimos son llamados los "parias". Según ese sistema absurdo, sistema de castas, los parias no merecen nada, ni siquiera que se les voltee a mirar. | ||
| + | |||
| + | En Calcuta, la inmensa metrópolis cargada del escándalo de una desigualdad sin parangón, en Calcuta, una pequeña y menuda mujer, la Madre Teresa, se dedica a la empresa imposible de recoger indigentes, recoger moribundos, recoger pordioseros, recoger gente drogada, enloquecida, ancianos solos,los cuida con amor, los asea, le da alimento, y en cuanto ve una oportunidad, quiere acercarlos al corazón de Cristo. | ||
| + | |||
| + | ¿Por qué esta mujer llega hasta ese extremo? Por la misma razón que la Madre Laura parte hacia la jungla del Amazonas, porque ella tiene dentro un impulso de vida, una fuerza de vida, y ella sabe que será feliz solamente si da vida. | ||
| + | |||
| + | ¡Qué grande, qué maravilloso es el corazón de la mujer cunado es fiel a su vocación de ministra de la vida! ¡Qué grande esta Madre Teresa de Calcuta! ¿Qué grande otra mujer, Chiara, así dicen en italiano, Clara, diríamos en español, Chiara Lubich. En el norte de Italia arrecia la Segunda Guerra Mundial, estamos hablando de mil novecientos treinta y nueve, cuarenta, cuarenta y uno. En la ciudad de Trento, sí, la misma ciudad donde se reunió el famoso Concilio que lleva ese nombre. | ||
| + | |||
| + | En el siglo XVI, en la ciudad de Trento, los vecinos viven con enorme sobresalto, es época de guerra, las alarmas están encendidas, las puertas a los refugios antiaéreos están abiertas. | ||
| + | |||
| + | 20:00... | ||
Revisión del 16:24 24 mar 2014
Mis Hermanos:
Cuando Jesús hizo su primer milagro en las bodas de Caná, estaba María; cuando Jesús muere en la Cruz, al pie de la Cruz está María; cuando los Discípulos imploran el don del Espíritu Santo, cercana ya la fiesta de Pentecostés, ahí está María. María acompaña el nacimiento y el crecimiento del pueblo de Dios.
Es apenas natural, porque ese pueblo nuevo de Dios, es también el cuerpo de Cristo, y ese pueblo nuevo de Dios, que es el cuerpo de Cristo, no puede nacer de otro corazón o de otro vientre, sino de allí donde nació la cabeza de ese cuerpo.
Los bebés no tienen dos mamás, ¿qué tal un bebé que tuviera una mamá para la cabeza y otra mamá para el cuerpo? Eso no puede ser. La misma mamá de la cabeza es la mamá del cuerpo. Cristo es la cabeza, la mamá de la cabeza es María, la mamá del cuerpo es María. Las mamás no tienen dos amores, un amor para la cabeza del bebé y otro amor para el cuerpo del bebé. la mamá, con el mismo amor con que ama la cabeza, ama el cuerpo. María, con el mismo amor con que ama la cabeza, que es Cristo, ama al cuerpo de Cristo, que somos nosotros.
María no tiene dos amores, María tiene un solo amor que se llama Jesucristo, y María nos ama en razón de Jesucristo, por eso se llama a la Santísima Virgen "Madre nuestra en el orden de la gracia", porque María ama a Cristo, ama que Cristo se forme en nosotros, quiere que Cristo se forme en nosotros, esa es María.
El amor de María es un amor en razón de Cristo. La manera como María nos ama es para que en nosotros se forme Jesucristo. Se puede decir que en el Bautismo recibimos como una semilla de la vida cristiana, esa semilla tiene que crecer. El Apóstol San Pablo nos dice, en el capítulo cuarto de la Carta a los Efesios, que Cristo tiene que crecer en nosotros hasta alcanzar su plenitud. Tenemos que llegar a la madurez del hombre perfecto en Cristo. Y ese crecimiento de Cristo en nosotros, eso es exactamente lo que María quiere para nosotros.
Estas son las palabras de San Pablo. Dice él: "Yo, el prisionero de Cristo, les exhorto a que se muestren dignos de la vocación que han recibido. Mantengan entre ustedes lazos de paz, permanezcan unidos en el mismo espíritu. Ustedes han sido llamados a una misma vocación y a una misma esperanza"Carta a los Efesios 4,1-4.
Y luego dice: "Hasta que todos alcancemos la unida en la fe y el conocimiento del Hijo de Dios, y lleguemos a ser el hombre perfecto con esa madurez, que no es otra cosa que la plenitud de Cristo" Carta a los Efesios 4,13.
Hermanos, Cristo tiene que crecer en nosotros y llegar a la madurez en nosotros. El mismo Apóstol San Pablo dijo en la Carta a los Gálatas. "Ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí" Carta a los Efesios 2,20. Cristo había crecido, Cristo había tomado posesión de su reino en la persona de San Pablo. Cuando Cristo crece en una persona, esa persona crece en la santidad.
Y cuando podemos decir con San Pablo. "Ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí" Carta a los Gálatas 2,20, en ese momento se habla de santidad. Ser santos es eso: ser santos es el fruto de haberle dado permiso a Cristo para que crezca en nosotros, ¿pero quién acompaña ese crecimiento? La misma mamá que acompañó el crecimiento de Cristo cabeza, y esa es María. María, que acompañó el crecimiento de Cristo cabeza, María acompaña el crecimiento de Cristo en ti.
Eso es lo que María quiere hacer en tu vida: quiere acompañar ese crecimiento, "hasta que llegues a una plenitud, a una madurez" Carta a los Efesios 4,13, dice San Pablo, hasta que "seamos santos e inmaculados en su presencia por el amor" Carta a los Efesios 1,4.
Entonces María tiene una verdadera maternidad en nosotros: maternidad espiritual, pero no maternidad fantasiosa o imaginada, no es una maternidad irreal, es una maternidad espiritual, porque es en el orden del Espíritu, en el orden del Espíritu Santo, que es el que va formando a Cristo en nosotros.
El Ángel Gabriel le explicó a María: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti" San Lucas 1,35, ese es el mismo Espíritu que viene en nosotros, ese Espíritu forma a Cristo en nosotros, ese Espíritu nos renueva, nos transforma. Ese Espíritu que renueva la faz de la tierra, quiere que dejemos atrás las obras antiguas, dejemos el hombre viejo marcado por el peso del pecado, y seamos criaturas nuevas, renovadas en la hermosura de Jesús. Decía San Pablo: "Llevamos en nuestro rostro descubierto la gloria de Cristo" 2 Corintios 3,18.
Y María está ahí acompañando ese proceso, María está ahí con una verdadera maternidad. Por eso, la vida del cristiano, sea que lo sepa o que no lo sepa, está siempre acompañada de la presencia, la intercesión y el ejemplo de la Santísima Virgen. Esto se cumple, incluso, para los protestantes, que es una cosa que me parece muy triste. El protestante niega a María, pero María no niega al protestante; el protestante le da la espalda a María, pero María no le da la espalda al protestante.
María mira con amor a los musulmanes, a los ateos, a los judíos, a los agnósticos, a los nueva era, a los protestantes, porque María solamente quiere una cosa, María sólo quiere que Jesús se forme en todos nosotros, que aparezca la gloria de Cristo, porque María no tiene otro amor, María no tiene otro proyecto, María no tiene otra forma de vida; su corazón inmaculado, habitado por el Espíritu Santo, solamente conoce y entiende de la gloria de Jesús, del Evangelio de Jesús, del poder de Jesús. Y ella está ahí, sea que la reconozcas o que no la reconozcas, sea que la invoques o que o la invoques, Ella quiere que Jesús tenga victoria en tu vida y en todas las vidas.
Pero, por supuesto, es mucho más sencillo si tú reconoces esa presencia. Ella de todas maneras va a estar. Y al final de los tiempos, la intercesión, el ejemplo y la maternidad espiritual de Nuestra Señora se hacen sentir en la humanidad. Sea que la llamemos o no la llamemos, Ella está. Como una mamá, aunque el hijo se le vuelva ingrato, ella sigue siendo mamá; aunque el hijo le dé la espalda, ella sigue siendo mamá; aunque el hijo traicione y huya, ella sigue siendo mamá.
María está ahí acompañando el peregrinar de la humanidad entera, esperando y apresurando la hora de Jesús en cada ser humano y en el conjunto de la humanidad. Pero es más sencilla la vida, es mucho más clara, mucho más luminosa si reconocemos esa presencia.
Las mamás acompañan con su cariño, con su palabra, con su amor y con su apoyo las vidas de los hijos. Pero especialmente una mamá sabe que tiene que hacerse presente cuando el hijo o cuando la hija está en dificultades. Mientras una mamá tenga salud, si sabe que un hijo tiene un problema, ahí se presenta, porque ella, porque la mujer que es madre, sabe y entiende perfectamente que es ministra de la vida, esa es la hermosa vocación que tiene la mujer desde su ser en cada una de sus células, en la estructura de su cerebro, ¡qué vocación tan hermosa, al mismo tiempo tan exigente!
La mujer es ministra de la vida, y como ministra de la vida da vida, cría la vida, cuida la vida, repara la vida, sostiene la vida. La mujer experimenta de un modo único la fuerza de la vida, la experimenta en su propio cuerpo, se sabe fecunda, tiene una connaturalidad, tiene una profundidad espontánea y natural para reconocer las fuentes de la vida.
Y por eso, la mujer sabe que ahí donde hay mayor dificultad, ahí donde hay mayor dolor, ahí donde hay mayor precariedad, ahí es donde se necesita más ayuda. Es tan fuerte ese impulso en antas mujeres, que a menudo la mujer resulta más valiente que el hombre. En Colombia tenemos una congregación de religiosas misioneras, la gente las conoce como las Misioneras de la Madre Laura. Este nombre proviene de una mujer llamada Laura Montoya. Laura Montoya fundó esta comunidad de misioneras, y estas misioneras son reconocidas en mi país, -supongo que están en otros sitios también-, son reconocidas por su increíble audacia.
Donde no llegan los sacerdotes, donde no llegan los misioneros varones, mucho más allá, en la jungla misma, ahí están las Misioneras de la Madre Laura aprendiendo lenguas nuevas, aprendiendo a convivir con indígenas, evangelizando el Nombre de Cristo en poblaciones que no aparecen en ningún mapa. ¿Qué lleva a estas mujeres a esa audacia maravillosa? Ese impulso de vida, porque el impulso vital de la mujer tiene una expresión en formar un hogar.
Pero la mujer que no tiene hogar, no por eso deja de ser fecunda, por eso tenemos tantas misioneras laicas y religiosas, que encuentran una fecundidad maravillosa entregando la fuerza de su creatividad, la fuerza de su generosidad, la fuerza de su ternura y de su alegría en lugares remotos, en situaciones extremas.
Así también tenemos a esa mujer que vivió en nuestra época, murió no hace mucho, la Beata Madre Teresa de Calcuta. Lo que nadie se atrevía a hacer, aquellos a los que nadie quería acercarse, esos fueron objeto de predilección para la Madre Teresa. En el sistema de castas que tiene la India, los últimos de los últimos son llamados los "parias". Según ese sistema absurdo, sistema de castas, los parias no merecen nada, ni siquiera que se les voltee a mirar.
En Calcuta, la inmensa metrópolis cargada del escándalo de una desigualdad sin parangón, en Calcuta, una pequeña y menuda mujer, la Madre Teresa, se dedica a la empresa imposible de recoger indigentes, recoger moribundos, recoger pordioseros, recoger gente drogada, enloquecida, ancianos solos,los cuida con amor, los asea, le da alimento, y en cuanto ve una oportunidad, quiere acercarlos al corazón de Cristo.
¿Por qué esta mujer llega hasta ese extremo? Por la misma razón que la Madre Laura parte hacia la jungla del Amazonas, porque ella tiene dentro un impulso de vida, una fuerza de vida, y ella sabe que será feliz solamente si da vida.
¡Qué grande, qué maravilloso es el corazón de la mujer cunado es fiel a su vocación de ministra de la vida! ¡Qué grande esta Madre Teresa de Calcuta! ¿Qué grande otra mujer, Chiara, así dicen en italiano, Clara, diríamos en español, Chiara Lubich. En el norte de Italia arrecia la Segunda Guerra Mundial, estamos hablando de mil novecientos treinta y nueve, cuarenta, cuarenta y uno. En la ciudad de Trento, sí, la misma ciudad donde se reunió el famoso Concilio que lleva ese nombre.
En el siglo XVI, en la ciudad de Trento, los vecinos viven con enorme sobresalto, es época de guerra, las alarmas están encendidas, las puertas a los refugios antiaéreos están abiertas.
20:00...