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| + | Todos los domingos reciben su color, reciben su música, reciben su aroma del gran domingo, y el gran domingo es el domingo de Pascua. Así que, nosotros cristianos, en realidad celebramos siempre a Cristo, Él es el motivo de nuestro gozo, Él es el motivo de nuestra esperanza, Él es el centro de nuestra fe, Él es el maestro de nuestras vidas. | ||
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| + | ¿Cómo celebrar, cómo conocer a Cristo? Pues la manera que utiliza la Iglesia es a través de ciclos de lecturas. Cuando una mamá va a alimentar a un niño no le inyecta litros y litros de leche, no le hace comer kilos y kilos de carne y de arroz, el plátanos, ¡lo mataría! Lo que hace la mamá es dispensar, de un modo ordenado y amoroso, los alimentos al niño; le va dando poco a poco lo que puede comer, lo que le sienta bien, lo que le va haciendo fuerte, lo que restaurará sus fuerzas. | ||
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| + | Si uno suma lo que uno ha comido a lo largo de los años, pues resultan ciertamente esos litros y esos kilos, tal vez toneladas; si se sumara, por ejemplo, todo el arroz que uno ha comido, se podría llenar seguramente una bodega muy grande; pero uno lo ha comido poco a poco. | ||
Revisión del 11:51 3 feb 2012
Fecha: 20120205
Título:
Original en audio: 4 min. 47 seg.
¡Feliz domingo mis hermanos! Este es el quinto domingo del tiempo Ordinario. Y cada domingo es memoria, es fiesta, es solemnidad de la Resurrección de Jesucristo.
Todos los domingos reciben su color, reciben su música, reciben su aroma del gran domingo, y el gran domingo es el domingo de Pascua. Así que, nosotros cristianos, en realidad celebramos siempre a Cristo, Él es el motivo de nuestro gozo, Él es el motivo de nuestra esperanza, Él es el centro de nuestra fe, Él es el maestro de nuestras vidas.
¿Cómo celebrar, cómo conocer a Cristo? Pues la manera que utiliza la Iglesia es a través de ciclos de lecturas. Cuando una mamá va a alimentar a un niño no le inyecta litros y litros de leche, no le hace comer kilos y kilos de carne y de arroz, el plátanos, ¡lo mataría! Lo que hace la mamá es dispensar, de un modo ordenado y amoroso, los alimentos al niño; le va dando poco a poco lo que puede comer, lo que le sienta bien, lo que le va haciendo fuerte, lo que restaurará sus fuerzas.
Si uno suma lo que uno ha comido a lo largo de los años, pues resultan ciertamente esos litros y esos kilos, tal vez toneladas; si se sumara, por ejemplo, todo el arroz que uno ha comido, se podría llenar seguramente una bodega muy grande; pero uno lo ha comido poco a poco.