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| + | Y lo mismo hay que decir de la muerte de cada uno de nosotros. Observemos que los antiguos cristianos llamaban "dies natalis", o sea, "día del nacimiento, a ese día en que un mártir había muerto; la muerte la miraban como el verdadero nacimiento, ahí es cuando se nace para la vida eterna. | ||
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| + | Pero lo mismo que en el orden natural, cuando llega el momento del parto, hay esfuerzo, hay convulsión, hay dolor, pero finalmente hay vida nueva, así también hay que pasar por esa estrechez, por la estrechez de la persecución, por la estrechez de la incertidumbre, por la estrechez de la escasez, pero superada esa prueba, superado ese momento, hay una realidad nueva, hay algo nuevo que Dios está creando. | ||
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| + | Esta es la Esperanza con "E" mayúscula, esta es la Esperanza grande nuestra. Porque hay que saber que el don de la esperanza se aplica en esta tierra cuando uno tiene alguna dificultad y sin embargo conserva viva la certeza de que Dios está obrando, y conserva viva la certeza también de que Dios habrá de encontrar la mejor solución. Esa es la esperanza aplicada a esta tierra. | ||
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| + | Perola Esperanza con "E" mayúscula es la esperanza que reconoce el señorío de Dios; aunque todo colapse, aunque se agrieten los cimientos de la tierra, aunque se desplomen en el mar los montes más arrogantes, Dios permanece. | ||
Revisión del 14:22 22 nov 2011
Fecha: 20111123
Título:
Original en audio: 4 min. 32 seg.
Seguimos, mis hermanos, con este capítulo número veintiuno del evangelio según San Lucas, un capítulo bastante dramático que nos está presentado, podríamos decir, los dolores de parto. Porque el final de la historia humana es como ese parto que finalmente da a luz los cielos nuevos y la tierra nueva.
Y lo mismo hay que decir de la muerte de cada uno de nosotros. Observemos que los antiguos cristianos llamaban "dies natalis", o sea, "día del nacimiento, a ese día en que un mártir había muerto; la muerte la miraban como el verdadero nacimiento, ahí es cuando se nace para la vida eterna.
Pero lo mismo que en el orden natural, cuando llega el momento del parto, hay esfuerzo, hay convulsión, hay dolor, pero finalmente hay vida nueva, así también hay que pasar por esa estrechez, por la estrechez de la persecución, por la estrechez de la incertidumbre, por la estrechez de la escasez, pero superada esa prueba, superado ese momento, hay una realidad nueva, hay algo nuevo que Dios está creando.
Esta es la Esperanza con "E" mayúscula, esta es la Esperanza grande nuestra. Porque hay que saber que el don de la esperanza se aplica en esta tierra cuando uno tiene alguna dificultad y sin embargo conserva viva la certeza de que Dios está obrando, y conserva viva la certeza también de que Dios habrá de encontrar la mejor solución. Esa es la esperanza aplicada a esta tierra.
Perola Esperanza con "E" mayúscula es la esperanza que reconoce el señorío de Dios; aunque todo colapse, aunque se agrieten los cimientos de la tierra, aunque se desplomen en el mar los montes más arrogantes, Dios permanece.