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Son cuatro las enseñanzas principales, creo yo, que encontramos en el evangelio de hoy. Recordemos: el contexto es el final del Año Litúrgico, y por consiguiente, Cristo, con sus palabras, nos está invitando a mirar hacia el final de la historia, hacia el final de nuestra propia vida y hacia el final de Evangelio.
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Porque el Evangelio no es simplemente un mensaje para portarse uno bien; una cosa que me gusta repetir es que Cristo no derramó su Sangre solamente para que nosotros aprendiéramos a ser un poco más corteses, un poco mejores personas, un poco más comprensivos.
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El drama de la muerte de Cristo, que es el final de su propia vida, y que es la culminación del mensaje del Evangelio en cierto sentido, nos está recordando que el pecado ha hundido raíces demasiado profundas en el corazón humano, y que por consiguiente, el Evangelio sólo llega a su consumación cuando hasta la última de las más profundas raíces es arrancada.

Revisión del 15:44 9 nov 2011

Fecha: 20111111

Título:

Original en audio: 4 min. 45 seg.


Son cuatro las enseñanzas principales, creo yo, que encontramos en el evangelio de hoy. Recordemos: el contexto es el final del Año Litúrgico, y por consiguiente, Cristo, con sus palabras, nos está invitando a mirar hacia el final de la historia, hacia el final de nuestra propia vida y hacia el final de Evangelio.

Porque el Evangelio no es simplemente un mensaje para portarse uno bien; una cosa que me gusta repetir es que Cristo no derramó su Sangre solamente para que nosotros aprendiéramos a ser un poco más corteses, un poco mejores personas, un poco más comprensivos.

El drama de la muerte de Cristo, que es el final de su propia vida, y que es la culminación del mensaje del Evangelio en cierto sentido, nos está recordando que el pecado ha hundido raíces demasiado profundas en el corazón humano, y que por consiguiente, el Evangelio sólo llega a su consumación cuando hasta la última de las más profundas raíces es arrancada.